Esta es la historia de un amor incondicional. Un cariño inquebrantable entre una familia y su perro. Athos, un setter inglés al que una enfermedad no pudo borrar en lazo que los une. Noble, atento a todos en casa, buen perro de caza… Once años dan para mucho.

Innumerables momentos de complicidad, juegos con todos ellos… Y en la enfermedad nada ha cambiado. Un tratamiento muy costoso no echó atrás a sus propietarios, que invertían 500 euros al mes en su perro, en su compañero. Cualquier cosa para darle una vida digna, dure lo que dure. Athos merece eso y mucho más. Este vídeo será siempre uno de los mejores recuerdos de un amor imperecedero.