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Montería en Guadalajara
5 de Diciembre de 2.004

 

El domingo día 5 del actual mes, fuimos de montería a Guadalajara algunos foreros de Madrid de los asiduos a las reuniones en la sede que tiene el Club en esta capital. Aunque en principio se pensaba en una mayor asistencia de foreros madrileños a esta montería, debido a otros compromisos caceros que algunos tenían adquiridos ya con anterioridad, al final solo fuimos Sarasketa, Pumuky, Hauself, Kodiak y el que esto cuenta, Rayón. Aunque desde Alicante también acudieron Ibex y Pepper, algo que hicieron no solamente pensando en cazar, sino también por otro motivo, por el de pasar un día junto a unos buenos amigos.

La pena fue que al final no pudieron acudir hasta las tierras alcarreñas donde se daba la montería otros dos foreros con los que en principio contábamos, con esos dos foreros con los que a cualquiera de este Club le encantaría compartir una jornada cazando, nuestros amigos Che y Sebas.

La reunión para partir hacia Guadalajara fue a primera hora de la mañana donde siempre se hace cuando cazamos por esa zona, en una gasolinera ubicada en la N-II en las afueras de Madrid, donde además de dejar los coches sobrantes, nos metimos para el cuerpo un bolsón de ricas porras calentitas. Aunque Hauself como siempre ni las probó, alegando que a él a esas horas tan tempranas de la mañana lo que le apetece comer es algo con cuchillo y tenedor, como puede ser media docena de huevos fritos con panceta y chorizos, regado o mojado con un par de litros de Coca-Cola. Algo que a todos nos hizo sentir miedo, pues pensamos que Hauself sin tomar nada fuerte por la mañana nos podía (aunque llevábamos comida para siete batallones) dejar sin comer a los demás a medio día, motivo por el que a la hora de hacer la comida, como él fue el cocinero, no le quitamos ojo de encima por si acaso se lo comía todo según lo sacaba de la barbacoa, aún quemándose la boca.

Al llegar al pueblo de Guadalajara donde se daba la montería, nos encontramos con Ibex y Pepper, que habían llegado ya y estaban esperándonos, a los que saludamos con fuertes y cariñosos abrazos, tal y como se saluda a los buenos amigos, sobre todo cuando son tan "buena gente" como ellos.

Después entramos al bar donde se celebraba el sorteo para tomar un cafelillo y darnos un calentón, sobre todo yo, pues con la medio calva que ya tengo, (bueno, calva entera, leches... joé como sois algunos, estáis a la que salta) al haberme olvidado el sombrero en los madriles se me había quedado la cabeza helada. Aunque Pepper arregló la situación rápidamente regalándome un sombrero de buen paño de lana que parecía una estufita, pues al final casi me hace sudar el sombrerito.

Una delicia de sombrero que ya verán en las fotos del evento.

Una vez celebrado el sorteo nos pusimos en contacto con nuestro postor, un hombre majo y buena persona donde las haya, pero con una acusada sordera que desconcertaba a cualquiera, pues debido a ella, al no oír nada, solo contestaba utilizando dos palabras, si o no. Así que cuando le preguntamos si la mancha estaba buena de reses, nos contestó que sí, y cuando le preguntamos (debido a su anterior contestación) que entonces se matarían bastantes, nos contestó que no. Motivo por el que ya no se nos ocurrió preguntarle nada más en todo el día al buen hombre.

La montería nos deparó diferentes suertes, pues mientras Pumuky, Ibex, Kodiak y Rayón no vieron ni una rata pasar por el cortadero, a Hauself y Sarasketa sí que le pasaron bastantes reses. Concretamente a Hauself le pasaron trece cochinos a menos de cuarenta metros, a los que según él no pudo tirar debido a que cada vez que se echaba el rifle a la cara, a través de ese canuto al que llaman mira, además de ver cochinos, veía a un tío con un sombrero puesto tan grande que parecía una sombrilla (aunque eso había que haberlo visto, claro, pues quién sabe si es que no le daba tiempo a tirarles y puso como excusa al del sombrero), que se había cambiado de sitio en el cortadero, al que según Hauself de haber tirado hubiera tumbado sin remedio.

La mayoría de los monteros que tomaron parte en la montería felicitaron a Hauself por lo anterior, diciéndole que gracias a su buen oficio montero no había ocurrido una desgracia. Aunque el postor sordo no coincidió en esa apreciación, pues le dijo a Hauself que debido a lo barato que era un entierro en ese pueblo donde estábamos, no hubiera pasado nada si al tirar hubiera tumbado al del sombrero tipo sombrilla.

