Cambio climático y migraciones

Las condiciones climatológicas de la tierra donde vivimos cambian en los últimos años a un ritmo desconocido. Suele confundirse meteorología, que es la situación atmosférica que puede cambiar de un momento a otro, con la climatología que estudia las condiciones atmosféricas asociadas a cada lugar y cuyas variaciones solamente manifiestan mínimos cambios en periodos amplios de centenares o miles de años. Las naciones y sus necesidades energéticas han provocado en los últimos años un cambio del clima muy evidente.

José Luis Garrido

José Luis Garrido

08/02/2016

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En estos momentos, la llamada civilización requiere el uso masivo de combustibles fósiles como el carbón o el petróleo y sus gases, como fuentes de energía. Este aprovechamiento masivo de la energía fósil por parte del hombre y especialmente en determinados países, no sólo supone el agotamiento en un periodo corto de tiempo de esas fuentes actuales de energía, sino que está provocando la presencia en el espacio celeste de los llamados “agujeros negros” en cuyo interior se calientan los gases existentes a temperaturas miles de veces superiores a las del sol y eso produce un campo gravitatorio que provoca turbulencias climatológicas que padecemos millones de seres vivientes, personas y animales, que estamos en riesgo de sufrir cada vez más y mayores temporales devastadores, olas de calor, sequías, inundaciones y todo tipo de enfermedades asociadas a esos cambios extraños que condicionan muy sensiblemente los ciclos naturales a los que estábamos habituadas las personas y desde luego la fauna.

El cambio climático está condicionando las migraciones de aves de manera sustancial

Nuestras formas de vivir requieren cada vez mayores necesidades de energía, mayor utilización de vehículos a motor y más producción con grandes industrias contaminantes del cielo, impulsadas por los países “más avanzados de la tierra” y eso ha concluido a partir del último cuarto del siglo XX y lo que va del XXI en el llamado “cambio climático”, provocado en estos últimos cuarenta años por nuestra necesidad energética ascendente, que nadie sabe parar. El cambio climático está condicionando las migraciones de aves de manera sustancial.

Junio de 2015 ha sido el mes más cálido desde 1880, que fue el año en que diferentes centros meteorológicos de todo el mundo aportaron por primera vez datos a la ciencia y desde entonces se ha podido conocer la temperatura media en superficie del mar y de la tierra que ha sido, para este mes y año, de 16’38 ºC, es decir, 0’88 ºC más alta que la media de temperatura habida en todo el siglo XX. El record anterior se alcanzó en junio de 2014 con 16’26 ºC. Y para que nos hagamos una idea, los registros de los diez años más cálidos en los ciento treinta y cinco años que van desde 1880 hasta 2015, se han producido todos dentro de los quince años de este siglo XXI. La anomalía (incremento de la temperatura media anual en todos esos años 1880-2015) fue record en 2014 y de nuevo ha sido batida en 2015. La tendencia mundial durante estos ciento y pico años ha sido de incremento de la temperatura de la tierra, lo que provoca multitud de fenómenos desde deshielos con aumento del nivel de los mares hasta cambios naturales y distorsiones en el comportamiento migratorio, porque las apetencias históricas de las aves o mamíferos hacia ciertos territorios donde explotaban los medios existentes, han cambiado sensiblemente con estas nuevas condiciones climatológicas de temperatura y pluviometría, impuestas por las agresiones humanas al medio ambiente. En España 2015 ha sido también el año más cálido en los últimos 50 años y 2014 y 2011 un poco menos, pero son los siguientes en este ranking.

Ya no llueve cuando llovía, ni hace calor o frío cuando lo hacía; ya no sacan los pájaros pollos en mayo o junio

Este año en la Cumbre del Clima de París y unos años antes en las de Kioto y Río, los líderes de más de un centenar de países han tomado decisiones que nos afectan a todos. Es sabido que se reúnen los países y se engañan y hacen trampas con sus promesas de “trileo medioambiental”, que nunca cumplen los más contaminantes y poderosos. Los ciudadanos leemos y comprobamos que está cambiando el clima y las estaciones responden de distinta manera, lo que es ostensible comparando la temperatura y la pluviometría históricas con las que tenemos ahora. También es evidente que algo raro ocurre a este mundo cuando nos llegan, de cuando en cuando, esas catástrofes naturales que no respetan ni a esos países tan poderosos y nos quedamos como las vacas mirando al tren de la vida que pasa cada vez más veloz y que en el caso de los cazadores naturalistas, nos cambia todos los procesos culturales que tenemos sobre la fauna y la vida y sobre sus migraciones y comportamiento. Ya no llueve cuando llovía, ni hace calor o frío cuando lo hacía; ya no sacan los pájaros pollos en mayo o junio, porque las oleadas de calor en vez de impulsar la eclosión de la nidada lo que provocan es que se cuezan los huevos y muera el embrión. No es extraño que tras la fiebre de los últimos días tengan las hembras que abandonar el nido porque donde antes podían nacer cuatro, doce o dieciocho pollos, dependiendo del ave y la temporada, estos últimos años tan nefastos sólo nacen un par de ellos, galpitos esmirriados, que desaparecen del mapa en dos semanas porque se encuentran un terreno envenenado donde no han nacido insectos porque son enemigos de la cosecha, aunque siempre fueron imprescindibles para que el pollo medrara y saliera adelante gracias a la proteína animal que encontraba en el campo.

