Una espectacular subida a la red de Rublev se vio eclipsada justo en el momento de conseguir el punto ante su oponente por el vuelo de una paloma que casi intercepta su golpe de derecha. La bola pasó a escasos centímetros del ave, que cruzó por delante de los jugadores y se posó en la red que separa las mitades de la cancha.
Se repitió el punto
El tenista francés erró el golpe, estrellando la pelota en la red, mientras el ruso admiraba atónito la presencia de la paloma. Pero, a pesar de haber ganado el punto, el juez de silla decretó que había que repetirlo porque el animal había interferido en el normal desarrollo del mismo. Para entonces, la torcaz ya había abandonado su invasión de campo para trasladarse al tejado de las instalaciones, desde donde pudo disfrutar de la victoria final del tenista ruso.
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