Impactante vídeo en el que un enorme jabalí está a punto de atropellar a un traillero
Vídeos de caza

Impactante vídeo en el que un enorme jabalí está a punto de atropellar a un traillero

El cochino tras ser desencamado por los perros de rastro se dirige al lugar en el que se encuentra el cazador. Por suerte cambia de dirección en el último segundo asustado por los gritos del montero y no lo golpea.


La caza con perros atraillados es una modalidad de caza practicada sobre todo en la zona norte de España. Los trailleros auxiliados por perros de rastro detectan los rastros que han dejado los cochinos en sus andanzas nocturnas. Una vez son aplazados y la zona es rodeada por el resto de integrantes de la cuadrilla, son soltados los perros de sus ataduras para que levanten al cochino.

No image

La cuadrilla con los jabalíes cazados durante la batida.

Caza extrema de jabalíes con perros atraillados

Rubén, el montero que acompañaba a Javier, el traillero que estuvo a punto de ser derribado por el jabalí, realiza la crónica del día de caza de la cuadrilla 115 de la Reserva Regional de Caza de Saja, reserva cinegética situada en el tercio occidental de la Comunidad Autónoma de Cantabria. Los cazadores del grupo presidido por Juan Díaz Calderón tienen su sede en Ucieda, localidad del municipio de Ruente.

No image

Parte de la cuadrilla con el jabalí recién abatido. A la derecha, uno de los perros de rastro con el jabalí de 90 kilos abatido.

"El fin de semana cazamos una zona del Valle de Cabuérniga. Javier y yo llevamos cinco perros de rastro, 3 de la raza gran sabueso azul de Gascuña y dos grifones, de nombre Pinta, Sella, Oriol, Tito y Perla. Nada más detectar los canes el primer rastro de la jornada soltamos a Pinta, Sella y Oriol, mientras que los dos cachorros, Perla y Tito, continuaron atraillados. Tras más de 40 minutos siguiendo el rastro, llegamos a donde estaba el macareno encamado. Por sus huellas ya sabíamos que era un animal bastante grande.

Al llegar los perros a la cama 'llaman a parado" pero el cochino no huye. Espera a que los perros entren en la maleza. Al aproximarnos con los cachorros atados el jabalí arranca y se dirige hacia Javier.

 

Yo, que llevo el rifle, disparo para que el macho no se detenga y no hiera a los perros. Avisamos a todos los puestos de que hemos levantado un jabalí enorme para que estén atentos. Después de una hora, el cochino que echamos nosotros entra en la postura en la que está Alberto Díaz. Necesita de cuatro disparos para abatirlo. Junto a este macho de 90 kilos cazamos dos animales más, para completar el cupo establecido".

 


No te lo pierdas

Comparte este artículo

Publicidad