De cuquillero

Diego Ruzafa

 

La verdad es que nunca he sido aficionado a los móviles pero, como hay que ir con los tiemposs moderbos, mis hijos por mi cumpleaños me regalaron un «parato» que es la releche, hasta tiene video-conferencia, que prometo no usarla nunca.

Un dia leyendo Federcaza venía un anuncio que decía que podías poner como tono de llamada varios sonidos de caza… se me ocurrió poner el de la perdíz.

Como lo mío es la caza mayor, muchas veces en el puesto, aburrido como una ostra, me he dedicado a atraer perdices con el móvil, la verdad es que me ha dado resultado en muchas ocasiones.

Hace unos dias me llama un amigo diciéndome si le acompañaba a echar un puesto. El reclamo en estas fechas, con los frios que corren por tierras manchegas, la verdad es que no es santo de mi devoción pero, como se iba solo, le acompañé.

Un frio de narices nos recibió al entrar a la finca, con una escarcha de 4 dedos. Ropa al canto, manta y un buen termo de carajillo y al puesto…

Mi amigo organiza toda su parafernalia hasta que el pájaro queda en su sitio.

Metidos, acurrucados para poder aguantar el frío y dándole al termo, pasa el tiempo. Los pies ya no los encontraba y las orejas parecían que eran del vecino.

El pájaro en su pulpitillo daba la sensación de que se habia quedado congelado… no reclamaba… ni piaba… ni cantaba ni… bailaba.

Así un par de horas. Sólo frio y escarcha a nuestro alrededor.

Sobre las doce me suena el móvil. Con las manos congeladas, como pude, llegué al «parato» después de cuatro o cinco llamadas. Era mi Sra. que me preguntaba si hacía mucho frío, que habia visto en la tele que por aquella zona iba a nevar.

Le dije que nada, que hacía buen tiempo, que no se preocupara.

Nada más dejar de hablar, a nuestra espalda oímos el canto de una perdíz… pero el reclamo… ni se enteraba.

De cachondeo, le digo a mi amigo que si saco el móvil.

A la cuarta o quinta llamada teníamos a diez metros del puesto un bello ejemplar de macho de perdíz.

El reclamo… ni púm.

Mi amigo salta como un resorte y empieza a recoger los archiperres… gritándome como un loco… ¡¡me has jodido el pájaro!!

Ya no me ha invitado más… nunca llegaré a entender a los pajariteros.


Diego Ruzafa