CONSEJOS VETERINARIOS Y PRIMEROS AUXILIOS DURANTE LA MEDIA VEDA
 
Alberto Arciniega
 

La media veda se caracteriza por desarrollarse en una época generalmente de altas temperaturas y por venir el perro con demasiada frecuencia de un largo período de inactividad. Estos hechos pueden provocar una patología específica, aunque también es cierto que el abanico de problemas que se pueden presentar es tristemente amplísimo.

Voy a tratar de repasar algunos de estos problemas, que o bien por su frecuencia o bien por su importancia, son interesantes conocer para así poder tratar de prevenirlos o atajarlos lo mas rápidamente posible. No se debe olvidar que son consejos muy básicos, primeras medidas de emergencia que espero sean útiles, pero no dudéis en contactar con vuestro veterinario habitual ante cualquier incidente grave.


GOLPE DE CALOR:

Se llama golpe de calor a una insuficiencia por parte del perro para eliminar todo el calor generado en su cuerpo. Los perros sólo poseen glándulas sudoríparas en las almohadillas plantares, careciendo de ellas en el resto de la piel. Por tanto, para refrigerar su cuerpo los perros utilizan como principal sistema el jadeo, un tipo de respiración rápida y superficial que tiene por objeto, al permitir la evaporación de la saliva, disminuir su temperatura corporal. Cuando este mecanismo falla o no es suficiente para eliminar todo el calor generado por el continuo trabajo del perro, es cuando estamos ante el riesgo de que nuestro perro sufra un golpe de calor. La temperatura corporal sube rápidamente, comprometiendo la vida del animal, es una urgencia de carácter muy grave y que requiere atención veterinaria inmediata.

Los síntomas son fáciles de reconocer: alta temperatura corporal, jadeo constante y muy rápido, debilidad, deshidratación y en estados avanzados pérdida de consciencia y shock o colapso. Hay un aumento de la frecuencia cardiaca y si no se ponen los medios adecuados el perro puede morir rápidamente por fallo cardíaco.

Nunca se debe dejar al perro dentro de un coche totalmente cerrado, no importa que sea verano o invierno. Se debe permitir la entrada de aire para evitar una rápida subida de la temperatura.
   

Son dos las causas típicas que provocan los golpes de calor: perros dejados dentro de los coches o remolques expuestos a altas temperaturas y perros cazando en las horas más calurosas del día.

Nunca se debe dejar al perro dentro de un coche totalmente cerrado, no importa que sea verano o invierno. Se debe permitir la entrada de aire para evitar una rápida subida de la temperatura. Igual ocurre con los carros de transporte, que aunque tienen entradas de ventilación, frecuentemente son utilizados para más de un perro favoreciendo el calentamiento y el aumento de la humedad en el interior. Son especialmente peligrosos los remolques de rehalas por el gran número de perros concentrados en un reducido espacio. Y nunca os confiéis por haber dejado el coche a la sombra porque poco tiempo después puede estar al sol y convertirse en un auténtico horno.

El otro origen de los golpes de calor se da en aquellos perros que se les permite cazar en pleno verano durante las horas de más calor. Aunque en media veda se suele aprovechar las horas más frescas para la caza, a veces llevados por la ambición o por la ignorancia, algunas veces se alargan las jornadas. Si la temperatura ambiental es muy alta es más difícil para el perro eliminar el calor generado durante el ejercicio, ya que la diferencia de temperaturas, el gradiente térmico, entre el cuerpo y el ambiente es mucho menor. Además hay una serie de factores que predisponen este proceso: exceso de peso, falta de entrenamiento, deshidratación y predisposición de algunas razas. Animales con exceso de peso y faltos de entrenamiento, generalmente características ligadas, son mucho mas propensos a sufrir este problema, por dos motivos, el exceso de grasa no favorece la refrigeración por conducción y al estar poco entrenados las reacciones metabólicas del músculo para generar el movimiento son poco eficaces. Esta falta de eficacia provoca que para realizar el mismo trabajo, un perro desentrenado libere una mayor cantidad de calor que el mismo perro en óptimo estado de forma.

