No resulta extraño que los conejos se oculten entre los almiceros, como así se conoce a los huecos que se forman a lo largo del tronco del olivo tras pudrirse su interior. Incluso trepan por los más amplios, subiendo por el interior del tronco y llegando a las partes más altas del árbol.
Capaces de trepar
Los podencos aprenden este comportamiento e incorporan entre sus recursos trepar a la parte alta de los olivos para seguir a su olfato si este le indica que el conejo está allí.
Por esto mismo, tampoco nos asombra que los buenos podencos sean capaces de encaramarse a las ramas de cualquier árbol para recuperar las piezas que se quedan entre ellas.