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Canarias

Luces y sombras de una caza en declive

Desde el 4 de agosto, y con varias novedades, los cazadores canarios afrontan una nueva temporada criticando los obstáculos crecientes que dicen sufrir, reivindicando sus contribuciones y criticando a los furtivos.

29/07/2019 | El Día.es | Á. Morales

Luces y sombras de una caza en declive Tienen a parte de la sociedad en su contra y de forma creciente, sobre todo a ecologistas y defensores de los animales por prejuicios o razones poderosas. Sin embargo, y en claro contraste, no paran de decir precisamente lo contrario: que son unos defensores del mundo animal e, incluso, equilibradores del medio y conscientes de las atrocidades en sentido opuesto. Desde este 4 de agosto, los cazadores de Canarias, con distintos calendarios y la imposibilidad de ejercer su actividad en Fuerteventura, afrontan una nueva temporada con "luces y sombras", pero con la sensación de que cada vez se enfrentan a más obstáculos que explican el declive que han venido sufriendo desde hace ya años en el número de licencias "pues la gente se cansa", según subraya a EL DÍA Antonio Porras, presidente de la Federación de Gestión Cinegética de Tenerife.

El calendario de este año varía porque, por ejemplo, en Gran Canaria no comenzará este 4 de agosto, sino el 18, aparte de que no terminará el día 10 de noviembre, como en Tenerife, sino antes, el 27 de octubre. Por su parte, el plazo se estira en La Palma, donde concluirá el 1 de diciembre, si bien durante el último mes se elimina el uso de hurones, mientras que en La Gomera siguen existiendo dos periodos para la perdiz, con perros pero sin armas. Uno hasta el 14 de septiembre (jueves y domingos) y otro para las especies autorizadas desde el 15 de septiembre al 27 de octubre en domingos y festivos. En total, la media de caza no supera los 25 días y, desde hace mucho, ya no se dan aquellas imágenes en el Teide.

Se trata, según Porras, de una temporada similar a la del año pasado, pero, aunque achaca el declive también a la reducción de los calendarios, cree que los problemas se deben a otras restricciones, como las impuestas a las especies a cazar o capturar. "Hace unos 20 años, estábamos en unos 25.000 cazadores federados en las Islas y había más relevo generacional, y ahora somos unos 18.000, mientras que, en Tenerife, hemos pasado de unos 8.000 a 5.000. Es normal que la gente se canse porque cuidas a los perros, los mantienes en condiciones dignas y sanitarias, y cada vez te ponen más obstáculos. Ahora somos la tercera federación con más licencias en Canarias, pero hasta hace unos años éramos la segunda (tras el fútbol)".

A esta situación se suma, desde hace años, los problemas con las enfermedades del conejo (como la hemorrágica y vírica, sobre todo en la costa). Según señala, la neumonía "arrasa al 90% y, encima, aparece cuando comienza la temporada". No obstante, cree que lo peor es que, "a diferencia de lo que pasa con otras situaciones similares, las administraciones no hacen nada para evitar esto".

Lo curioso, según subraya, es que fueron los propios cazadores los que, en Tenerife, eliminaron el uso de escopeta para el conejo desde 2011, sabiendo que eso podía reducir más los atractivos, pero conscientes también de que era un paso acertado por el drástico descenso de ejemplares. Sin embargo, lamenta otros obstáculos, "como la disminución de pistas y ramales en el monte a las que podemos acceder, pues cada vez te topas con más cadenas o el creciente número de invernaderos y de fincas a las que, por estar valladas, no podemos entrar". Sobre esto último aclara que, sin estar valladas, la norma les impide acceder a las cultivadas si no se ha recogido la cosecha, lo que cumplen generalmente, aunque no se hace cargo de los cazadores furtivos. Eso sí, sobre las restricciones de los accesos alerta de que hacen que los perros se queden cerca o en las carreteras generales, con el lógico peligro para los vehículos.

Otra traba, en su visión, pasa por la ley de protección de los animales y de la caza que impulsó el anterior Gobierno regional. Una norma a la que los cazadores le ven tantas partes discutibles que presentaron "más de 3.000 alegaciones. Creemos que se han excedido al quitar las competencias, en gran parte, a las administraciones y dejarlas en colegios de veterinarios, algo que obedece más a intereses de ese colectivo. Y es que, con los registros de perros y hurones, no podemos hacer una revisión anual de cada ejemplar como si fuera una ITV de un coche. Es algo insostenible para los que tienen más de cinco perros".

También cuestiona la obligación de que cada can tenga microchip y cree que son "más efectivos" los tatuajes ya que "lo que ocurrirá es que los precios de los veterinarios seguirán subiendo y se harán más prohibitivos. Es otra batalla".

Otra más es el robo de perros para venderse fuera de la Isla, aparte de los efectos del furtivismo por mala imagen y porque, al final, incumplen las normas de sostenibilidad y lo paga el colectivo.

¿Y ante tantas sombras, qué luces aparecen? Preguntado por si el futuro es casi negro, dice que "de luces y sombras". Entre las primeras, subraya el hecho de que, según un estudio que realizaron, lo que dejan en la economía de Tenerife al año son 30 millones, "algo superado por el plátano y muy poco más". Además, cree que su lucha contra los furtivos, "a los que denunciamos continuamente y cada vez son menos", así como que fueran ellos los que apostasen por cazar solo con perros y hurones, sin armas, conformándose con las capturas, prueba que la caza sostenible es posible "porque somos conscientes de que no se debe agotar los recursos". También subraya que han instalado unos 500 bebederos reciclando botellas de plástico que muchas veces aparecen destruidos, pero con los que compensan el cada vez menor uso de atarjeas y otros sistemas de riego.

