¿Una justificación?

Diego

 

Amanecía en la sabana, perdón, amanecía en la terrible estepa rusa, mi amigo recorría nervioso la estancia, las viejas tablas que formaban el suelo de la cabaña de caza, crujían escandalosa y lastimeramente bajo sus botas. La imagen del enorme oso fundiendo su negrura con la de la noche se repetía una y otra vez en la noche, el hombre de la escopeta de cañones recortados y el pequeño perro, había mantenido fijo el foco, el gran oso erguido y de espaldas proyectaba su sombra contra la siembra en la que se alimentaba, el fallo parecía imposible, sin embargo el proyectil 300 W Mágnum, esta vez no encontró su objetivo.

La pasión que sentimos por la caza nos lleva a exagerar ciertos aspectos de su práctica, lo que ante los no cazadores nos hace parecer algo ridículos, la bravura del vuelo de nuestra perdiz roja, la fiereza del jabalí, etc. El lance de abatir un jabalí se convierte en una hazaña prodigiosa y la perdiz es un misil imposible de alcanzar, pero no hay nada heroico en descerrajarle un tiro a un jabalí a treinta metros y por otra parte se derriban cientos de perdices en un ojeo por muy rápido que sea su vuelo. Por lo tanto, no es justificación la mayor o menor dificultad en la caza. Tampoco son admisibles los argumentos económicos que tantas veces se esgrimen, el famoso dinero que mueve la caza.

Esto mismo pasa con el mundo de los toros, ahí todo tiene que ver con el arte, la mano se ha corrido bien o se ha bajado poco, se cita con la punta de la muleta….etc. Los expertos se debaten en acaloradas discusiones y el profano solo ve el sufrimiento que se le infringe al animal.

La caza en la naturaleza es un actividad de la que depende la subsistencia y que no está sujeta a norma alguna, lo único importante es la captura de la pieza por el procedimiento que sea, es mas, se busca case siempre al animal mas débil e indefenso, contribuyendo asé a la selección natural. Por otra parte la caza en la naturaleza es extremadamente cruel, basta recordar como juegan los felinos con la presa antes de darle muerte o como son consumidas aun vivas las piezas por el cazador que no se esfuerza por ahorrar sufrimientos a su víctima o a las hienas esperando con avidez el nacimiento del pequeño Ñu para devorarlo.

La sociedad actual, debido a se alto índice de bienestar y artificialidad, trata de negar la muerte como acto natural y que forma parte inseparable de la vida, valorando ésta como bien supremo, sin darse cuenta de que no siempre ha sido así, en efecto, la historia del hombre es la historia en gran medida de sus guerras, y por lo tanto de sus matanzas, y hoy día en muchos lugares vemos como se lucha y se muere por una religión, defendiendo un territorio nacional, por ideales políticos, por la libertad…

Por tanto, como conclusión, la caza. Al menos en el mundo occidental, al llevar implícita la muerte, es rechazada de plano.

Sin embargo es evidente que la muerte acaba por llegar a todo ser vivo, ahora bien hay muchas maneras de morir y la muerte natural no es siempre la mejor. En la naturaleza no existen grandes hospitales con sofisticados medios que curen las enfermedades y alivien el dolor y los sufrimientos, tampoco establecimientos especiales para que los animales ancianos reciban los cuidados que precisen debido a su edad, el final de los animales enfermos o viejos es muy cruel. Por esto, el cazador humano ha de poner sumo cuidado en producir siempre una muerte digna a la pieza, rápida y con el mínimo sufrimiento convirtiéndose en un sustituto o ayudante "mejorado" de los depredadores naturales; este argumento es mucho mas importante de lo que parece a primera vista y podría suponer una justificación para el ejercicio de la caza actual, tanto que debíamos debatirlo con más profundidad, acabando con muchos tópicos, todos hemos escuchado a algún tontarra que presume de abatir piezas a mas de 200 metros o el hecho de limitar los medios técnicos que facilitan un buen disparo, dejar escapar un animal herido por no disponer de otra bala en la recamara y sobre todo la necesidad de educar a los cazadores eliminando conceptos erróneos; incluso debería establecerse un código ético de manera que conductas no dirigidas a producir un fin lo más rápido e indoloro posible sean recriminadas.

España es hoy un autentico paraíso natural, las especies cinegéticas y no cinegéticas se protegen de una forma efectiva, los cazadores debemos sentirnos orgullosos ya que en gran medida hemos contribuido a ello, y sin ir mas lejos con los recursos que genera nuestra actividad, sin embargo no conozco a ninguna organización ecologista o "verde" que aporte fondos para el cuidado del medio ambiente, al revés, sobreviven gracias a subvenciones del Estado y de las instituciones. Las primeras actuaciones proteccionistas vinieron en cambio de la mano de la caza.

En definitiva debemos practicar nuestra afición sin complejos de ningún tipo, puesto que amamos y respetamos la naturaleza tanto o más que cualquier otro colectivo.

 

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