Mi primer puesto como Reclamo de Perdiz

3jijiji

 

Amigos Reclamos punteros de esta Plaza, con vuestro permiso y sin ponerme muy pesado, os relataré mi primer puesto como Pájaro de Reclamo de perdiz. Ya han hablado de mí anteriormente en esta plaza, con lo que voy a omitir las presentaciones y procedencia.

Bien, después de mucho tiempo esperando a que llegara ese gran día para mí, al final este pasado Domingo 25.01.09, llegó y pude tomar la alternativa, y aunque no fue del todo mal, podía haber terminado mejor.

Como ya sabéis todos, este fin de semana no ha sido como para tirar cohetes, por el temporal de fuertes vientos que teníamos en toda la península, pero a pesar de todo y con todas las adversidades habidas y por haber, que ya las contará mi fiel compañero de fatigas, si tiene tiempo y ganas, el viento dio un respiro y a las 09.00 h. del domingo estaba en mi tanto. Uf, menos mal, no había dormido en toda la noche, no hacía nada más que mirar por mi piquera (al tener la sayuela puesta era el único sitio por donde podía ver algo) y observar el tiempo, mirando el cielo.

Por fin, a las 06.30 de la mañana, llega mi amigo Cuquillero a la terraza y me dice, 3jijiji, prepárate que nos vamos, pero no te aseguro que podamos hacer el puesto, ya que con los destrozos del temporal y con el incendio de ayer que se quemó la parte norte del coto, dejando inservibles ocho o diez Barracas (puestos) no sé como estará la cosa, así que pasaremos por el bar a donde nos reunimos los cazadores y tomaremos la decisión de lo que vamos hacer. Y así lo hicimos.

Al llegar al bar, mis compañeros y yo nos quedamos en el maletero del coche, como es lógico, aunque unos “cañamones” en la barra del “Kiosco” (nombre del bar) no hubiera estado mal para ir reponiendo fuerzas y entrar en calor. En el maletero, estuvimos casi una hora y con los nervios que teníamos todos no se escuchaba ni un “pío”, lo más, algunos ruidillos producidos por el roce de los picos en los alambres de las jaulas. El tiempo de espera se hacía interminable.

Siento abrir la puerta del bar y escuchaba, venga vamos, que se nos hace tarde, Joaquín tú te vas a la barraca “damun ca Toni”, me dije, ya está, ¡a cazar!, en eso que se abre la puerta del coche, arranca el motor, y hacia el campo, me invadió una alegría en el cuerpo que ahora mismo soy incapaz de describirla, pero ya os la podéis imaginar.

Llegamos al lugar indicado, me sacan del coche, me colocan el esterillo, sayuela y ganchos y a las espaldas de mi instructor, que con escopeta en mano, empieza a subir una cuesta de poco más de cuatrocientos metros, llegamos al sitio, me coloca en el suelo y siento decir, ¡que desastre!, si esto está todo medio destrozado, me quedo un rato en el suelo mientras escucho los ruidos que mi amo hacía al reformar el tanto y barraca con tallos de romeros y ramas de pino.

Una vez terminada la reforma, me coloca en el tanto, me quita la sayuela y en ese instante echo un vistazo al cazadero y veo unas vistas preciosas, se observaba todo el valle, con el mar al fondo, me dije, menudas oídas tiene este lugar. Me hace mi cuidador unos “pitos” con los dedos y me dice, “bonico”, ya estas aquí, a ver qué sabes hacer, yo con la alegría que tenía, muevo mi “gargota” e intento dar unas reclamaillas de agradecimiento que apenas se oían, no me salía la voz del pecho, mi Cuquillero se da media vuelta y se marcha a la barraca, cuando está a medio camino, carraspeo y le doy dos reclamadas fuertes con sus correspondientes toques de salida, creo recordar que me salieron unos siete u ocho toques en cada reclamada, se da media vuelta y me mira sonriendo, con cara de satisfacción, y procede su camino hacia la barraca, antes de darme cuenta desaparece y me quedo solo ante el peligro.

