«¡Quillo, que está empujando el barco!», avisa uno de los pescadores. Varias orcas habían aparecido segundos antes a varios metros de la zódiac. Los pescadores sacan sus móviles y comienzan a grabar emocionados. Pero las ballenas empiezan a curiosear y se acercan demasiado a la pequeña barca.
Momentos de nerviosismo
«Que le está dando bocados al barco», alerta ya con un nivel de nerviosismo mucho mayor uno de los pescadores. «Dale, dale», apremia a su compañero para que arranque el motor y se alejen de allí. Mientras, graban cómo una de las orcas se encuentra en la parte trasera de la embarcación, con la boca tocando en la zódiac.
«En cuanto se quite de ahí, le doy», dice uno de los pescadores, aguardando el momento en el que la orca se retire de la parte donde está el motor para poder encenderlo y alejarse de aquel lugar.