Baleares

Mallorca tiene una sobrepoblación de 14.000 cabras salvajes pese a que cada año se eliminan 8.000

La sobrepoblación de cabras está amenazando seriamente los parajes, las plantas endémicas y la reforestación en la Serra de Tramuntana, según los técnicos del Govern. Sin embargo, existe un importante colectivo de cazadores que quiere mantenerlas para seguir practicando la actividad cinegética.

27/02/2014 | Diario de Mallorca | Miquel Adrover

Estas dos posturas fueron imposibles de poner de acuerdo ayer en el intenso y participativo debate organizado por el Club Diario de Mallorca sobre esta problemática.
Bartomeu Seguí, doctor en Zoología y jefe de servicio de Caza del Consell de Mallorca, reveló que en nuestra isla existe una verdadera sobrepoblación de cabras. En concreto, indicó que se calcula un censo de unos 14.000 ejemplares, pese a que cada año se eliminan unos 8.000. Seguí defendió el descastamiento (eliminación selectiva) de las cabras impuras para mantener el cabrito autóctono. Hay que recordar que en Mallorca existen siete cotos de caza mayor donde cazadores de toda Europa pueden llegar a pagar hasta 10.000 euros por capturar un ejemplar de macho cabrío con una gran cornamenta. Es el llamado Trofeo de Caza que cada año consigue más adeptos.
Tomeu Berga, director de la Gestión Ambiental y Cinegética (GAC) de Formentor es de la misma opinión. Propuso una gestión adecuada con el descaste de las cabras mestizas y potenciar el Trofeo de Caza.
Joan Mayol, jefe de servicio de Protección de Especies del Govern, puso en duda la diferencia entre la cabra pura mallorquina y los ejemplares mestizos. Aseguró que la cabra "es una especie invasora y nociva que, entre otras cosas, impide la reforestación de las zonas devastadas por los incendios". Mayol indicó que el problema con las cabras se ha generado a raíz del abandono de las zonas de cultivo y de la gestión de las fincas agrarias. Propuso un mayor control de la población.
De la misma opinión fue Pep Lluís Gradaille, director del Jardí Botànic de Sóller: "Estamos totalmente en contra de las cabras que devastan plantas endémicas únicas en el mundo y que tienen un valor patrimonial muy importante". Recordó que la cabra es una especie introducida y propuso a los cazadores que contribuyan a controlar la población de esta plaga y preservar el patrimonio vegetal.
Diversos colectivos de cazadores que estaban entre el público criticaron las afirmaciones de Mayol y de Gradaille y defendieron la persistencia de las cabras como una actividad económica importante. Por ello, aseguraron que existe una gran diferencia, probada por expertos, entre la cabra autóctona y la mestiza. Sin embargo, Mayol añadió que los efectos devastadores sobre el entorno son iguales con todas las razas.

Los animalistas y el código ético
El público participó de forma activa y en algunos momentos casi acalorada. Los colectivos animalistas entraron en escena para denunciar que la especie humana quiera controlar la población de cabras. Asimismo, criticaron que "se hable de eliminar miles de cabras sin tener en cuenta un código ético que contemple que las cabras sufren y tienen sentimientos". El naturalista Xavier Canyelles fue el encargado de contestar a estos colectivos: "Entre otras cosas, los humanos controlan la cabra porque tienen capacidad de pensar y ellas no". La respuesta arrancó los aplausos de los cazadores.
Entre el público se encontraba la consellera insular de Medio Ambiente, Catalina Soler, y la directora general de Medio Natural del Govern, Neus Lliteres.

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