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Todos y uno más

 

He decidido contaros lo que ocurrió en el encuentro de Guara pero os advierto que no sé si seré capaz. Hay que tener en cuenta que a uno se le amontonan las vivencias y cuando las quieres contar se te acumulan los acontecimientos, corriendo el riesgo de que el resultado sea algo infumable.

Aún así y echando mano de ese punto de inconsciencia que siempre me ha acompañado en la vida, voy a probar a relataros, por capítulos, lo que allí aconteció.

 

LA LLEGADA


La llegada

Cuando llegamos a Colungo, ayudados por el japonés que según Kodiak se esconde dentro del GPS, dos amigos Adarg y Roberto nos estaban esperando. Era ya oscuro y nos avisaron de que la subida hasta Betorz estaba llena de curvas… Antes de subir nos fuimos a dejar los trastos en la casa que habíamos alquilado para establecer nuestros encames. Y a continuación, guiados por la mano experta de Sarasketa, pasamos el vía crucis de las tropecientas curvas que fueron consecuencia de que “El antropólogo” se pusiera al borde mismo del parto sin cesárea como bien puede apreciarse en una de las fotos que acompañan este reportaje.

Aterrizamos en Betorz y entramos en un antiguo caserón de piedra donde vive Ramón Broto y su familia. Olía que daba gloria… ya os contaré. El encuentro con los compañeros de afición, a muchos de los cuales sólo conocíamos por el apodo, fue muy emotivo y todo eran abrazos y saludos efusivos. Unos por reencontrase y otros, como yo, por poder ponerle un rostro a cada nick.

El “olor a gloria” que os he comentado procedía de lo que la mujer de Ramón y sus ayudantes nos habían preparado para cenar… Ensalada, lomo empanado de cerdo, salchichas a la brasa, fruta y unos exquisitos dulces que aportaron Alectoris y Valhalla. Todo ello regado (y no con gotero precisamente) con un vino artesano que Ramón se busca por esos pueblos de la sierra. Naturalmente también se le hizo honor al anís y al orujo de Colungo que son dinamita líquida.

Aquí debo explicar que JG, que no se decidió a acudir, tuvo el detalle de enviar un par de cajas de uvas del Vinalopó, las que él cultiva.

Después de la cena y unos cuantos chistes, cada mochuelo a su olivo porque al día siguiente se esperaba una buena cacería. El tiempo se vaticinaba bueno y la mancha, según los del lugar, estaba llena de guarros.

 

EL SABADO

A las ocho y media estábamos todos como clavos en casa de Ramón preparados para el primer gran acontecimiento cinegético del encuentro. Un tiempo de maravilla. Pero, eso sí, antes desayunamos con cafés con leche y magdalenas, tostadas… y cuando ya nos disponíamos a dejar la mesa bien desayunados (o así creíamos nosotros) llegaron las cocineras con bandejas de panceta a la brasa, huevos fritos, salchichas asadas… un desastre. Mi mujer me advirtió antes de salir de casa que no me pasara con la comida por lo del régimen. Es un régimen muy bueno… sólo he engordado medio kilo en el fin de semana.

Bueno, a lo que estamos, llega el sorteo y cada uno con su numerito en la mano a buscar vehículo. Yo tuve la fortuna de formar parte del pasaje del coche “del tío con más suerte que han conocido los siglos”. Roberto el antropólogo me pidió acompañarme al puesto así que también venía en el mismo coche.

Creo que aquí debo hacer un inciso porque os estaréis preguntando quién demonios es esta persona…


Antropólogo tras las curvas

Pues resulta que Roberto, de Elche, está haciendo una tesis para su carrera nada menos que sobre el tema de la caza mayor y su mundo. Y tuvo el hombre el humor suficiente para desplazarse hasta Guara y pasarse con nosotros todo el fin de semana, “sumergido” en el mundo de los cazadores… casi le cuesta el tipo!!!