Otro factor desencadenante del golpe de calor es la deshidratación. Ya he indicado que la saliva, cuyo componente básico es el agua, es indispensable para mantener el mecanismo del jadeo. Fijaos cuando vuestro perro jadea la gran cantidad de saliva que pierde. Se debe dar de beber al perro con mucha frecuencia cuando cazamos en verano y el calor aprieta, más o menos cada media hora, para permitirle reemplazar los fluidos perdidos. De este modo el perro podrá mantener su sistema de refrigeración, el jadeo, y podrá continuar cazando.

También hay otro factor a destacar que es la predisposición racial. Las razas de pelo largo están peor dotadas para soportar las altas temperaturas, porque aunque es cierto que la gran parte del calor se disipa mediante el jadeo, también hay otro modo de perder calor que es por conducción o contacto entre la piel y el aire, aunque es mucho menos importante. En este caso por el carácter de aislante del pelo tienen mayores problemas para refrigerarse a través de la piel, pero es el peaje que tienen que pagar para a su vez estar mejor protegidos contra el frío en invierno.

Y por último decir que las razas inglesas, setters y pointers, por su alto ritmo de búsqueda tienen mayor riesgo de sufrir el golpe de calor. Es tanta su pasión, que algunos de ellos no saben parar a tiempo o cuando lo hacen es demasiado tarde. Exigen una preparación previa incluso un poco mas concienzuda que el resto, aunque seamos justos, el pointer si está en forma aguanta como pocos las jornadas de caza durante el verano.

Si creemos que nuestro perro presenta los síntomas anteriormente descritos deberemos actuar con la máxima urgencia. Intentad contactar con vuestro veterinario habitual con la mayor rapidez, pero mientras trasladáis al perro deberéis mojarlo con agua fresca pero no demasiado fría, con el fin de reducir su temperatura corporal paulatinamente. Especial importancia tiene mojar la zona de la cabeza ya que en el cerebro reside uno de los centros de control de la temperatura corporal. Si la temperatura descendiese demasiado rápido habría riesgo de muerte por fallo cardíaco. Por supuesto retirarlo de la zona de sol y dejarlo en una zona de sombra. Ya en la clínica veterinaria posiblemente haya que suministrar fluidos vía intravenosa y medicación con función de regulación cardiocirculatoria a la vez que se controla la temperatura.

También hay otro factor a destacar que es la predisposición racial. Las razas de pelo largo están peor dotadas para soportar las altas temperaturas
   

El mejor modo de prevenir el golpe de calor es mantener en buen estado de forma a nuestros perros. En su peso ideal y bien entrenados los riesgos son mucho menores. Debemos darle de beber frecuentemente, todavía mejor si es posible que se bañe, si queremos cazar en las horas de calor. Y siempre debemos tener en cuenta cual es el techo de nuestro perro y ante la duda parar, que la media veda es larga, y los excesos de un día pueden acabar pasando factura al perro en los días sucesivos.


ASPEADURAS:

Otro problema muy frecuente durante la media veda es lo denominado popularmente como aspeadura. Se trata de una erosión o inflamación de las almohadillas plantares por un excesivo desgaste.

Las almohadillas plantares de las patas están formadas por una serie de capas de células queratinizadas, que confieren una gran dureza y resistencia a la abrasión. Bajo esta capa de células hay un colchón de tejido subcutáneo y grasa que tiene como función la de amortiguar y absorber la presión producida continuamente durante la carrera. De este modo se protege a los huesos de las falanges de recibir traumatismos.

Pero si los perros no han sido previamente bien entrenados, las almohadillas no serán lo suficientemente duras y gruesas para resistir varias jornadas consecutivas de caza. No se habrá formado suficiente callo en ellas. Además hay que tener en cuenta que durante la media veda cazaremos principalmente en rastrojos, que es un terreno seco y muy abrasivo, ya que la caña del cereal constantemente va golpeando y desgastando la superficie de las almohadillas. Las razas de mayor tamaño son más propensas a sufrir este problema porque la simple razón que las extremidades soportan más peso en relación a su superficie.

