Encuentro Guara 2008
Betorz, 7-9 de noviembre

NO HAY SEXTO MALO. Y se ha cumplido el dicho castellano en esta edición de Guara 2008. Seis años llevamos disfrutando de este encuentro con tanta solera en casa de Ramón, en Betorz…

El viernes es el día especial, de encuentros y abrazos, de anécdotas y vivencias. A las cuatro de la tarde ya había gente en el salón comedor, aunque el grueso de la expedición no llegó hasta las 8 de la tarde.

Mientras departíamos en pequeños corrillos, un hambre acuciante apremiaba nuestros estómagos, en el fuego unas morcillas de tierras del Cid, sobre el mantel perdices mañas escabechadas (made by Alga) y otra suerte de digestivos (con mención cum laude para el pacharán navarro y el «sabrosón Habana 7»).

La cena amena, con conversaciones salpicadas de buen humor y el riego ulterior de gargantas sedientas, hicieron que ésta se prolongara hasta bien entrada la noche, momento en que los delicaos aprovecharon para fugarse a encames menos adustos que los proporcionados por el «Pulmonía Hilton», no saben lo que se pierden.

Ayyy, el «Pulmonía Hilton», hogar de ruidos de diversa consideración, que bien merecen ser tratados en un apartado.

Anexo 1: Pulmonía Hilton

Dícese del lugar de descanso en Betorz, punto de encuentro de gargantas profundas, pulmones bien rellenos de mala leche y otra suerte de vientos no amparados por Eolo.

Cuentan que alguien se levantó a miccionar al encantador baño que Ramón ha preparado y cuando salió sacó la batuta y se puso a dirigir la cacofonía que allí tenía montada la orquesta Club de Caza, con especial mención a Tomás (amigo de Fausalva) que con cada ronquido levantaba el tejado.

 

Sábado sabadote…

Madrugón infame y rápido al retrete, pues era tal la cola montada ante el sanitario que había que coger vez como en la pescadería.

El desayuno se prolongó hasta casi las 10 de la mañana, momento esperado por todos para el sorteo de los puestos. Nada más acabarlo, un torrente de preguntas sobre el mismo y la cacería que empieza a las 10:30. Se cazaba un barranco profundo y se iba subiendo poco a poco un laderón de monte apretado de carrasca y boj.

No se habían soltado los perros cuando ya se escucharon los primeros tiros y es que el monte estaba sopao de cochinos.

Qué ladras, qué emoción, cómo se divirtió la gente este día. Raro fue quien no tiró o vió, incluso alguno en varias ocasiones.

Lluis, querido, siento que este año no hayas mojado.

Berraco, ya era hora, nos tenías preocupado.

Jaroa, navarro de pro, ¿lo tuyo era un marrano o era un cerdo volador? No nos lo aclaraste, pero bien sabemos que le tiraste al vuelo.

Una buena junta de marranos, unos perros espectaculares y el buen trabajo de quienes los guiaron hicieron de esta jornada algo digno de mención.

El resultado: los mismos títulos que nuestro ínclito Pablo Nieto: 12 más uno.

La cena vino marcada por el desenlace de la disputadísima final «Tanga Rosa 2008», y es que varios de los participantes hicieron mérito al premio: Alga, Jaroa —a pesar de haber mojado no estuvo del todo fino—, RSJ, el que esto escribe… pero tan preciado galardón fue a parar a manos de Edu (Medio Rastro), quien se lo tomó con un humor excepcional y a quien nos encantó conocer y tratar.

Igualmente se hizo entrega por parte de Pepper de dos placas del Club agradeciendo el magnífico trabajo que año tras año realizan Alga y Berraco para que todo esto funcione.

 

Domingo: despedida y cierre

Resaque corto pero intenso, madrugada templada tras la Sinfónica del Milton, aderezada con un desayuno choricero —Ramón, hay que cambiar el menú, jodío, que luego todo va a la zona abdominal—.

¿Y luego? Luego la solfa, el Do Mayor, la mismísima Biblia en verso cantada por las voces de los perros.

Mañana de pocas ladras, pero qué ladras, un auténtico placer disfrutar así de una batida. Deberíamos valorar mucho más el trabajo de perros y perreros que los resultados. Deberíamos saber apreciar que hay personas que se dejan la piel dentro del monte para nuestro disfrute, que son personas a las que hay que ayudar a recoger perros, a sacar los animales del monte, a ofrecerles un trago de agua o un cigarrillo y sobre todo, aunque sólo sea de vez en cuando, regalarles los oídos con alabanzas a sus perros, sus otros «hijos». Fausto, Mikimatt, Fragenquer y todos los demás que llevaron sus rehalas: GRACIAS, sois el alma de una batida norteña, el verdadero sentido de la misma.

¿El resultado? Qué más da…

Como no soy un gran comunicador, no acierto a dar con la tecla adecuada para finalizar esta crónica, breve, algo escasa de contenido y anécdotas, pero que espero al menos sirva para recordar algún momento especial.

Os deseo que los días que restan hasta Guara 2009 se os hagan cortos.

Alberto Sáez (Codornicero)

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