Primero, como ya he contado, se le atravesaron las curvas (la primera noche). Después se vino conmigo al puesto 26 que estaba en el fondo de un barranco y adonde se llegaba arrastrando, muy poco elegantemente, las posaderas por una interminable pedriza resbalosa como una pista de hielo que casi me deja en pelotas. Los jirones de la ropa me los hará pagar mi mujer con creces. Pero, para ver si lo terminábamos de rematar, luego le tocó subir la cuesta cargado con un par de rifles… no creo que vuelva. Y, para mí, que le hemos arruinado la tesis…

Si a esto añadimos que algún graciosillo dejó caer que no es que fuera antropólogo si no que era un sargento camuflado del Seprona… y andaba haciendo preguntas e investigando… pues eso, que salió vivo de milagro. También debo decir que fue uno más y que se tomó con paciencia franciscana las bromas, tomó notas, tomó fotos, grabó sonidos, colaboró y nos causó una muy grata impresión.


El barrerón.

Seguimos con la montería... se cazaba una inmensa mancha cuajada de encinas y chaparros de una espesura impresionante. Un enorme montarral con dos barrancos que subían hasta lo alto y que remataban en una cuerda en forma de barrerón (la puñetera pedriza antes comentada). El hombro que formaba el cerro alargado que quedaba entre los dos barrancos era de cortar la respiración. Precioso. Y si a eso le añadís que al cuarto de hora de llegar al puesto se oía un perro liado ya con los guarros y volviéndose loco sin saber a cuál ladrar… Y dando carreras arriba y abajo… Un espectáculo. Le dije a Roberto “verás cuando lleguen los otros perros la que se va a liar ahí enfrente” Y en efecto, fue el Dos de Mayo.

No quiero pasar por alto la labor de los perreros, resacadores, rehaleros, podenqueros o como les queramos llamar. Todos ellos nos demostraron cómo se debe trabajar con los perros. No hubo rincón sin registrar y no hubo indicación de un cazador que no siguieran, como ocurrió conmigo, que pinché un guarro como un burro y se fue dando poca sangre. Cuando así se lo indiqué no dudaron, aunque llegaban ya agotados, en meter a los perros en el rastro… pero el de la vista baja había optado por salirse de la finca por un portillo y… hasta luego, Lucas.

En mi descargo diré que fue un tiro apresurado, con el sol dándome en la boca del visor, con el guarraco al galope, a doscientos metros (de los de cien centímetros) y encima… con un tío a tus espaldas tomando notas en un cuaderno… ja,ja,ja. Menuda tesis va a hacer el pobre con todo lo que aprendió de mí.

Casi todos los que estábamos apostados por el cierre de arriba tiramos. Excepto el mañico Alga que, tuvo la mala suerte de no verlos y eso que estuvo a punto de que le subiera uno al puesto pero…

También he de reseñar que Don Vito debe tener sus cuentas pendientes con la mafia o algo parecido porque se pasó la montería cuerpo a tierra

Y… ¿para sacar los cochinos del barranco? Ahí se necesitaron muchos pares de pantalones. Menos mal que todos ayudamos lo que pudimos. Yo, como ya no puedo ni con las coplas de ciego, me cargué con tres rifles y la mochila… y la extrema unción.

Cuando llegamos a los coches era noche cerrada y entonces nos enteramos de que había un cazador que se había perdido… ¡Virgen Santa! Menos mal que el hombre había tropezado con dos coches y allí esperó a que llegaran los propietarios. Ejem… ¡me callaré el nombre.

 

LLUÍS

Capítulo aparte merece este noi, al que le tocó el puesto 23, enfrente del mío y justo donde terminaba ese hombro que antes mencioné y que divide los dos barrancos, donde el hombro conecta con el barrerón que forma la cuerda de arriba… Ya os he contado que ese cerro alargado estaba sopado de guarros… Pues sí, lo estaba y todos los que andaban puestos en sus alrededores fuimos los afortunados en tirar, unos con más suerte que otros.

