Dificultades de la fauna avícola asociada a medios agrícolas

Causas: Adelanto de la recolección, biocidas y otros venenos –Rodenticidas–, que afectan también a mamíferos.

José Luis Garrido

José Luis Garrido

25/11/2015

4880 lecturas

(Ponencia de base para una corta charla que he dado el 21-11-2015 en el XIII Congreso del Grupo Ibérico de Aguiluchos, celebrado en el CENEAM, San Ildefonso-Valsaín, SEGOVIA)

La fauna avícola en general y las especies de caza menor asociadas a los medios agrícolas van en declive a pesar de todos los esfuerzos de prudencia cinegética. Los que practicamos modalidades de caza menor, sufrimos decepciones año tras año, al ver cómo se extinguen las especies que vedamos y las que no cazamos desde hace ya más de treinta años. En los sistemas agrícolas no hay un hábitat adecuado para la fauna asociada, porque el agricultor explota la tierra pensando en sacarla el mayor rendimiento posible, que es una actuación, con carácter general, muy legítima.

Como todos estos productos están autorizados por la normativa europea y española, los demás actores de la naturaleza no tenemos nada que limitar

El propietario de la tierra consigue resultados óptimos aplicando los biocidas más eficaces, cultivando y cosechando y recogiendo la paja en épocas muy concretas y a la mayor velocidad posible, incluso durante la noche y haciendo labores de limpieza vegetal que requieren desollar la tierra para que en su parcela no queden plantas indeseables antes de la arada otoñal. Como todas estas maneras y productos están autorizados por la normativa europea y española, los demás actores de la naturaleza no tenemos nada que limitar. El límite lo pone la conciencia con el medio que tenga cada uno. La situación está así porque las administraciones no buscan otras alternativas que valgan para los objetivos del agricultor que, a veces, bastante tiene con subsistir.

La cosecha se adelanta cada vez más por el tipo de cereales de ciclo corto, con nuevas semillas resistentes al invierno, y que como consecuencia del calentamiento climático el cereal está en sazón varias semanas antes de las fechas históricas de siega de cada lugar. Esta premura de madurez de la cosecha pilla a muchas especies que anidan en el cereal en pleno ciclo reproductor, como ocurre a todas las esteparias, incluidas las avutardas, a aves menores de cría retardada como el triguero y por supuesto a las perdices, que según nuestro proyecto Cronograma de natalidad de la Perdiz Roja (Alectoris rufa) en España (1), tienen entre el 80 % (2011) y el 83 % (2012) de los nacimientos entre la segunda década de junio y la primera de julio; siendo entre el 63 y el 65 % de los nacimientos en las dos décadas de junio y el 20 % en la primera de julio. Estos datos se obtienen tras analizar 339 alas el primer año y 202 el segundo, a las que se pudo realizar medición exacta de las fechas de nacimiento de las perdices.

Tras las siega se inicia la limpieza superficial de las tierras de labor para evitar que las lluvias otoñales hagan crecer plantas espontáneas indeseables. En las parcelas de siembra directa y en la inmensa mayoría de las que van a ser aradas se aplican herbicidas para combatir las plantas de verano y otoño indeseables, como rascaviejas o cardo corredor, el cardo setero, etc. Las labores coinciden en pleno crecimiento de las aves asociadas al medio agrícola. Las aplicaciones de herbicidas y pesticidas envenenan el entorno. Por otro lado cuando se siembra en otoño se hace con semillas blindadas por insecticidas y herbicidas (algunos terribles), que después se come la fauna granívora y muere o se debilita. Con las labores de limpieza superficial se desnuda el medio y las especies son más propensas a la predación porque pasan mucho tiempo descubiertas en el campo; desde julio hasta marzo del año siguiente muchas tierras de cultivo cerealista están peladas y rasas como la luna. Sobre esas superficies, las especies del medio agrícola están a la intemperie ante la predación.

Las especies insectívoras están claudicando en ambientes agrícolas al alimentarse muchas veces de insectos moribundos con dosis de insecticidas acumulativos que pasan al predador. Además, coinciden esos tratamientos en época de ceba de los aláudidos y todos los paseriformes y es cuando los pollos requieren proteínas y por tanto insectos que pueden estar muertos o moribundos. Los cernícalos consumen saltamontes y grillos, a veces impregnados de productos letales utilizados como aplicación agrícola.

