La caza, en peligro en parte de Asturias

Las administraciones se hacen a un lado ante las solicitudes de los cazadores del occidente de Asturias y las sociedades deciden estallar y amenazan con no renovar sus cotos.

Alba Ruiz Flores

07/04/2021 | 6267 lecturas

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jabalí

Varias sociedades de caza estallan en cólera ante la poca empatía de las administraciones tras varias reuniones. Las sociedades, una vez reunidas con el director general, David Villar, el jefe de servicio Orencio y el técnico de cotos regionales, expusieron su problemática respecto a las restricciones en la actividad, y meses después obtuvieron más restricciones aún. La administración había hecho caso omiso a los cazadores.

Club de Caza ha conocido esta versión de los hechos gracias a las intervenciones de Cesar Pérez, portavoz del colectivo de sociedades de cazadores adjudicatarias de cotos regionales de caza del noroccidente de Asturias, así como otros miembros de Tapia de Casariego y Taramundi.

Origen de la problemática

En Asturias, la concesión de los cotos tiene lugar cada 10 años. Así, las sociedades cada diez años reciben la concesión en un concurso que es público en el cual, las que lo deseen pueden presentarse y deben hacer méritos para ser ganadores del concurso.

Sin embargo, estas sociedades se están viendo envueltas en una serie de problemas una vez llegado el plazo de renovación y habiendo sido ignoradas por las administraciones, principalmente la Consejería.

Según el reglamento, las sociedades de caza están obligadas, entre otras cosas, a contar con una cantidad de 100 socios mínimo, hecho que hay que demostrar y certificar con la entrega de un papel firmado por un secretario. Por otro lado, la proximidad entre Asturias y Galicia hace que muchos socios abandonen y practiquen la caza en Galicia, ya que el precio es mucho menor. Estos dos hechos en su conjunto derivan en un gran problema para varias sociedades de cazadores.

«Nos estamos rigiendo por un reglamento de los años 90, todo cambia y entiendo que se queda obsoleto», cuenta un cazador de Taramundi.

Miedo de las sociedades

Desde un tiempo atrás, las sociedades de cazadores venían avisando a la Consejería que, llegado el momento, la situación sería insostenible, por lo que solicitaba atención para no caer en la inviabilidad de los cotos por motivos económicos y de otra índole.

Esto se debe también a problemas como la lejanía de los cotos a los grandes núcleos de población, por lo que la gente no quiere cazar en esas zonas y si no cogen esos cotos las sociedades nadie lo hará.

Debido a este problema hay otro añadido, y es que en el reglamento de caza y en la ley de caza se les exige a las sociedades que tengan un mínimo de cien socios. Por semejante exigencia de que las sociedades tengan ese mínimo, se pide a los secretarios que emita un certificado que asegure la presencia de esa cantidad de socios.

De este modo, se esta obligando a los cotos a incurrir en falsedad documental, certificando que se tienen los cien socios para poder cazar cuando muchos no los tienen. «No cumplimos con el pliego de la Consejería. Entonces ya por ese lado no podríamos tener el coto», afirma un cazador de la sociedad de Castropol.

Sin embargo, Club de Caza ha podido saber, gracias a miembros de sociedades, que la Consejería afirmó que era un dato que daba igual, ya que no haría caso al papel y haría la vista gorda, pero, sin embargo, lo secretarios se meten en problemas por firmar ese documento.

Las sociedades dicen basta

Los miembros de las sociedades, viendo que en junio llegaba el momento de la renovación y que no tenían noticias por parte de la Consejería, solicitaban una reunión con el director general para exponerle estos temas, ya que de no solucionarse no serían viables todos estos cotos. Cabe destacar que del total de los cotos que se renuevan, un tercio del total de Asturias se corresponde con los que se encuentran en esta problemática.

La iniciativa fue un fracaso ya que no fueron recibidos por estos cargos y tardaron 9 meses en recibir respuesta, tras haberlo solicitado de nuevo mediante registro.

«La actitud de esta consejería ha sido evasiva desde el minuto cero», afirmaba uno de los miembros de una de estas sociedades que se vio envuelto en el proceso.

Así, contaba que consiguieron la reunión donde planteaban al director general David Villar, al jefe de servicio Orencio y al técnico de cotos regionales el problema, momento en que ellos dijeron que eran sensibles a la problemática.

Así se les proporcionaba por escrito lo que estaba ocurriendo.

