Opinión

Malditos accidentes

Iniciamos una nueva temporada, renovadas ilusiones, un sin fin de retos cinegéticos nos esperan, muchos kilómetros, madrugones y mojaduras, también muchos momentos agradables que fortalecen aun mas si cabe nuestro nexo de unión con la naturaleza.

04/10/2011 | El Comercio Digital | RAFA GONZÁLEZ

Pero desgraciadamente todos los años surge algún maldito accidente que nos obliga a replantearnos las cosas y que siembra de dudas y de preocupación nuestro entorno más cercano.
Es necesario extremar todas las medidas de seguridad a nuestro alcance, tanto a la hora de cargar y descargar el arma como a la hora de disparar. Es preferible que se nos vayan muchos jabalíes por exceso de prudencia que tener que arrepentirnos toda la vida de un maldito disparo por exceso de egoísmo.
Olvidémonos de competir, no es mejor cazador quien mas mata, la caza es para disfrutarla y desgraciadamente no lo estamos haciendo, todo va muy deprisa, no da tiempo a recrearse en el lance y ya queremos otro, y todo por que aquella cuadrilla ya lleva no se cuantos jabalíes.
Cada uno tiene que disfrutar con lo suyo, olvidémonos de competir, alejémonos de esas famosas liguillas de bar que no conducen a nada, tan solo a dar una imagen deplorable de la caza y los cazadores. No es raro encontrarnos con jóvenes a los que les gusta la caza y que no pueden salir a cazar, muchos padres temen que su hijo se haga cazador, pero no por la imagen que tenemos dentro de la sociedad, sino por miedo a un accidente.
La imagen que dan algunos cazadores no es la más aconsejable y deberíamos ser los propios compañeros de cuadrilla los que pusiésemos veto a estos comportamientos individuales que se alejan del comportamiento adecuado y que tanto nos están perjudicando al colectivo. Cazar sí, pero en las condiciones que cualquier actividad que entraña un riesgo requiere y, nos guste o no, portar armas de fuego entraña un riesgo, que puede ser mayor o menor en función de quien porta ese arma. Pese a todo, es de justicia reconocer que existen muchas actividades deportivas que al cabo del año en su estadística de accidentes superan a la caza, pero por fortuna para ellos y desgracia nuestra nadie se ensaña con esos colectivos como ocurre con el nuestro, parece que solo existen accidentes en nuestro gremio.

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