Por otro lado, los rodenticidas aplicados contra las plagas de topillos, a las que es necesario combatir con rotundidad, pero con cautela, producen catástrofes irreversibles sobre la fauna granívora y los predadores de topillos: rapaces, felinos y cánidos.

El declive de todas las especies, cinegéticas y protegidas, que conviven en ese ambiente tan deteriorado y hostil, es de momento irreversible. Mayormente para las protegidas, siempre más escasas. No se atisba una solución posible. Esto representa una responsabilidad de toda esta sociedad y las formas que tenemos de tratar al medio.

Especies vedadas

Tras publicarse la Ley de caza de 4 de abril de 1970 y hasta estos días, han ido vedándose decenas de especies (todas las rapaces, esteparias, etc.), porque muchas estaban en mal estado poblacional en aquellas fechas, aunque otras bastante mejor que actualmente como gangas, ortegas, sisones y urogallos. Es prueba evidente que el declive no se debe a la caza, aunque tampoco digo que ayude. Hemos denunciado todos estos años que las especies vedadas a la caza no progresan, porque la caza no es responsable. El 5 de mayo de 1980 fue el último día que se cazó la avutarda en esta tierra que alberga la mayor población mundial, Castilla y León. Es cierto que en la década de los 70 se la cazó sin miramientos y era necesaria la moratoria. Pero no se ha recuperado en estos treinta y cinco años, como era de esperar. Ya no se caza, pero no progresa la crianza adecuadamente a pesar de los programas de conservación de esteparias que se aplican. El último recuento de 2008 en Castilla y León da una población reproductora de más de 14.000 y en España se estima en unas 25.000 avutardas.

En Castilla y León, ha aumentado la población un porcentaje del 30% en diez años, posiblemente por migración de otras zonas ya que ha caído el rendimiento de 18 pollos/100 Hembras en 1998 a 10’3 pollos/ 100 Hembras en el censo de 2008, a pesar de aplicarse el programa de estepas cerealistas, que prohíbe el pastoreo y ciertas prácticas agrícolas hasta julio y varios programas Life en las ZEPAS de Villafáfila y otras. Esa caída de rendimiento no es por la caza, es por la progresiva pérdida de hábitat en las últimas décadas según reconoce el Libro Rojo de las Aves de España (2004). Se sigue segando en junio en muchas zonas de avutarda y todos los años desde la zona de Alaejos (VA) y limítrofes, me llegan citas de confianza sobre que algunos nidos en huevos son atropellados y los maquinistas lo ven cuando sale la avutarda volando entre los peines de la cosechadora. Sin remedio.

El urogallo tiene un programa de recuperación importante, no está en zonas agrícolas, pero va hacia el abismo de la extinción a marchas forzadas. Uno de los problemas acuciantes es la predación (martas, azores, zorros, jabalíes, etc.), y por el aumento del cervuno y la ganadería extensiva que limitan las arandaneras imprescindibles para el urogallo en invierno, según comentan los expertos. Se dejo de cazar hace 42 años y se extingue irremisiblemente. Ese es el dolor de tantos naturalistas y cazadores que aceptamos cambiar el punto de mira cuando sea necesario y en solidaridad con cualquier especie.

Prácticas agrícolas antifauna

De todas las prácticas agrícolas, las más lesivas para la fauna son las que provocan los biocidas que se aplican en todas las actividades agrícolas y forestales. Se vierten sustancias tóxicas en el campo desde 1865 para eliminar a los enemigos de las plantas. Desde estricnina hasta cianuro, pasando por el DDT, al campo se le ha echado de todo. El agricultor vierte lo que está autorizado y si no tiene otra alternativa elegible. Lo deseable es que una ley obligue a buscar otras alternativas.

Los productos estudiados en el proyecto Identificación y cuantificación de los efectos de los plaguicidas agrícolas en la perdiz roja en España que ha sido, además, la base de la tesis doctoral Evaluación de riesgo del tratamiento de semillas con plaguicidas para las aves silvestres de ecosistemas agrícolas: El caso de la perdiz roja, López A. Ambos proyectos han sido patrocinados e impulsados con colaboraciones de los cazadores (2).