Un tiempo después

Un mes después aparecía publicado un pliego de condiciones en el cual no solo no se recogía ninguno de los problemas expuestos por las sociedades, sino que además era más restrictivo con ellas aún. Hay que tener en cuenta que Asturias es la comunidad autónoma con las restricciones mas altas para la caza en toda España.

Entonces, tras esto las sociedades se reunían y analizando las nuevas restricciones y la falta de interés por parte de la Consejería, deciden plantarse y anunciar que en semejantes condiciones no renovarían sus cotos. «Parece que sacaron el borrador apretándonos todavía algo mas asique así nos condicionan a no renovar», afirman desde Taramundi.

Este movimiento es llevado a cabo por parte de un colectivo formado por trece cotos regionales que gestionan 14 municipios del occidente de Asturias y ahora esta iniciativa ha sido secundada por otras sociedades de cazadores a las que les toca renovar próximamente.

El problema se originó en su día en el occidente de Asturias, pero actualmente hay muchas otras sociedades a las que les tocará renovar y que todas ellas forman un tercio del total de Asturias dispuestas a no continuar si no cambian las restricciones y otras normativas como ley de caza, reglamento y el baremo de daños.

Socios

El principal foco del problema es el tema de los 100 socios.

En las sociedades de cazadores del occidente, nadie dispone de cien socios, es un tema que viene en el reglamento y que están obligados a cumplir, pero para los cazadores, no sirve la solución que da la consejería que es hacer la vista gorda. Así las sociedades reclaman que lo quiten del reglamento.

Sin embargo, para estas sociedades el problema de raíz son los problemas económicos, sobre todo en occidente donde no están en disposición de subir las cuotas porque en Galicia cazar es mucho mas barato, y las sociedades temen que por poco que subas los precios, los socios se van a ir.

Medidas propuestas

Dentro de las medidas a tomar por los cazadores están aumentar la superficie de hectáreas por guarda. En Asturias es de obligado cumplimiento la contratación de un guardia a tiempo completo en función de la superficie del coto. Esto es algo que las sociedades creen que solo lo hay en Asturias y es un coste brutal. El gasto oscila entre más de 25.000 euros al año por guardia. Las sociedades afirman que es difícil llegar a esta cantidad para pagar al guardia.

Por otro lado, en occidente lo más valioso que son los recechos se venden en vez de aprovecharlos los socios para sacar dinero y suplir estos gastos.

Otras medidas están en relación con el pago de daños. En el occidente se tiene la suerte de que todos los cazadores son ganaderos o tienen vínculos con el mundo rural. Así la compensación por daños no es necesaria en la mayoría de los casos, aportando compensación por otras vías, trabajos, intervención en aquellos casos en los que se produzca el daño, actuaciones para ahuyentar. Todo esto es para que no sea necesario pagar los daños de forma económica, algo viable mientras que los ganaderos quieran.

«Los cotos pequeños vivimos gracias a que los ganaderos no nos reclaman, porque son vecinos. Al final si un ganadero que tiene daños llama a la directiva, y uno de los socios vamos a verlo para ver que podemos hacer y que no nos reclamen. Así los tenemos contentos previniendo los daños», afirmaba el cazador de Castropol y directivo de la sociedad de Tapia.

Relación con la ganadería

La asociación agraria COAG ya manifestó su apoyo a los cazadores en esto pidiendo a la consejería que dieran un apoyo especial y atención a esta situación, ya que si estos cotos quedasen desiertos los tendría que gestionar la consejería y los problemas de daños se dispararían ya que no tienen la capacidad para hacer el esfuerzo de caza que las sociedades hacen.

Según las sociedades se hacen dos cacerías al año por kilómetro cuadrado, que es un índice que te dice que esfuerzo haces para reducir la población.

En el principado los cotos que la consejería lleva no pueden pasar del 0,5, es decir, las sociedades hacen cuatro veces más, por lo que el resultado es que, el jabalí que es el principal causante de daños sube, pero en esos cotos del principado es aun mas preocupante. Por eso los ganaderos se preocupan porque los daños incrementarían si las sociedades dejasen de cazar.

Otros problemas

En el occidente hay dos cotos que lleva la administración, en los municipios de Navia y Vegadeo. En el caso de Navia desde que lo lleva la consejería se pagan 180.000 euros por daños.

Tomando estos datos como referencia, si los cotos no renovasen, el pago por daños supondría unos 800.000 euros solo en los municipios de la costa si dejasen de cazar las sociedades.

Alba Ruiz Flores

 

 

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