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Un cabo del Seprona, sin sueldo siete meses por entorpecer una montería

Ha quedado ratificado en la sentencia del Tribunal Supremo que un cabo primero del Seprona de Torquemada entorpeció el desarrollo de una montería en la que los organizadores se habían negado a ceder un puesto a un conocido suyo tras haber invitado ya a otros dos conocidos del agente.

23/09/2018 9:59:24 | CdC | Archivado en:  CyL.

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Seprona montería

La noticia ha sido publicada en Diario Palentino, y refleja que la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo ha ratificado la sanción disciplinaria impuesta por el Tribunal Militar Central. Fue el año pasado cuando se sancionó a un cabo primero del Seprona de la Guardia Civil con base en Torquemada. Tras demostrar que realizó acciones deliberadas para entorpecer el correcto desarrollo de una montería, ha sido suspendido de empleo y sueldo durante siete meses por una falta muy grave por abuso de atribuciones.

Acostumbrado a conseguir invitaciones para monterías

La razón que llevó al cabo a actuar de tal manera fue porque los organizadores de la montería le denegaron un tercer puesto para que pudiera participar en la cacería un amigo suyo después de que había cedido e invitado a dos amigos del agente a la cacería.

El agente sancionado realizó una llamada telefónica al representante de una sociedad mercantil para la asignación a favor de personas conocidas suyas de dos puestos de cazador para participar en las monterías que organizaba dicha entidad en los años 2013 y 2014 en los cotos donde era titular como arrendataria o propietaria de derechos cinegéticos en Castrillo de don Juan, Cevico Navero, Antigüedad, Baltanás y Villaconancio. La orgánica corrió con los gastos de estos puestos cedidos, que se han estimado en 160 euros por persona en cada cita.

«Usted verá lo que hace»

Pero la situación se tensó cuando se iba a celebrar una nueva montería el 29 de diciembre de 2014, y el cabo volvió a llamar a la orgánica y le solicitó «insistentemente», como reza el texto del Tribunal, una tercera invitación para que pudiera tomar parte en la cacería un amigo suyo. En esta ocasión, el orgánico se negó aludiendo a que ya estaban adjudicados todos los puestos de caza, ante lo que el cabo primero respondió: «Usted verá lo que hace». Lo que no sabía el guardia civil es que el orgánico estaba reunido con más gente y el teléfono estaba en modo altavoz.

El responsable de la orgánica no podía imaginar los actos que iba a protagonizar el cabo, que, sin tener competencia para hacerlo, procedió a nombrase a sí mismo, a las 07,20 horas del día 29 de diciembre de 2014, responsable de un servicio de control y patrulla de actividades cinegéticas que debía desarrollarse en los mismos lugares y horarios donde iba a tener lugar la montería, pese a carecer de competencia para ello.

Así entorpeció el inicio de la montería

Pero ese servicio de control y patrulla se desarrolló en unos términos fuera de lo común. El agente acudió al punto de encuentro donde habían sido citados los rehaleros por el organizador de la cacería. Permaneció allí durante media hora, según reconoce el texto del Tribunal, sin solicitar documentación a nadie. Pero cuando las rehalas comenzaron a marchar hacia la finca que se iba a cazar, el cabo primero interceptó con el vehículo oficial el automóvil que conducía uno de los rehaleros y requirió a éste la documentación necesaria para el transporte de los perros. Esto le demoró al menos veinticinco minutos, ocasionando un retraso notable en el inicio de la montería, con infracción consciente de las instrucciones sobre la intervención de fuerzas de la Guardia Civil de monterías, batidas, ganchos y demás actividades de similar ejecución.

 

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