Según cita Ana López en esa tesis, en cultivos de regadío es muy frecuente añadir los fertilizantes al agua de riego, proceso conocido como fertirrigación. Algunas especies de aves agrícolas como la perdiz roja pueden beber este agua de riego cuyas concentraciones de nitrato pueden alcanzar las 500 ppm, nivel 10 veces superior al límite recomendado para el agua potable. Un estudio reciente ha revelado como niveles de nitrato habituales en el agua de manantiales afectados por la escorrentía de los campos fertilizados (100 ppm) inducen diversos daños a nivel fisiológico en la perdiz roja, incluyendo ligeras alteraciones de la bioquímica plasmática, pérdida de la eficiencia en la respuesta inmune, e incremento del estrés oxidativo que puede causar daños celulares tanto en las membranas como en el ADN. Los niveles propios del agua de fertirrigación (500 ppm) causaban también un déficit de vitaminas antioxidantes, tanto en el hígado como en la sangre.

También cita en esa tesis los inconvenientes que produce la siega temprana en la península Ibérica. Es especialmente destacable el caso del aguilucho cenizo (Circus pygargus) catalogado como Vulnerable en el Catalogo Nacional de Especies Amenazadas (Real Decreto 439/1990). Se ha calculado que un 90% de la población nidificante de esta rapaz en España coloca sus nidos en el suelo de los campos de cereal, sobre todo en cultivos de invierno como el trigo y la cebada y en menor medida en campos de centeno y alfalfa. Muy frecuentemente los pollos no son capaces de volar antes de la siega, lo que puede generar perdidas incompatibles con la conservación de la especie a menos que se adopten medidas concretas. Tales medidas incluirían retirar los nidos justo antes de la siega y volver a colocarlos después en el mismo sitio, moverlos a alguna zona cercana con vegetación (márgenes) o la medida que ha demostrado más eficaz, mantener un rodal sin segar de medida variable alrededor del nido. En ausencia de estas actuaciones, se estima que el porcentaje de pollos que se pierde por término medio sería de un 60 %, variando dicho porcentaje según el tipo de cultivo y las condiciones meteorológicas.

Análisis de buches de perdices


Buche de perdiz roja silvestre con semillas tratadas
(Foto: Ana López Antia)

Durante la tesis doctoral se analizaron 189 buches y mollejas de perdices, aportados entre las 957 muestras biológicas extraídas, la mayoría muestras de heces del recto, que se seleccionaron hasta el 31 de diciembre 2012 del proyecto control genético y sanitario de la perdiz roja (1) ya citado y patrocinado por los cazadores. También se seleccionaron muestras de semillas de cebada y trigo de siembra, principalmente de las dos Castillas, para analizar los biocidas utilizados en los blindajes.

Algunas de las conclusiones de ambos proyectos de investigación se citan a continuación:

* El 32’3 % de Perdices cazadas en otoño tienen residuos de plaguicidas en tracto digestivo.
* La semilla de cereal de invierno supone un 53’4 % de la biomasa ingerida por la Perdiz de octubre a febrero.
* El Nº de semillas en campo es de 11 Semillas/m2, en el centro de la parcela y 43 S/m2 en los márgenes de la misma.
* Comiendo en 6 a 50 m2 de campo recién sembrado, la Perdiz puede sufrir:
Intoxicación aguda por: Tiram, Imidacloprid o Fipronilo
Intoxicación crónica por: Oxicloruro de cobre, Maneb, Tebuconazol

Algunos de los productos analizados tienen estas características:

DIFENOCONAZOL = El Difenoconazol, junto a otros miembros de la misma familia química (Triazoles) como el Tebuconazol, el Triticonazol y el Flutriafol, han sido los plaguicidas que más aparecen tanto en los buches de las perdices cazadas en otoño e invierno como en las semillas recogidas en el campo. Este fungicida reduce fertilidad de los huevos entre un 41 y 44 %.

TIRAM = Este fungicida en determinadas dosis, también pone en riesgo a nuestras perdices, pero sólo afecta a las perdices adultas a concentraciones superiores a las recomendadas para el tratamiento de semillas. Con la concentración recomendada retrasa y reduce la puesta y la tasa fertilidad de huevos. Los pollos tienen reducida la respuesta inmune y un crecimiento más lento.

Tiram: 80% Pormasol Forte (Bayer CropScience). Registro de Productos Fitosanitarios 12.005/11.

IMIDACLOPRID = Insecticida (sistémico: – hojas, flores, polen –) para semillas cereales y maíz.

