En las fotos podemos comprobar cómo en el cristal han quedado restos de la perdiz, sobre todo plumas. Esto convencerá a los más incrédulos, a los que les resulta difícil aceptar que un ave de aproximadamente medio kilo de peso pueda ocasionar tal destrozo en un cristal parabrisas de un camión.
El riesgo de este tipo de accidente también se centra en que el impacto se ha producido en la zona donde se posiciona el conductor. Afortunadamente, no ha conllevado ninguna desgracia, y ha permitido que el profesional pueda documentar la extraña causa que le impide continuar con su trabajo.
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