Aventure Boréale

La Montería

Cinegéticamente su riqueza es incontestable, como las posibilidades que otorga para las distintas modalidades de caza, sobre todo para la mayor. Aunque la Montería es la modalidad por excelencia.

No en vano, muchos monteros guardan en su memoria lances de sus manchas, y a su vez sus manchas custodian el recuerdo de cazadores de nombre sonoros y apellidos únicos. Alfonso de Urquijo, en su libro “Los Serreños” describe un lance memorable en el capitulo “Cuando las cañas se tornan lanzas”, que se desarrolla en pleno corazón de la finca, para más señas en la Umbria Grande.

La tutela y dirección está a cargo de Pedro Cantudo, nombre y apellido que dejan en la tierra de esta finca la huella ya de su cuarta generación. Oficio y afición, van en la tarjeta de visita en el estrechar de manos.

Cuenta con dos manchas, que se pueden montear por separado o unidas. Manchas preciosas vistas desde la tablilla del puesto, y hechas a medida para los auténticos monteros “cazadores de lances” aunque algunos buenos venados y siempre algún “marranaco” cumplen a lista. La cantidad de reses, hace que el romper de monte, las carreras de los perros, los ecos de los tiros y las voces de los perreros, se sucedan de forma continuada desde antes de la suelta hasta la recogida de las traviesas y armadas. Es difícil apoyar el rifle en la mata o comerse el taco.