Entre esas convulsiones que provoca el clima sobre la dinámica poblacional de cualquier especie, la contaminación junto con el veneno que se encuentra en el medio natural, hacen que no salgan adelante las poblaciones de determinadas aves en ningún medio donde manipula el hombre. O paramos esto o se para la vida.

MIGRACIONES

Los desplazamientos de las especies a lo largo del año, cuando se producen por muchas aves que se trasladan largas distancias, se denominan migraciones. Los patrones más comunes condicionan el desplazamiento hacia el norte para reproducirse en los veranos en áreas templadas o árticas y el retorno a las áreas de invernada en regiones más cálidas del sur. Hay otra migración en la que las aves bajan de centro y norte de Europa, muy inhóspitos en invierno, a pasarlo en las comunidades españolas más templadas

MIGRADORAS CINEGÉTICAS ESTIVALES

Este tipo de migración es el que hacen las cigüeñas, muchos paseriformes como golondrinas y vencejos, las codornices y las tórtolas. Todas estas aves, son migradoras transaharianas pues pasan el invierno al sur Sáhara, con excepción de las cigüeñas que tienen alguna parte de su población presahariana, especialmente en estos últimos años. Las cigüeñas ya no aparecen por San Blas (3 de febrero) ni se van todas en setiembre a África como ocurrió toda la vida. Ahora, hacia setiembre, bajan de Castilla y norte peninsular hacia Extremadura, Castilla la Mancha y el sur de España y vuelven en enero, porque para alimentarse utilizan los vertederos y las importa poco que las charcas puedan estar heladas. Los paseriformes, la mayoría insectívoros, requieren la eclosión de insectos para subsistir. Por ello, estos pájaros migratorios están con nosotros solamente en esas etapas en que el campo español produce insectos, u otra comida, de marzo a octubre, que aprovechan además para nidificar y reproducirse.

Las codornices y las tórtolas son especies cinegéticas migratorias que explotan el ciclo del cereal para reproducirse en zonas frescas provistas de alimento, como ocurre en primavera y verano en Europa y desde luego en España. Las condiciones de temperatura suficiente y humedad del campo que proporcionó el plan Badajoz en Extremadura, cambió totalmente el patrón migratorio de la codorniz en esa zona. Desde hace sesenta y cinco años las codornices de esa comunidad ya no tienen la necesidad de emigrar porque el invierno extremeño irrigado y caliente es muy benigno y no obliga a las codornices migrar 3.000 Km para bajarse al Sahel cada otoño. Lo mismo ocurre con otras codornices que se quedan en los algodonales andaluces y en los maizales de cualquier punto de España cuando el invierno es templado, como son ahora casi todos.

MIGRADORAS CINEGÉTICAS INVERNANTES

La ventaja primaria de la migración es la energética. Las aves solamente se desplazan cuando lo requiere su dinámica poblacional o su necesidad de alimentación. Tenemos una migración invernante que se desplaza a España en otoño buscando nuestro benigno invierno y regresa al centro y norte de Europa con el inicio de la primavera para reproducirse. Las especies invernantes, migratorias y cinegéticas, más características son la paloma torcaz, la becada y los zorzales y una buena parte de anátidas cinegéticas, como el ánsar común, el ánade silbón, el pato cuchara, el porrón común y otros.

La presencia de todas y cada una de estas especies invernantes es consecuencia de la meteorología de sus países de origen, habitualmente el norte y centro de Europa. Un invierno prudente que permita comer en sus zonas de estancia, no invita a ninguna migratoria a moverse miles de kilómetros para buscar comida y exponerse a la incertidumbre y la predación en zonas desconocidas.

Torcaz.- Los expertos estiman que la población reproductora europea de torcaz está entre cuatro y siete millones de parejas de las que unas doscientas cincuenta mil parejas anidan en España, lo que supone que unos 650.000 nuevos ejemplares nazcan y se desarrollen aquí. A esta población de 1M a 1’2M (aprox.) de palomas sedentarias que se asientan por las dehesas y montes españoles hay que añadir las torcaces que nos visitan de finales de setiembre a noviembre (pasa) para invernar en España y vuelven a sus territorios de cría a partir de mediados de febrero (contrapasa). Se ha controlado la invernada de palomas torcaces en el cuadrante sudoccidental ibérico, unos 100.000 Km2, en el que se Incluyen parcialmente provincias españolas de Castilla y León, Andalucía, Extremadura y el Ribatejo y Alentejo portugués. En ese territorio de la península Ibérica invernan a las orillas del Tajo entre 2’5 y 4’7 millones de palomas, dependiendo sobre todo de la producción de bellotas de los montes querenciosos. No se dispone de estadísticas amplias de capturas en España de la paloma torcaz, aunque se estima que se cazan cada temporada alrededor de un millón y medio de torcaces, siendo muy representativa la caza de torcaz en media veda cuyas poblaciones son todas autóctonas y nacidas en España. Las tres comunidades con mayor número de capturas declaradas son Castilla la Mancha, Andalucía y Extremadura.