Durante el ensayo se alimentó totalmente a grupos de 32 perdices con la semilla tratada con las dosis recomendadas. Las investigaciones nos dieron datos muy alarmantes tras registrarse la muerte del 100% de los individuos de ensayo (32 perdices) expuestos a la dosis recomendada para el tratamiento de semillas, tras 21 días de vida y comiendo solamente esas semillas. Al tercer día de exposición habían muerto un 31% de las perdices. El Imidacloprid no sólo mata a las perdices adultas, sino que cuando la dosis es menor afecta a los supervivientes que quedan anoréxicos y a los pollos de estos, que tienen muy limitada la supervivencia a pesar de que ellos no coman estos productos. Con dosis menor del 20 % de ingesta diaria este insecticida se acumula en el hígado de la perdiz, reduce el tamaño de la puesta y afecta a la respuesta inmune de los pollos que a los 16 días de haber nacido ya tienen bajas del 35% de los individuos.

El Imidacloprid ―que forma parte de los sistémicos (productos absorbidos por toda la planta tratada), se utiliza también para matar ciertas moscas nocivas para los frutales y jardinería―, es acumulativo y se fija en el hígado de las aves reduciendo su poder reproductor. Y no sólo ocurre todo esto a las perdices, sino a las gangas, ortegas y otras granívoras protegidas y vulnerables y con menores dosis a los trigueros y otros pájaros que comen semillas y lo mismo ocurre a las aves insectívoras como la golondrina común o el estornino pinto, que disminuyen en zonas agrícolas por ese insecticida maldito, según se desprende de otro estudio de la Universidad holandesa de Radboud, en Nijmegen, que publicó la prestigiosa revista científica Nature en 2014.

Ahora las autoridades europeas se han dado cuenta de lo indeseable que es el Imidacloprid, porque también mata a las abejas, según otro estudio que han realizado los ingleses. Y sin abejas no hay polinización y sin polinización no hay fruto.

A partir del 30-11-2013, (Reg. 485/2013), la Unión Europea ha prohibido el uso de tres neonicotinoides (Imidacloprid, thiamethoxam y clothianidin) por su toxicidad para los insectos polinizadores. La moratoria dura dos años. Finaliza este mes de noviembre de 2015. Gracias a los efectos en las abejas, lo han prohibido en siembras durante la floración y con ello se salvan algunas perdices, otras aves y las mariposas. Pero lo siguen permitiendo para las siembras de invierno. ¿Y por qué no lo prohíben también en otoño? Posiblemente se ha subestimado el impacto de este producto sobre las aves. Los insecticidas disponían de una cuota de mercado de alrededor del 40%, que en conjunto tiene unas ventas de más de 2.630 millones de dólares anuales.

Los pájaros, especialmente los insectívoros, siempre fueron importantes para el medio rural, y por ello siempre estuvieron protegidos, (Ley de caza de 1879, 1896, 1902 y leyes actuales de caza) porque eliminaban los mosquitos tan dañinos para la agricultura. Ahora los insectívoros, como aviones y golondrinas, son víctimas por comer insectos o beber aguas en charcas contaminadas con Imidacloprid.

Imidacloprid: Confidor 20 LS, por Bayer CropScience. Registro de Productos Fitosanitarios 19.120/14).

FIPRONILO = (Insecticida sistémico para semillas de maíz y girasol). Se utiliza para blindar la semilla del maíz. En el ensayo con Fipronilo se observó una reducción significativa en la ingesta de semillas que pasó a una media de 9,7 g /P en comparación con las perdices de control que comían maíz sin tratar a razón de 32 g /P diarios de media. Este rechazo a la semilla tratada dio lugar en algún caso extremo de una pareja que sólo comían alrededor de un gramo que derivó en anorexia. La pérdida de condición corporal de las perdices, alimentadas con maíz blindada con Fipronilo es muy determinante, pues se comprobó una pérdida de peso medio en las perdices del ensayo de unos cien gramos tras diez días de comer con mezcla maíz del 80% sin productos y el 20% con Fipronilo, tal y como se vende en el mercado. Este producto reduce las hormonas sexuales y el éxito reproductor y la tasa de fertilidad huevos.

Moratorias

La CE ha incluido otra moratoria de dos años para el uso de Fipronilo a partir del 28-02-2014 (Reglamento 781/2013).

