Ungulados: odiados pero también amados

Una revisión de las contribuciones de los ungulados salvajes a las personas.
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22/10/2021 | 10286 lecturas

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Las contribuciones de la naturaleza a las personas pueden ser beneficiosas y perjudiciales para la calidad de vida de los humanos. Desde nuestros orígenes, los humanos hemos estado estrechamente relacionados con los ungulados silvestres, que tradicionalmente han desempeñado un papel destacado como fuente de alimentos o materias primas.

Actualmente, los ungulados silvestres están disminuyendo en algunas regiones, pero recuperándose en otras a través de procesos de reforestación pasiva. Esto está remodelando las interacciones humano-ungulado. Por lo tanto, es necesario comprender adecuadamente los beneficios y perjuicios asociados con las poblaciones de ungulados silvestres para promover la coexistencia humano-ungulado.

Los ungulados silvestres están experimentando un incremento en su abundancia y su distribución en Europa y América del Norte, donde están recolonizando muchas áreas de las que fueron erradicados pero en las que estaban presentes hace varias décadas o incluso siglos. Por el contrario, las poblaciones de ungulados silvestres están sufriendo un importante declive en África y Asia, debido principalmente a su persecución directa y a los cambios en los usos del suelo por la expansión humana. Ante esta situación, las interacciones entre los ungulados y las personas están incrementando, y se prevé que la tendencia continúe.

Ante este escenario de relaciones entre humanos y ungulados silvestres, un equipo multidisciplinar de investigadores adscritos a una decena de entidades científicas de varios países, entre las que se encuentra el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC – CSIC, UCLM, JCCM), han analizado los beneficios (servicios ecosistémicos) y los conflictos asociados a los ungulados silvestres a escala global. Para ello, llevaron a cabo una exhaustiva revisión de 575 trabajos científicos publicados entre los años 2000 y 2019.

Ungulados silvestres como el ciervo (Cervus elaphus) y el jabalí (Sus scrofa) han incrementado la abundancia y distribución de sus poblaciones a lo largo de las últimas décadas.

Desde principios del siglo XXI, el número de publicaciones anuales sobre los ungulados silvestres y su interacción con las personas ha ido incrementando, como también lo han hecho el número de beneficios que se han tenido en cuenta en las publicaciones científicas (aparecen en el 50,3% de las publicaciones analizadas), a pesar de que los conflictos siguen siendo más mencionados (aparecen en el 93,7%).

El análisis de estas publicaciones ha permitido establecer siete principales líneas de investigación sobre ungulados silvestres: (1) herbivoría y vegetación natural; (2) daño a la silvicultura en Eurasia; (3) daños agrícolas en agro-ecosistemas mediterráneos; (4) daños agrícolas en Norteamérica; (5) conflictos en áreas urbanas de Norteamérica; (6) áreas naturales del noroeste americano; e (7) investigación social en África y Asia.

Estas líneas de investigación se desarrollan principalmente en Europa y Norteamérica, ya que cinco de las siete líneas de investigación principales se centran en estas áreas del mundo (el 70.6% de las publicaciones). Sin embargo, en Europa y Norteamérica solo habitan un 7% de las especies de ungulados, por lo que existe un evidente sesgo geográfico en la investigación de estas especies. La única línea de investigación que se desarrolla en países en vías de desarrollo (África y Asia) incluye en sus estudios aspectos sociales destinados a favorecer la coexistencia con los ungulados silvestres y su conservación. Además, es la línea de investigación que más destaca los beneficios asociados a los ungulados silvestres.

Proporción de publicaciones científicas que mencionan conflictos y/o beneficios por familias de ungulados silvestres.

Los conflictos que más se asocian a los ungulados silvestres son los daños agrícolas y silvícolas, así como daños a la vegetación natural y las colisiones de tráfico. Entre los servicios ecosistémicos mencionados en las publicaciones científicas, la caza fue claramente considerada uno de los mayores beneficios que los humanos obtienen de los ungulados silvestres, seguido por el recurso alimenticio que supone para muchas comunidades y su valor estético.

A pesar de los aspectos negativos tradicionalmente asociados a los ungulados silvestres, durante los últimos años se han evidenciado los beneficios que también pueden aportar a los sistemas socio-ecológicos, incluyendo servicios ecosistémicos como el turismo o el mantenimiento de hábitats. Las interacciones entre los humanos y los ungulados silvestres requerirán, aún más en el futuro, la cooperación entre los distintos agentes sociales implicados (gestores, conservacionistas, cazadores, o agricultores) para aplicar medidas de gestión que favorezcan la coexistencia entre la fauna silvestre y las personas.

En vistas de los resultados obtenidos, los investigadores consideran que desde el ámbito científico deberían considerarse todos los aspectos de los ungulados silvestres (positivos y negativos) en el funcionamiento de los ecosistemas, en la mayoría de casos antropizados, para favorecer esta coexistencia.

Puedes consultar la publicación científica de este trabajo de investigación en:

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Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos

 

 

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