Aunque en declive, la clave pasa por si las luces le pueden a las sombras, con la sociedad, en buena parte, como juez de la imagen.

130 hectáreas sin caza en Arico encaminadas al Contencioso

En el listado de obstáculos que critica y lamenta Antonio Porras destaca ahora una situación creada con un amplio espacio del municipio sureño de Arico. Se trata de la prohibición de cazar en un total de 130 hectáreas de la zona conocida como Fuente Nueva por decisión del Consejo Insular del Cabildo tinerfeño. Según remarca el presidente de la Federación Cinegética, existe un "informe en contra de esta medida y todo se debe a la Asociación de Agricultores de Fuente Nueva cuando, según he comprobado in situ y con las fotos que se pueden obtener de Grafcan (empresa pública regional que aporta las fotos aéreas e históricas utilizadas por las instituciones para expedientes de distinto tipo), hay muy poco cultivo y predominan los terrenos abandonados, alguna que otra vivienda salteada y cuartos de apero". Además, Porra sostiene que les acusan de protagonizar actos vandálicos por la zona, lo que niega con rotundidad. Inicialmente, la asociación agrícola exigía proteger 249 hectáreas, pero el Cabildo rebajó esa cifra a 130, pero los cazadores siguen sin creerlo justificado y no descartan tomar acciones judiciales mediante un contencioso.

Prohibición en Fuerteventura y restricciones en Lanzarote
El responsable de los cazadores tinerfeños también censura con fuerza el informe en el que se ha fundamentado la decisión por parte del Consejo Insular del Cabildo de Fuerteventura de eliminar la caza en esa isla durante este año. A su juicio, "ese estudio y documento no son lo suficientemente exhaustivos sobre la situación del conejo en Fuerteventura ni la metodología que han utilizado es la más correcta. Nace de un veterinario que dice tener un máster en Cinegética, pero que hizo solo un trayecto o recorrido en mayo para comprobar la presencia de conejos con un vehículo y a 15 kilómetros a la hora, con lo que es imposible ver una especie que se mimetiza mucho con el entorno o que se esconde detrás de un matorral". Porras tiene claro que la caza no vive un momento "boyante" en la Isla Majorera, pero sí cree que una batida a pie, que es la manera en que los cazadores suelen hacer sus informes internos para analizar la situación y evolución de la presencia de especies en ciertas zonas o islas, habría dado otro resultado bastante diferente al que ha servido para fundamentar la prohibición total durante este años. Según subraya, y aunque bajando, en la actualidad hay unos 1.200 cazadores en esta isla "que se han quedado ahora sin poder desarrollar su actividad", situación que Porras teme que solo acabe reforzando el pesimismo en buena parte del colectivo y la invitación a dejarlo de cada vez más federados.

Aunque no con este nivel, las restricciones durante la temporada de caza que ahora comenzará también se han extendido al uso de la escopeta para la paloma y la perdiz en Lanzarote. Además, se impone que las especies capturadas por los perros de muestras deben ser depositadas en el mismo sitio. En este caso, Porras no se muestra tan profundamente contrariado, pero sí lamenta la sensación de que siempre suele primar la visión restrictiva de la actividad.

CONEJOS En creciente descenso, pero...

Porras subraya que son perfectamente conscientes del descenso del número de conejos en Tenerife y otras islas, sobre todo en las cotas más bajas. No obstante, censura los informes que restringen la caza que no se fundamenten en metodologías como las que ellos aplican, con batidas a pie y con hasta 32 trayectos de entre 1 y 2 kilómetros para ver sus echaderos, sus huellas o excrementos y demás tanto en costa, como en medianía y en la cumbre. Desde 2011, no se puede cazar con escopeta en Tenerife.

CODORNICES La excepción de El Hierro

La caza de la codorniz está muy restringida y solo la isla de El Hierro presenta una mayor permisividad. En Tenerife, se pueden capturar dos días al año, pero sin armas, lo que Porras considera "otra incongruencia" si se compara la situación entre ambas islas. Como con otras aves, y entre las luces que aporta el colectivo, según el presidente, llevan ya años sembrando de trigo con un tractor fincas cedidas por sus dueños para que haya semillas para las aves. Han llegado a usar hasta 12 hectáreas.

PERDICES Reducción de las permitidas

Las nuevas normas han hecho que, para la nueva temporada de caza, el número de perdices que se pueden capturar pasen de 3 a 2 por cazador y de 6 a 4 en los casos de cuadrillas. Para Porras, y aunque lo incluye entre los obstáculos que hacen cada vez menos atractiva la actividad, sobre todo para los más jóvenes, esto también demuestra que el colectivo es consciente de la importancia radical de la sostenibilidad y de ahí sus iniciativas para que las aves se reproduzcan y sigan en los campos.

PALOMAS Caso similar al de las perdices

Como con las perdices, la cifra de palomas a capturar también se reduce este año y, además, es otra de las especies a las que los cazadores se ven obligados a dejar en el lugar del hallazgo en gran parte de los casos. Porras subraya que los perros de caza, por instinto, necesitan salir y desarrollar su potencial porque, si no, se frustran. Según dice, cada vez les resulta más difícil mantenerlos, al tiempo que aclara que los perdidos, en la inmensa mayoría, se debe a que se extraviaron, no a ser abandonados por su edad.

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