Una joven cazadora vasca espera un año y medio para cazar su primer jabalí
Pese a que la fortuna no le había sonreído en las batidas a las que había asistido en los últimos meses, la montera no ha cejado en su empeño de abatir un cochino.
Jon y Garazi crearon en el año 2022 la cuenta de Instagram Caza & Naturaleza. En la red social muestran la realidad de la caza, promocionan la caza tradicional del jabalí con perros de rastro y comparten sus vivencias en el campo.
Conoce la caza a través de su pareja
La cazadora vasca comparte con los usuarios de Club de Caza su breve pero intensa trayectoria cinegética.
«Yo no conocía lo que era el ejercicio de la caza hasta que conocí a Jon. Él, cuando nos conocimos, me preguntó qué era lo que yo opinaba de la caza, dado que hay mucha gente que no comparte la actividad. Le respondí que no conocía lo que era; solamente había oído hablar de ello, pero no lo había visto ni sabía cómo se practicaba. Hasta que un día decidí ir con él a una batida de jabalí como acompañante, en Burgos, en pleno diciembre.
Fue mi primer día de caza, un domingo de 2021 en el que hacía mucho frío, después de haber estado varios días lloviendo. Nos tocó un puesto entre árboles, muy sombrío y frío; no entraba ni un pequeño rayo de luz. A mí me gusta mucho la fotografía y ese día llevé la cámara para entretenerme. Como no sabía lo que iba a vivir y era todo un descubrimiento, qué mejor manera que fotografiarlo para recordarlo.
Casualmente, ese día, estando con Jon en el puesto, oímos que los perros de rastro se acercaban hacia nosotros y nos entró un jabalí. Por suerte, pudimos abatirlo. Fue todo un primer día completo, aunque muy frío. Pude ver el trabajo duro que hacen los perros, por dónde tienen que entrar hasta encontrar al jabalí, escuchar sus cantos dentro del bosque y ver cómo salen cuando el cochino ha sido abatido. Fue toda una experiencia. Después de ese día, fui como acompañante de Jon durante unos años».

Una apasionada de la caza del jabalí con perros de rastro
«Cuando pude ver desde todas las perspectivas lo que era la caza con perros de rastro, vi que lo que a mí me gustaba eran los perros. Hacen un trabajo duro y son una pieza imprescindible en la caza. Me explicaron que la caza en Castilla y León normalmente es caza en largo y que en Bizkaia es caza en corto. Después de ver las dos modalidades, me gustó más la caza tal y como se practica en Bizkaia.
Para poder cazar no me quedó más remedio que obtener la licencia de caza. En enero de 2024 me examiné. Ese día, en el examen, había muchísima más gente de la que yo esperaba; era una barbaridad y me sorprendió mucho. Tras un mes de espera recibimos los resultados: aprobado. Pasados unos tres meses llegó la licencia de caza. En septiembre empezaba una etapa diferente para mí.
Una vez aprobada la licencia de caza, decidí ir a por el permiso de armas. En julio de 2024 me examiné. Era la única mujer en la prueba. Ese verano me compré un rifle. Volví loco al encargado de la Armería Sitis, que es de confianza, para elegirlo, dado que todos los rifles pesaban bastante para poder aguantarlos. Él me los sacaba y los pesaba. Tras examinar todos los que había en la tienda y comprobar que todos me pesaban, se acordó de que tenía uno que le había llegado nuevo, más ligero, y ese fue el mío: un Browning MK3 ONE del calibre 30-06 con punto rojo Vortex.
En septiembre de 2024 me apunté a una cuadrilla de caza de Bizkaia a la que pertenecía Jon. Adquirí un equipo con dispositivo GPS para poder ir con los perros. Madrugábamos los domingos para ir a rastrear con ellos. Yo siempre iba con los perros y ayudando a los perreros en todo lo que necesitaban, a la hora de cogerlos o si se pasaban.
La sensación de soltar al perro para que vaya a hacer lo que le gusta, a divertirse dentro del monte, hasta que logran abatir el jabalí y llega a morderlo como premio, es todo un regalo. Te pone en tensión oírlos ladrar y esperar a que cumplan».
Un sueño cumplido en Navidad
«Estuve yendo con los perros de rastro casi toda la temporada, hasta que en febrero de 2025 sufrí una importante lesión causada por una caída mientras rastreábamos. He necesitado varios meses para recuperarme.
En septiembre empezaba otra temporada. Cargaba el rifle en el coche, pero apenas lo sacaba. Cuando lo desenfundaba en el puesto, pensaba mil veces a dónde podía tirar y dónde estaban el resto de cazadores colocados, muchas veces, pero sin llegar a disparar.
En diciembre de 2025 fui a una cacería en Burgos. Me tocó un puesto en un prado. La primera mancha que íbamos a batir, y la única que había ese día. Estaba en el claro oyendo a los perros ladrar en dirección a la otra ladera. Poco a poco iban cogiendo cumbre y, nada más llegar a la cresta, de frente salió el jabalí.
Lo estaba viendo venir; le vi cómo bajaba ladera abajo hasta cumplir al puesto. Tensión, nervios. En ese momento apunté y tiré. El primer tiro, el primer jabalí, todo primeras veces. El cochino cayó al momento. Quedó en el suelo y llegaron los perros.
Todos estaban muy contentos y me felicitaron por mi primer jabalí abatido, especialmente mi pareja, Jon, que estaba en el puesto de al lado. En ese momento yo me quedé en shock; no me lo creía. Fue algo inolvidable».