Rodenticidas

Los rodenticidas aplicados contra las plagas de topillos, a las que es necesario combatir con cautelas, pero con rotundidad, producen catástrofes irreversibles. A finales de invierno se considera plaga a partir de 50 topillos/ Ha según la bibliografía de expertos (Aranaz) que han seguido las poblaciones desde hace años. Actuar en febrero debe hacerse con menor densidad (>20 T/Ha). La Consejería de Agricultura recomendó en 2013 varios productos comerciales, entre ellos el Muribróm, con base en bromadiolona, un anticoagulante muy agresivo, que vende la empresa Quimunsa con dosis desde 0’005 %, 0’008% y el plus de 0’010 %.-


Foto: Ana López Antia

Según Rafael Mateo Soria, (Grupo de Investigación de Toxicología de Fauna Silvestre) del IREC, el poder envenenador de la bromadiolona es muy alto porque la DL50 oral aguda (dosis que mata al 50% de una población expuesta) se supera con muy poco cebo comido para la mayoría de los animales expuestos. La DL50 oral aguda de un topillo, que es el objetivo, es de 1’75 mg / Kg peso, dado que pesa unos 30 g, requiere una dosis aproximada de 0’05 mg para morir. Están datados casos concretos de rapaces muertas con bromadiolona y clorofacinona (Rafa Mateos-IREC) porque comen topillos (cada egagrópila bajo las cajas nido de Villalar de los Comuneros contienen dos o tres esqueletos de topillo, según un muestreo de GREFA). Está contrastada la muerte de liebres, lechuzas comunes, gangas, buteos, y cientos de palomas por rodenticidas en Castilla y León.

El problema medioambiental se produce cuando la cebada emponzoñada con bromadiolona es comida por aves o lepóridos (que se puede evitar) y, también, cuando una lechuza o un aguilucho se come unos cuantos topillos envenenados, dado que el anticoagulante es acumulativo. Para estos otros casos la solución es más difícil porque la plaga hay que pararla. La DL50 en una liebre, similar a la de un conejo, sería alrededor de 1 mg / Kg de peso animal. Una liebre con 2 Kg de peso alcanza la dosis letal si ingiere 2 mg de bromadiolona. El poder mortal del cebo que se iba a repartir en 2013 se podrían matar más tres millones y medio de liebres y el doble de conejos. Estas dos especies superan la DL50 comiendo unos 50 g de cebada envenenada al 0’005 %.

Este tipo de venenos es acumulativo y con dosis menores, pero repetidas, producen una toxicidad mayor y es así como se acaban produciendo las intoxicaciones de los depredadores naturales de los topillos, como lechuzas, buteos, aguiluchos o cernícalos. Algo difícil de evitar ya que hay que combatir la plaga y las aplicaciones están autorizadas por la normativa europea y española.

Alarma

El año 2013 hubo un repunte de topillos y la Consejería de Agricultura de Castilla y León estaba preparando una campaña contra la plaga. Esta situación puso en alerta al mundo conservacionista y el cinegético porque en noviembre y diciembre de 2013 la Consejería de Agricultura y Ganadería de Castilla y León, que dirigía Silvia Clemente, licitó el suministro de 150 Tm de cereal para soporte de la bromadiolona, un rodenticida anticoagulante mucho más letal que la clorofacinona, ante el previsible repunte del topillo campesino. Esto significaba que se iba a repartir cebo con dosis capaz de acabar con 150 millones de topillos. Ese era sin lugar a duda el objetivo de las campañas.

Esperábamos que se hubiera aplicado la Bromadiolona sobre soporte de parafina con pastilla cautiva y así se evitaba otro descalabro por envenenamiento masivo de la avifauna, protegida y cinegética como en 2007. Se preguntarán ¿por qué no se aplica la bromadiolona sobre soporte de parafina cautivo en caja o enterrado en la hura? Se propuso sobre cebada en lugar de parafina, posiblemente porque sale a la mitad de precio. En 2007 valía el Kg de cebada emponzoñada 2’15 € y el de parafina 4 € / Kg y creemos que han variado poco esos precios.