Becada.- Todas las migratorias invernantes están condicionadas a las exigencias de sus lugares de cría para iniciar la migración. La sequía, las heladas continuas y la nieve persistente impiden comer a las becadas, que en estas condiciones adversas se ven obligadas a emigrar. El temporal de hielo o nieve expulsa a las becadas de las zonas de cría europeas y vienen hacia el sur de Europa a pasar el invierno. Dependiendo de la climatología, cada año por las mismas fechas y en los mismos lugares nos visitan las becadas. Cuando hay temporal o mucho frío se viene a España buscando que el terreno las permita meter su largo pico (unos 7 cm) y detectar con un sensor que tiene en la punta los gusanos y lombrices. Si cae nieve o la helada es continua, no pueden picar y buscar comida y es en esos años cuando tienen que venir a lugares cálidos como es España. Casi una tercera parte de las becadas vienen de Francia, otro tercio desde los países escandinavos, una cuarta parte viene de centro Europa y el resto (10%) de los países del Este y de las Islas Británicas. Además de esas migradoras, en España hay becadas autóctonas que crían en la franja norte peninsular de Cataluña a Galicia. Las largomigradoras que vienen de Rusia y la península Escandinava, recorren entre 3.000 Km y hasta 6.200 km como comprobamos con becadas radiomarcadas, alguna fue detectada en el viaje pasando los Urales y llegando a Siberia. En estos viajes en vuelos nocturnos (para evitar predación) hacen de 200 a 300 Km diarios y van entre 60 y 85 Km hora. Pierden mucho peso.

La segunda quincena de noviembre y la primera de diciembre son las más propicias para la entrada de becadas en España, provenientes del centro y norte de Europa, ya que en esas fechas comienza el mal tiempo en sus zonas de origen. Pero ha habido entradas fuertes de becadas en el mes de enero por la aparición de un temporal duro en esos días en el norte y centro de Europa. La benignidad del invierno en sus zonas de cría no provoca un movimiento de miles de kilómetros si disponen de comida sin dificultad en sus territorios. Estos años de cambio climático con inviernos muy atemperados no invitan a las becadas a moverse del norte de Europa. El temporal adverso, que hemos padecido algunos años, incluso en España, ha provocado días de fortuna con las becadas concentradas en las zonas de costa siempre más templadas. No todos los años se ha tenido la sensibilidad de vedar la especie esos días de fortuna como obligan las leyes de caza.

En España aumenta la afición por esta especie donde se estima que cazamos entre 0’1 y 0’15 millones de ejemplares cada año, dependiendo de la temporada. Las tres comunidades con mayor número de capturas son Castilla y León, Baleares y Cataluña. En Europa las estimaciones de capturas están en unos cuatro millones, siendo Francia con 1’5 millones el país donde más se caza, seguido de Italia con 1 millón, Rusia con 0’8 millones y el resto entre los otros países.

Zorzal.- Hay cuatro tipo de zorzales de menor a mayor El alirrojo que pesa 60 g, el común llamado malviz o malvís de 70 g, el real de 100 g y el charlo que pesa unos 120 g, como una codorniz muy gorda. Los cuatro zorzales son aves migratorias totales o parciales. En el mes de septiembre ya inician la entrada en España y están viniendo hasta noviembre, teniendo contrastadas llegadas importantes hasta enero, dependiendo de la meteorología europea, lo mismo que ocurre con la entrada inesperada de becadas.

El zorzal común se reproduce en centro y norte de Europa, alcanzando alguna fracción reproductora, unas 300.000 parejas, el norte y centro de la península ibérica. Llegan de Europa millones cada temporada hasta los olivares andaluces.

El zorzal charlo se reproduce en Centroeuropa y en todo el territorio peninsular donde anidan una media por encima de 500.000 parejas.

El zorzal real y el alirrojo se distribuyen por el norte y centro de Europa para criar. No se reproducen en España pero vienen todos los inviernos millones de zorzales a nuestros acebales, sabinares y enebrales para comer sus bayas. Algunos pasan el Estrecho de Gibraltar para invernar en África. Como con las otras migratorias invernantes la meteorología es determinante para que las visitas a España sean más o menos numerosas cada invierno.

El zorzal es la especie cinegética que más se caza (considerando los cuatro tipos) en España. Se capturan unos seis a seis y medio millones de zorzales en España cada temporada. Las comunidades con más capturas son Comunidad Valenciana, Cataluña y Castilla la Mancha.

 

José Luis Garrido
Publicado en FEDERCAZA. Febrero 2016

 

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