Cádiz

La Guardia Civil denuncia a dos furtivos por cazar un muflón macho

La Guardia Civil de Alcalá de los Gazules tiene ante sí un trabajo colosal. Vigilar el Parque Natural de Los Alcornocales y mantener a raya a los furtivos, la auténtica lacra del monte, que acuden desde diferentes puntos de la geografía española a cazar con el morbo añadido de hacerlo en fincas privadas.

14/03/2017 | Diario de Jerez | PEDRO M. ESPINOSA

A pesar de que para cubrir tal extensión necesitarían una dotación muy superior, sus esfuerzos se ven recompensados cuando logran dar con algunos cazadores que, amparados en la noche, buscan su trofeo. Porque sólo los montes propios de la localidad jandeña tienen 6.000 hectáreas de terreno.

Eso ocurrió la pasada noche, cuando los agentes de la Benemérita localizaron a dos cazadores furtivos que habían abatido en un coto privado de caza a un muflón macho en una finca del término municipal de Alcalá de los Gazules.

Según informó el Instituto Armado, los agentes del puesto de Alcalá de los Gazules contaron con la colaboración de guardas particulares de campo y caza de la empresa Agasa tras organizar un dispositivo de vigilancia en el interior del coto.

Los dos cazadores, que habían matado previamente un ejemplar macho de muflón, pretendían eludir la acción de los agentes e intentaron huir abandonando en el lugar el trofeo y la carne del animal.

En este dispositivo la Guardia Civil se incautó también de un rifle provisto de visor y silenciador y diez cartuchos del calibre 243.

Las dos personas fueron denunciadas por diversas infracciones a la normativa medioambiental y de seguridad ciudadana. A pesar de las multas y de requisarles las armas, los furtivos suelen volver a actuar, cuenta la Guardia Civil.

Actuaciones como esta última, que tan buen resultado ha dado, están dentro del marco de colaboración que la Guardia Civil lleva a cabo con el medio rural y sus guardas dentro del plan para la prevención de robos en explotaciones agrícolas y ganaderas.

Se da la circunstancia de que en Alcalá de los Gazules se mantiene una continua y estrecha colaboración con los guardas de las diferentes fincas, que han dado lugar, de forma constante, la interceptación de cazadores furtivos en el municipio.

Muchos de los furtivos denunciados por la Guardia Civil viven en la marginalidad, a veces son hasta menores de edad con antecedentes penales que se tiran al monte para intentar ganarse unas perras. Sin embargo, los agentes también han denunciado durante estos años de lucha a gente de buena posición social, empresarios, farmacéuticos con una posición social acomodada que saltan al terreno de lo prohibido en busca de adrenalina.

En esta ocasión el dispositivo fue eficaz y pudo dar con los cazadores sobre el terreno. En otras ocasiones los agentes tienen que instalar controles en la Jerez-Los Barrios, o cuando los furtivos vuelven a sus hogares por caminos poco transitados después de una noche pegando tiros en el monte.

La carne incautada, tras certificar el veterinario municipal que era apta para el consumo, se entregó en un comedor social de la localidad.

Del equilibrio a la crueldad

Los expertos consideran que la caza reglada proporciona equilibrio en los montes de Cádiz, donde han desaparecido depredadores como los lobos, y que en caso de no darle muerte los grandes cérvidos acabarían con los brotes más verdes de los prados, impidiendo la regeneración natural. Sin embargo, si esa caza se hace sin control, de manera furtiva, a veces cazado a los animales de la forma más cruel para hacerse con sus cornamentas, el deporte se convierte en una auténtica lacra contra la que es muy difícil luchar. Son miles de hectáreas las que la Guardia Civil y los guardas particulares de las fincas tienen que controlar. Es un mal endémico que pasa de generación a generación y que necesitaría penas mayores si se le quiere poner freno alguna vez.

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