Las restricciones están teniendo una consecuencia con la que pocos contaban: las palomas de la ciudad de Benidorm son solo un ejemplo de la falta de alimento proveniente de los vecinos de las ciudades.
El animalismo irracional y sus consecuencias
Estos animales, y muchos otros han dejado de recibir alimento fácil y tienen hambre. Esto evidencia, una vez más, la alteración del orden natural y la intromisión de determinadas personas en el normal desarrollo de las poblaciones de fauna de ciudad.
Facilitarles recursos alimenticios dispara sus poblaciones por encima del equilibrio normal de estas especies. El animalista irracional tiene consecuencias.
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