Resulta que Lluís, para esta ocasión, se había llevado un 270 que era el arma con la que solía cazar su mejor amigo, su maestro, su padre. Le quiso hacer un homenaje a la manera que lo hacemos los cazadores cuando se nos va el padre… usando sus arma y sus utensilios.

Estuvimos él y yo charlando de todo lo divino y lo terrenal, de lo duro que te resulta que se te vaya un compañero cuando aún le necesitas… de lo que le hubiera gustado al hombre volver a cazar por esos preciosos montes…


Lluis con el del domingo.

Y el hijo quiso que su padre volviera cazar con él y ¡¡¡vaya si lo hizo!!! Nadie muere mientras alguien se acuerda de él. Y si encima usas su arma y su visor… Estoy completamente seguro de que estuvo sentado a su lado toda la montería y la siguiente… Cobró el nene los dos mejores guarros de la batida, uno de ellos de magnífica boca, medalla de plata seguro. Pero es que el domingo volvió a cargarse otro marrano-mula que era espectacular de cuerpo aunque la boca, con ser estupenda, era más pequeña que la del sábado.

De ahí el titular de esta ya larga crónica. “Todos y uno más”.

En general, los catalanes nos dieron un repaso de mucho bigote porque Padrillo les cortó el trote a otros dos cochinos. Más discretos, eso sí.

En total se cobraron 17 cochinos en la batida.

 

LA NOCHE DE LOS HARRIER

A poco que se controle el tema de aviones, no dudo que sabréis que los Harrier son esos aparatos de combate que pueden despegar en vertical…


La cena.

Esto viene a cuento porque, el sábado, después de todo lo que os he contado, llegamos a las mil y quinientas a cenar, casi sin hambre… y las cocineras nos tenían preparadas… ¡¡¡Judías con chorizo!!! Llevábamos tal gazuza que si en vez de judías hubieran sido palestinas o francesas nos las comemos igual… Hubo quien se apretó tres platos (dada mi conocida discreción y tacto, no daré nombres). Otros no se atrevieron con el exquisito pollo de corral que nos sirvieron a continuación por miedo a explotar allí mismo. Otros, a base de orujo, trataban de empezar a digerir aquello cuanto antes, inútil intento porque las judías son de combustión lenta.

Los que dormían en el barracón no osaron encender una cerilla en toda la noche por el claro peligro de deflagración. El barracón, como su nombre indica es una especie de nave industrial de las que se construyeron cuando no se sabía bien qué era eso de la industria… Tiene una montonera de literas de las de la mili. Eso sí, la intimidad está garantizada mediante unos paneles (que se aprecian en las fotos) y que eliminan los irrefrenables deseos concupiscentes que le puedan entrar a uno de madrugada.

Las malas lenguas dicen que vieron a Alga, en mitad de la noche, salir al patio en estado de levitación y a José Luis estrellarse con la litera de arriba debido a las fuerzas de “reacción” que le hacían despegar en vertical… y cuentan que vieron a muchos salir, en plena noche, de los sacos de dormir y pegarse en el patio unas veloces carreras perseguidos por unos sospechosísimos ruidos como esos globos que se te escapan de la mano cuando los estás hinchando con la boca… En fin, un número.

 

DOMINGO

El sábado, como muchos de nosotros teníamos un montón de kilómetros para volver a casa, habíamos quedado en madrugar algo más y montear más temprano, comer algo y salir zumbando para casa… pero…

Ramón nos dijo que venían a cazar unos franceses y que teníamos que esperar. Así que se monteó a la misma hora que el sábado. Eso sí, nos vengamos con el desayuno. ¿Cómo se puede comer tanto?


El cerro de enfrente.