Si el perro no estaba preparado, observaremos que tras cazar durante un tiempo y especialmente cuando el perro se enfría, anda con mucha dificultad e incluso es frecuente encontrar los pulpejos totalmente levantados.

El tratamiento es simple, en los casos más leves se pueden dar friegas de agua fría mezclada con vinagre al 10% y sal, receta antigua pero que actúa francamente bien, al tener efectos antisépticos y antinflamatorios. Y en los casos más graves cuando las almohadillas estén levantadas habrá además que desinfectarlas con algún antiséptico comercial, por ejemplo Betadine, y proporcionar reposo absoluto por varios días.

Respecto a la prevención, existe un preparado comercial, Ado-Quatro de Laboratorios Salvat que contiene formaldehído, sustancia que ayuda a endurecer los pulpejos. También hay gente partidaria de bañar regularmente las patas de los perros en formol diluido al 1% para lograr este fin. No seré yo el que dude de estos métodos, pero la forma más eficaz y natural es simplemente entrenar nuestros perros con regularidad y antelación previa en terrenos duros a la apertura de la media veda. Si a pesar de sacar el perro frecuentemente al monte tenéis problemas, intentar las otras soluciones pero siempre como ayuda nunca como sustitutivo.


ESPIGAS:

Las espiguillas también son causa típica de consulta al veterinario en época de verano. Y cuando el perro cazando anda levantando las carreras de paja, moviéndose entre bayueca o avena loca... las posibilidades de que una espiguilla penetre son mucho mayores. Ya sabeis que por su forma de flecha las espigas no retroceden y se clavan penetrando por orificios y tejidos. Frecuentemente entran en oídos, fosas nasales o espacios interdigitales pero también en prepucio, ojos o ano.

Las que entran a través de las fosas nasales hacen al perro estornudar continuamente, pero poco se puede hacer para solucionarlo. Normalmente acaban siendo deglutidas y no suelen ser peligrosas. Las espigas en el oído son frecuentísimas y se deben extraer de inmediato por el veterinario, ya que si no el perro corre el riesgo de desarrollar una infección o incluso que el tímpano sea perforado. Y por último si una espiga es encontrada en el ojo hay que ser especialmente cuidadosos. Aunque se pueda sacar con facilidad, especialmente si veis que el ojo llora mucho, llevad vuestro perro al veterinario de confianza para que le haga un simple test de fluoresceína para comprobar que la superficie ocular no está dañada. Porque la espiga ha podido arañar la córnea, provocando una pequeña úlcera que debería ser tratada con antibiótico tópico.

Las espigas en el oído son frecuentísimas y se deben extraer de inmediato por el veterinario, ya que si no el perro corre el riesgo de desarrollar una infección o incluso que el tímpano sea perforado.
   

Es un problema de difícil prevención pero os puedo dar un par de consejos. Las razas de pelo largo o duro (setter, bretón, cocker, drahthaar) son más propensas a este problema, siendo muy útil rapar al cero con una máquina eléctrica la cara interna de la oreja. Al acabar cada jornada de caza repasar las zonas más conflictivas, orejas, espacios interdigitales, pulpejos, axilas, para aseguraros que ninguna espiga se encuentra clavada. Y si el perro tiene mucha cantidad de pelo darle una cepillada al menos para quitar lo más gordo. Una buena norma es lavar los ojos de nuestros perros con suero fisiológico cada vez que acabamos nuestro día de caza, arrastraremos pequeñas partículas y evitaremos futuros problemas.


PICADURAS DE INSECTOS Y SERPIENTES:

Durante la temporada de calor también es tiempo de insectos y serpientes. Muy frecuente es que un avispero desate su ira contra el pobre perro que estaba repasando la margen. Y aunque mucho menos frecuente, mucho más grave que el perro sea mordido por una serpiente.