Respiré hondo, me armé de valor y me dije, a empezar la faena, salgo con unos reclamos por alto, repitiéndolos por ambos lados del tanto, a mi derecha, a mi izquierda y al frente, espero unos instantes, escucho y observo, no se oye nada, vuelvo a repetir lo anterior, pero ahora acompañando las reclamadas con unas “pitas” al final y más fuertes, y lo mismo, espero y observo, ahora sí, me responde el campo por debajo de la ladera y por mi derecha, ambos cantes se escucharon bastante lejos, me dije, esto se anima, y repito mis reclamadas con mis “pitas” aun mas fuertes que anteriormente, parecía como que el monte se desgarraba, y así repetimos unas cuantas de veces, tanto las camperas como yo, hasta que somos interrumpidos por un hidroavión que transportaba agua a sofocar los últimos rescoldos del incendio de la noche anterior, al pasar el ruido, salgo con otras reclamadas y me contesta con ganas de guerra el “macharraco” que se oía a mi derecha, me dije, sí, ahora veras, me lío a dar de pie y al poco tiempo veo cómo que cada vez se oía mas cerca, pienso, amigo ya vienes, efectivamente, al poco tiempo lo tengo detrás de un embrozado de matorral y pinos que hay por la parte de arriba del tanto, con difícil acceso y nula visibilidad, se hace fuerte en ese lugar y no hay manera de hacerlo mover, pasada una media hora, de intensa pelea dialéctica, me dije, cambio de repertorio o a ese “bicharraco” no hay quien lo saque de ahí, a estas alturas los hidroaviones que no paraban de pasar, ya ni los oíamos, así que en uno de los momentos en los que me está retando, le mando callar “grouu, grouuu”, no le sienta bien, y continúa retándome, le repito la acción un par de veces más, y nada no se mueve, me dije, sí, ya veras ahora, le hago el “águila”, “groorrrrrr”, y dicho y hecho, cae como una peonza, “de vuelo” a la parte de debajo de un margen, linde o ribazo, como queráis llamarlo, que hay por debajo del “tanto”, ya esta, nos quedamos mirando y empezamos los dos, curirii, cuririii, curirii, y acto seguido sale como un miura al ribazo arriba, con el ala arrastra y dando zancadas, saltando por encima de unas matas de tomillo, hasta llegar al tanto, dándole un par de vueltas sin parar, parecía que estaba loco, hasta que se tranquilizó un poquito y se quedó al pie del tanto con la cabeza hacia arriba y mirándome, a mí, parecía que el corazón me iba a estallar, con lo que empiezo a querer comérmelo y a salir entre los alambres de la jaula, hasta que reaccioné y me dije ehh, tranquilo, miro hacía la tronera y veo que hay dos “ojos negros” preparados para ayudarme a que el “miura” rinda cuentas en mis pies, pero algo me dice que las cosas no van bien, caigo en el detalle, y empiezo, curirii, curirii, curirii, con esto solo faltaba que saliera de los pies del tanto a un metro de distancia, para que pudiera verlo bien y recrearme en su entierro. Peero, mi gozo en un pozo. Veo que pasa una sombra por la plaza y le grito a mi adversario, ¡peligro, peligro!, sale corriendo y se embroza en unas matillas de maleza que había a unos tres o cuatro metros del tanto y yo me meto en el culo de jaula y no me muevo, y veo por el rabillo del ojo como un gavilan se para en la copa de un pino que hay en la ladera próxima al tanto y acto seguido levanta el vuelo, con lo que mi adversario, al verlo volar, le entró un terrible pánico y salió “pichoooooooo”, por alas, me quedé “atontao”, ya no sé si fue por el susto o por la rabia que me dio, pero no volví abrir el pico hasta pasado unos veinte minutos, pero es que no es para menos, che, después de una hora, ya eran las 09.55 h. de un intenso trabajo, que me pase esto, pues menudo cabreo, no es justo.

Bueno, después de lo contado, poco más que decir, solo que después de eso, y con el ruido que hizo mi contrincante al pirrearse, el campo se calló y hasta pasados esos veinte minutos en los que no abrí pico, no se escuchó ni una pitada, así que transcurrido ese tiempo salí con unas reclamadas, repitiéndolas unas cuantas de veces y con alguna corta sesión de dar de pie, con las que el campo no mostraba gran interés en enfrentamientos directos, dimos por finalizado el puesto a las 10.45 h. ya que se levantó el viento y había poco que hacer.

Otra vez será.

Un abrazo



3jijiji


Pd. Le dedico este puesto a todos los reclamos punteros de esta plaza y en especial a mi anterior dueño, conocido con el nick de Miguel .D. G.

Joaquin_