Bien, pues, sorteo, expectación. Los que creíamos que nos había tocado arriba (lo mejor) nos llevamos una decepción, nos tocó en una camino estrecho y los que creían que iban al camino… a la cuerda de arriba. Otra mancha preciosa aunque, perdí la perspectiva de inmediato al meterse el coche en el angosto sitio que os he comentado. Menos perros y menos cazadores que el día anterior, buenas ladras, muchos marranos en la mancha que seguían saliendo cuando las rehalas ya volvían de recogida. Los puestos de arriba se divirtieron y de los que estábamos abajo recuerdo que Bosquimano tiró un marranchón que no cobró y José Antonio tiró otro que lo cogieron los perros después. Todos los cochinos se cobraron arriba menos uno que tiró un francés y cuyo puesto, a pesar de estar en el camino, tenía una piedra alta que le hizo dominar más terreno.

Ni Don Vito, ni Valhalla ni el que suscribe vimos nada. Se bajaron ocho o nueve jabalíes del monte. Y de nuevo Padrillo cobró otro marrano… aunque “la estrella” volvió a ser Lluís, como ya queda dicho, con un marrano precioso de capa y boca.

Cuando regresamos a la casa, a las cinco casi, comimos apresuradamente, nos despedimos de todos, las fotos de rigor y la promesa de volver el año que viene. No os lo perdáis que es una pasada de sitio y si a eso le añadís que los cazadores son los compañeros de la página…

Me he enterado después de que los magníficos rehaleros tuvieron la mala fortuna de tropezarse con más jabalíes al volver de recogida y que los canes se les desperdigaron… lo siento pero no os pudimos ayudar. Mi agradecimiento desde aquí, y creo que lo hago en nombre de todos, a los que de una forma o de otra han contribuido a que este encuentro haya sido un éxito total y que nos quede en la memoria un regusto que tardará en borrarse.


Alga y Berraco.

Enhorabuena a Alga y a Berraco por sus desvelos y por no desfallecer ni perder la sonrisa a pesar de la faena que algunos rehaleros jugaron el viernes por la noche. En todo momento estamos con vosotros, amigos.

Gracias a los rehaleros, todos ellos excelentes y un detalle que me gustaría mencionar y que ha sido objeto de debate en nuestros foros en varias ocasiones… llevar pocos perros de agarre, con lo cual casi todos los jabalíes entraron a las posturas.

Jorge Fragenquer

Enrique

Paco de Huesca

Jaime Pelacho

Celestino

Antonio Broto

Segundo de Barbastro

Los de Ainsa

Rafael de Fañanas

Y aquí quiero dejar este relato más por no aburrir que por falta de cosas que contar pero… bueno está lo bueno.

Un abrazo apretao para todos del “más usado” de la reunión. Claro que me sentí joven compartiendo con vosotros esos dos días estupendos y no me sentí nada viejo al lado de esa encina de la foto y que tiene más de ¡¡¡mil años!!!

 

Che

Ver y descargar las fotos del encuentro

Guara 2004

Guara 2003

DATOS ENCUENTRO DE GUARA 2005
Nombre Visto NT (05/11) Fallado (05/11) Muerto (05/11) Visto NT (06/11) Fallado (06/11) Muerto (06/11)
 
ALGA
-
-
-
-
-
-
PADRILLO
-
1
2
-
-
1
VALHALLA
-
-
-
1
-
-
BOSQUIMANO
2
-
-
-
-
-
MAITINC
-
1
-
-
-
-
BERRACO
3
1
-
-
-
-
ADARG
1
-
-
-
-
-
DON VITO
-
-
-
-
-
-
LLUIS
1 + corzo
1
2
-
-
1
JOSE ANTONIO
-
-
-
-
1
-
KODIAK
1
-
-
-
-
-
SARASKETA
-
-
-
-
-
-
CHE
-
1
-
-
-
-
ZORROPLATEADO      
-
-
-
-
-
-
PERREROS DEL CLUB
FRAGENQUER: Con su equipo canino, Enrique y Alectoris en la brega.
PELACHO: Con su equipo canino, con Celestino en Brega y su señora e hijo en la retaguardia.
ASISTENTES DE PUESTO
GARRIDO: Acompañando a CHE y tomando nota de todo.
CHEMA Jr: Acompañando a Zorroplateado y no parando de cascar ni un segundo.

 

 

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