Canuto Matalastodas

Munchausen

 

Cierto es que tanto cazadores como pescadores (estos mucho más) somos dados a la exageración, pero debemos procurar moderarnos un pelin, ayer en el chat, un amigo aseguraba que él en una finca cercada era capaz de matar lo que fuera y en el número que fuera a cachavazos, bueno pues bien, sana envidia le tengo, yo no soy capaz ni con un rifle, una finca de unas 1.000 has. tiene un perímetro aproximado de unos 18 Kms. de cerca, una de 7.000 has. pues .... muchísimos kilómetros, sinceramente no lo encuentro tan facil ni tan sencillo, pero esa es una discusión que ya he tenido en muchas ocasiones en otros lugares y en la que he cruzado alguna apuesta, lo de ayer y con todos los respetos para quien lo sostenía, que lo hacia de forma correctísima, me recordó una vieja historia y como soy de natural cuentista pues... la cuento:

Un amigo, de hace bastantes años de cuando ambos teníamos 18, tiene uno de los mayores cotos de caza mayor de Sierra Morena y ahora además da en él una gran cantidad de ojeos de perdiz, es un buen cazador y excelente tirador, en la época del cuento utilizaba un rifle del 300 Weatherby Mag. con una lente de 2,5 a 10X50, era rehalero y os podéis figurar que en aquella época, siendo dueño de coto y de rehala cazaba sin parar.

Canuto Matalastodas, era natural de un pueblecito de la zona de Calatrava, algo cazador y un tanto fanfarrón, monteando una finca del entorno de su pueblo fue asignado como secretario a mi amigo, cuando llegaron al puesto se sentaron y esperaron tranquilamente, el cazador que es de los que lleva pocos chismes, el morral de cuero ligero de contenido, el catrecillo, el rifle y una vara de avellano, dada su condición de invitado, había decidido no tirar nada más que un venado de decente para arriba, pero nada dijo de ello a Canuto; pronto les entró una collera de venados, los apuntó, los juzgó, no le gustaron y bajo el rifle mientras decía, con sorna, que estaban muy difíciles para él, Canuto comenzó a rezongar “Yo con un rifle como ese y el canuto que lleva no fallaba ni uno y usted se acaba de dejar de ir dos pavos...”

Al poco otro venado y la misma historia, que esta difícil que no lo tiro, “Joer, que con ese canuto lo tiene usted que dejar tieso... que Dios le da mocos a quien no tiene pañuelo”; mi amigo oye unos ruidillos a su lado y ve como Canuto, muy cuidadosamente, intenta desmontar la lente del rifle sin que él se de cuenta, le manda estar quieto y nueva cantinela “Que yo con ese canuto no dejaba uno vivo... vamos que los mato incluso al otro lado de la sierra y usted... un desperdicio de puesto... eso es lo que estamos haciendo”

Por fin entra un venado precioso de 16 puntas, el cazador levanta el rifle y con toda suavidad aprieta el gatillo el ciervo rueda con un balazo perfectamente colocado, “Joer, menos mal que le acompañó la suerte, si falla ese pavo, que le entró como un tonto, era para matarlo a usted”; mi amigo se vuelve le da el rifle a Canuto y le dice “Mira te cedo el próximo venado demuestra que sabes matarlos”, “Coño, matarlos con este rifle y este canuto... eso esta tirao... en mi pueblo hasta los niños de teta son capaces de hacerlo”.

Y mirad por donde entró otro venado, Canuto, que previamente había puesto la lente en 10 aumentos “pa” ver mejor, se llevó el rifle a la cara, metió el ojo bien metidito en el ocular de la lente y .. pego un tirón del gatillo, lo que vino después... pues os lo podéis figurar tratándose, como se trataba, de un 300 Weatherby Mag., el venado se fue a criar, pero antes paró entre dos madroñas para reirse con ganas, y Canuto, en el suelo, caído de espaldas, sangrando a todo sangrar por una ceja convertida en hamburguesa y con el ojo derecho como un tranvía vestido de nazareno, mientras lo curaban, algún perrero quería darle unos puntos con los chismes de los perros pero pareció más prudente llevarlo al medico del pueblo, decía toda serie de pecados, conocía muchos, sobre los canutos y sus dueños.

Mi amigo y Canuto se volvieron a encontrar muchas veces en la sierra, aunque nunca volvieron a cazar juntos, Canuto le echaba una mirada torva y mi amigo le respondía con una sonrisa y una leve caricia, así como un saludo militar solo apuntado que para eso es hijo de almirante, a su ceja derecha.

De esto hace un montón de años pero este verano, durante una comida de amigos de aquellas épocas, lo comentábamos y manteníamos que cosas como esa o parecidas nos han ocurrido a todos, es muy fácil lo que hacen los demás, cuando nos toca hacerlo la dificultad aumenta exponencialmente, montear una finca cercada siempre es más fácil que una abierta, pero cazarla a rececho puede y suele ser más difícil de lo que muchos imaginan.

Siempre recordaré dos máximas que un conocido humorista, recientemente fallecido, puso en boca de su personaje Kalikatres “Sapientísimo”:

—Dime o Kalikatres Sapientísimo ¿Qué es una cosa fácil?

—La que hace otro, hijito, la que hace otro.

—Dime o Kalikatres Sapientísimo ¿Qué es cirugía menor?

—La que le hacen a otro, hijito, la que le hacen a otro.

Con toda cordialidad les dedico esta historieta a Rayón, Lince, Kodiak, FL, Ara y alguno más que andaban ayer por el chat.

Munchausen