Cuatro fuertes y rápidos perros persiguen al jabalí por una ladera. En su huida, cae a un pedregal, pero enseguida el jabalí se da cuenta de su error e intenta salir de allí. Los perros lo alcanzarían en pocos segundos. Es precisamente lo que sucede. Un cauce seco se convierte en un callejón sin salida y los bravos perros lo agarran. Uno de ellos lo alcanza en una pata trasera, lo que propicia que el resto de canes se le echen encima a la par.