De todas formas, Hauself hizo lo que en estos casos se debe hacer, no tirar. Aunque quien sabe si de haber oído antes lo que le dijo el postor después no hubiera actuado de otra manera, algo que a mi me quedará siempre para la duda.

Y a Sarasketa aunque también le pasaron tres o cuatro venados a menos de veinte pasos, lo que se llama "a huevo", tampoco pudo tirarlos, pues debían ser los venados más listos de toda la Alcarria, ya que le pasaban envueltos y bien tapados con las ciervas, así que para matar alguno hubiera tenido primero que atravesar a una de ellas, algo que sin duda le hubiera costado un buen baño en el pilar del pueblo por parte de los lugareños, lo que estoy seguro que dada la temperatura tan baja del momento no le apeteció, otra cosa es que hubiera sido verano, pues entonces la actuación podía haber sido otra muy distinta.

El único que mató bicho, que realmente hizo carne, fue uno del que no voy a dar su nick y, aún menos, decirles que bicho fue el que mató, pues si lo digo, quién sabe si al final no se quedaría de por vida con el mismo apodo que se quedó uno de mi pueblo que mató un animal de la misma especie con el coche, con "Matagatos". ¿Qué les diga el nick?

Joé, que no puedo hacerle esa faena al hombre. Pero bueno, ante tanta insistencia, les daré solamente la primera letra de su nick, la K.

¡Que no leches! que no fue ese, que ese no vino a la montería, que ese día estaba el que piensan por tierras gallegas y no se le pudo cruzar ese animal por delante del coche en tierras alcarreñas. No, si al final ante tanta insistencia por su parte se lo voy a tener que decir.

¡Si hombre, sí! fue a Kodiak al que se le cruzó el gato en la carretera, tampoco creo que sea un crimen lo que hizo este hombre para que le llame lo que le está llamando, leches.

Hauself, por favor, no te rías al leer esto como te reías ese día cuando viste "en vivo y en directo" el crimen que hizo tu vecino con el pobre gato que se le cruzó en la carretera, que ya está bien de pitorreo con el muchacho.

Y a Pumuky decirle que otra vez que alguien mate un gato con el coche no le diga con tanta insistencia que pare para recoger el conejo atropellado, que se fije mejor lo que realmente ha muerto, que a Kodiak ya se le hacía la boca agua pensando en lo bueno que estaría el conejo guisado con patatitas el día siguiente. Menos mal que iba con ellos en el coche Sarasketa y les dijo que si aquello era un conejo era al que más exagerada de gorda le había visto la cabeza en toda su vida y más cortas las orejas, que fue lo que le hizo no parar y bajarse, ya que si se llega a parar y bajar, seguro se lo hubiera llevado por delante su amigo Hauself también con el coche como él hizo con el gatito.

De todas formas, como a mi no me quedó claro lo del gato, si fue un despiste de Kodiak o algo que tiene por costumbre hacer, les voy a dar un consejo a todos, que si tienen gatos y los quieren de verdad, el día que se enteren que este hombre va a pasar por sus pueblos, los encierren en casa por si acaso.

Otra cosa que ocurrió en la montería de la que debo hacer mención, es que se cruzaron apuestas muy grandes entre todos los monteros, algunas con mucha pasta sobre la mesa. Esas apuestas fíjense sobre que tontería eran, sobre quien al encontrarse ambos hablaría más sobre esperas y cochinos, si Ibex o Rayón. Tan tontas fueron las apuestas, que al final tuvieron que repartirse el dinero apostado los apostantes al haber un empate entre ambos, pues de no ponerle un bozal a alguno de los dos, (algo que creo pensó hacer Pepper con ambos mozos) estaba cantado que los dos hablarían hasta por los codos en cuanto se mencionara este tema de las esperas y cochinos. Y es que si uno habla, ojo al otro, parecen gramolas humanas cuanto se toca el tema de las esperas.

Y ya llegamos al viaje de vuelta a los madriles, que fue maravilloso.

Aunque yo como siempre hice mis previsiones anteriores para que así fuese, subiéndome al coche del que solo bebe Coca-Cola. Pues no somos listos "ni na" los de mi especie, los cochinetes, como para subirse en el viaje de vuelta al coche del que le hacen los ojos "chirivitas" de tanta cerveza bebida durante todo el día. Tanta que luego son capaces de llevarse por delante con el coche al primer gatito que se les cruza en la carretera.

Un abrazo para todos.

Rayón.

 

 

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