La ardilla se agarra al tronco y va moviéndose en función de los ataques del zorro, intentando que en todo momento el gran pino se interponga entre ellos.
Agilidad por parte de ambos animales
El zorro, por su parte, sube y baja desde el suelo a las primeras ramas del árbol haciendo gala de una gran agilidad.
Los saltos e intentonas se repiten, pero la ardilla consigue eludirlos, al menos hasta que quien lo inmortaliza todo detiene la grabación. Nos quedamos con las ganas de conocer el desenlace de esta caza.