En las imágenes, vemos cómo varios vecinos pasean a sus perros al otro lado del seto que delimita las instalaciones y zonas verdes de la urbanización.
Una imprudencia peligrosísima
Cuando el policía llega a la esquina del edificio, encara su arma y aparece el jabalí intentando escapar de allí. En ese momento, el agente dispara contra el jabalí. Es un disparo muy cercano que alcanza al animal. Incomprensiblemente, el policía repite disparo, esta vez apuntando hacia el seto que le separa de los que pasean a sus canes. La imprudencia es mayúscula, puesto que no sabe dónde puede acabar el disparo. El jabalí cae al suelo y choca contra una losa de piedra, que perfectamente podría haber hecho rebotar los proyectiles.
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