Encuentro en Trujillo
08/05/2010

 

Nick, nick, nick. Si vale, pronunciado de forma seguida, esa onomatopeya puede sonar como una llamada a grano y eso est√° muy bien para un perdig√≥n y para los jauleros/ras, suena fenomenal en febrero. Pero para el resto del a√Īo eso no era suficiente. El resto del a√Īo eso sonaba a seud√≥nimos. A esos seud√≥nimos hab√≠a que ponerles una cara.


Josemari, Echojumo, Algarín y Fernando de CAstilblanco. ¡Buena torada!

Aquellas reclamadas que, desde Trujillo, emitieron Echojumo, Urbi y Miguel D.G. fueron o√≠das en sierras, campi√Īas y riberas. Aquellos cantos de mayor no tardaron en ser contestados desde largas distancias, y el campo poco a poco fue contestando. Jam√°s, ni siquiera en los puestos de alba durante el c√©nit de temporada alguna, se form√≥ tanta algarab√≠a como con aquellas llamadas.

Conforme lleg√°bamos a la plaza el recibo era por embuchadas.

Pi√Īones y curicheos por todos los puntos cardinales. De todos los cantos hubo. Mejor dicho de casi todos, pues lo que nunca se escuch√≥ fue un grilleo ya que no era necesario ponerse rijoso pues las llamadas, al contrario de ser b√©licas, eran de hermanamiento y esa era la verdadera raz√≥n de reunir en un √ļnico bando a tanto p√°jaro suelto. Que el p√°jaro suelto es presa f√°cil para las √°guilas de Centro Europa.


Y acudimos al titeo.

El puesto era, como es lógico, de no tener prisas, pues poco a poco continuaban entrando en plaza. Entre trago y trago un pájaro le pidió al controlador del abrevadero que estampara la huella de su espolón en un papel para defender al bando, a lo que éste accedió mientras lanzó una llamada a un bandito ajeno al principal que calmaba su sed en una esquina de la charca y que habían acudido sin saber nada de la junta principal. Bien sabían Miguel D.G., Echojumo y Urbi donde colocar la plaza. Aquel bando, sin dilación alguna, también estampó la huella de sus espolones.

Allí vimos una verdadera obra de artesanía confeccionada por Algarín. Una preciosa jaula con aros de madera y barrotes de varas de olivo.

El bando, una vez saciada su sed, se dirigió al comedero en el centro de Trujillo, en un recogido patio donde abundaban las golosinas: una semilla de gamba por aquí, una ramita de croqueta por allá. En el interior del bando cada ejemplar se movía de un lado a otro con el característico guteo.

M√°s tarde todos pasaron al comedor principal para degustar buen bacalao, solomillo y alguna golosina m√°s.

Una vez terminada la pitanza, todos volvieron al patio para, en tertulia, contar sus experiencias por esos campos de Dios. Al mismo tiempo algunas perdicillas aprovecharon para visitar la ciudad y hacer algunas adquisiciones de productos ibéricos de aquella tierra.


Un momento del aperitivo. Ya se oian reclamos.

Y lógicamente, como durante toda la temporada, llovió, llovió y llovió lo que quiso. El grupo para cambiar de sitio se dirigió a otro punto, también abrigado de la lluvia, a unos trecientos metros dónde permaneció hasta más o menos, las ocho y media de la tarde, hora ésta cuando cada collera, en vuelo, se dirigió a sus respectivos dormideros llevándose todos un magnífico caldo de uvas variedad tempranillo de la cosecha del 98.

All√≠ se form√≥ un magnifico bando dispuesto a defenderse de cualquier ataque. Bandos como √©ste hay varios por toda la geograf√≠a y si se consiguieran unir en un √ļnico grupo no habr√≠a depredador que pudiera con ellos.

Y, teniendo en cuenta que un buen día no tiene porqué ser de sol, fue un magnífico día.

Gracias a todos.

 


A la izq: .El Lince de las Mezquitas, Algar√≠n, F.Ramirez y Vive√Īo con la querencia de la barra
A la dcha: Algarín y Eleno, con las respectivas. Sabiduría por los cuatro costados
Crónica redactada por Eleno y principalmente por su esposa Mª Elena

Ver √°lbum del encuentro