Las picaduras de avispas y abejas no suelen ser un grave problema, aunque en casos de picaduras masivas o picotazos en la lengua pueden llegar a ser preocupantes. En estos supuestos sí se deberían utilizar antinflamatorios y antihistamínicos.

En España hay tres especies de víboras que pueden ser mortales. Prácticamente están distribuidas por toda la Península Ibérica. Recordad que las víboras son de pequeño tamaño, alrededor de 25-30 centímetros, y con la cabeza de forma triangular. Intentad, si el perro es picado por una serpiente, identificar si realmente se trata de una víbora. Es difícil muchas veces ver el momento del mordisco de la serpiente, que frecuentemente se localiza en las extremidades. Pero siempre queda una pequeña herida en la que se pueden diferenciar los dos agujeros de los colmillos. Esta herida supura y la sangre no se coagula. En contra de lo que mucha gente cree, el riesgo de la picadura de víbora es no tanto a inmediato plazo, sino que el veneno tiene un efecto necrosante de los tejidos. Literalmente se come el tejido alrededor del punto de inoculación en un tiempo de unas 48 horas y podemos ver como el agujero se va agrandando conforme se van digeriendo los tejidos . Si no se pone remedio rápidamente, corremos gran riesgo de que una gran masa muscular de pierda, a la vez que una importante infección bacteriana secundaria agrave el proceso. Si es en una extremidad, ésta puede quedar inutilizada para siempre y si es en el resto del tronco la vida del animal corre grave riesgo.

Para estos casos, insectos y serpientes, creo que es sumamente útil tener siempre a mano un antinflamatorio inyectable. Cuanto antes se inyecte mejor, por lo que si pudieseis hacerlo vosotros en el campo se minimizaría el problema. Uno de los mas comunes es Urbason, que además tiene efectos antihistamínicos. Es de los pocos medicamentos que considero indispensables en vuestro botiquín de urgencia. La dosis para un perro de tamaño medio de unos 20 kilogramos ante un problema serio puede llegar a ser de 250mg si es posible intravenoso y si no inyectado intramuscularmente. Lo mejor es que os acerqueis, antes de veros en el apuro, a vuestro veterinario, que os calcule la dosis en función del peso y que os enseñe cómo y dónde debéis pinchar a vuestro perro en casos de extrema necesidad.

La administración de sueros antiofídicos es recomendable, pero por la dificultad de encontrarlos y su corta fecha de caducidad, en la práctica es casi inviable. El tratamiento se centrará en la administración masiva de antibiótico y antinflamatorios para tratar de contrarrestar el efecto del veneno. Si se comienza a tratar el perro dentro de las 6 primeras horas y el mordisco no ha sido en un lugar cercano a la cabeza el pronóstico es favorable. Y por supuesto cuantas más horas antes de instaurar el tratamiento más daños recibirán los tejidos y peor es el pronóstico.


TIROS:

Afortunadamente no es muy frecuente que lleguen perros plomeados a las clínicas pero todos los años nos encontramos con alguno. No suelen ser heridas de gravedad por haber utilizado perdigón muy fino, excepto si han afectado a algún ojo. En este caso el pronóstico es malo y normalmente acaban perdiendo la visión del globo afectado.

No puedo entender que haya gente que arriesgue la integridad de su perro por una pieza. Ante la duda siempre es mejor dejar marchar a la pieza. Todos debemos tirar de acuerdo a nuestro nivel y además muchas veces esa codorniz que no se despega del morro del perro es porque está criando.

En resumen final la media veda es para el perro la vuelta al trabajo, muchas veces en condiciones difíciles por el calor. Con una buena preparación física previa y nutricional vamos a eliminar en gran medida los riesgos inherentes de ésta época. El perro rendirá mucho más, vosotros disfrutaréis en mayor medida con él y no perderéis los primeros días, los de mayor abundancia, en conseguir la forma idónea.

Un saludo, disfrutad de la media veda.
Alectoris. Veterinario.