Todas las personas sensibles con el medio ambiente, pedimos utilizar preferentemente los métodos racionales que usan en otros países para controlar las plagas de topillos y donde no incendian, ni distribuyen cebada emponzoñada a voleo. El control de plagas de roedores ha sido intenso en países como Alemania, Francia, Polonia, China, Vietnam o Australia y se aplican métodos de control alternativo a los rodenticidas (3). En Alemania, con Jens Jacob asesorando, (científico referente para nuestra comunidad), se ha prohibido el uso de anticoagulantes para combatir plagas, entre otras cosas, por la fauna envenenada que detectaron en ese país en 2007, semejante a la provocada en Castilla y León ese mismo año, con particular afección a las liebres.

Es justo reconocer que en el último repunte de 2013-14, la Consejería de Agricultura sostuvo el acoso de los sindicatos agrarios y no repartió la cebada con bromadiolona entre los agricultores.

Antecedentes en la plaga 2007

La alarma se debía a los antecedentes nefastos ante las plagas anteriores en Castilla y León. El reparto a discreción a los agricultores de cebada con clorofacinona, a principios de 2007, para combatir la gran plaga de topillos que amenazaba la cosecha, produjo un desastre ecológico con daños graves a las poblaciones de rapaces nocturnas y diurnas, cánidos, liebres, aves esteparias, perdices, palomas y otra fauna granívora y acabó con una floreciente industria de cría de pichones y sus negocios hosteleros de la zona de Tierra de Campos (Palencia y Valladolid). Ese año se distribuyeron cientos de toneladas de cebada emponzoñada entre los agricultores que se aplicó en el campo según la conciencia de cada uno. Para eludir su responsabilidad por este desastre la Consejera de Agricultura hizo firmar a los presidentes de las JAL y alcaldes un documento de compromiso para hacer la aplicación con arreglo a las directrices, que no fue controlada en su ejecución por la consejería, como era lo obligado.

Con esa responsabilidad diferida, la consejería eludió las exigencias de la Ley 43 / 2002 de Sanidad Vegetal y las de la CE derivadas del protocolo de la Directiva 91/414 CEE del Consejo, que autorizaban echar la clorofacinona en España con una moratoria excepcional y ciertos compromisos, entre ellos: siempre que se garantice que no produce efectos contra la salud de personas y animales y no repercute inaceptablemente contra el medio ambiente. Y siempre que se limite la aplicación al mínimo para mantener la plaga en nivel inferior al de producir daños inaceptables. Se cumplió el protocolo por muchos agricultores sensibles que sabían lo que traían entre manos. Pero hubo quien distribuyó la cebada incluso a voleo, o con sembradora porque así lo recomendó la propia consejería a través de las Secciones de Sanidad y Producción Animal, Boletín Fitosanitario 2007/1. «Para el topillo campesino se puede emplear la sembradora de cereal utilizando una sola bota. Se recomendaba esparcir superficialmente 20 Kg de cebo por hectárea».

Una denuncia en prensa de la Federación de caza de Castilla y León sirvió para que el Fiscal de Sala Coordinador de Medio Ambiente y Urbanismo citara a esa entidad deportiva. Estuvimos en la fiscalía el 19-04-2012, el presidente de la Federación de CyL, el secretario general y el asesor de la RFEC y yo presentando los datos concretos de los estudios dispuestos por FEDENCA.

Esperemos que ese procedimiento no se vuelva a repetir. Como hemos dicho anteriormente, es motivo de satisfacción que, al final, no se repartiera la cebada con bromadiolona a finales de 2013 y hay una esperanza de que no se vuelva a hacer en el futuro sobre un soporte, cebada, tan peligroso para las aves, los lepóridos y otros. No creo que tardemos en tener otro repunte topillero. Ojalá me equivoque.

José Luis Garrido

Bibliografía de referencia

(1) PÉREZ-GARRIDO J.A.
Mapa Genético y sanitario. Cronograma de natalidad de la Perdiz Roja (Alectoris rufa) en España. (FEDENCA-RFEC 2010-2012)
(2) MATEO R. ORTIZ M.E. LÓPEZ A. et al (IREC-UCLM)
Identificación y cuantificación de los efectos de los plaguicidas agrícolas en la perdiz roja en España (FEDENCA-RFEC 2010-2013 y ONC)
LÓPEZ A. Tesis doctoral (UCLM-IREC)
Evaluación de riesgo del tratamiento de semillas con plaguicidas para las aves silvestres de ecosistemas agrícolas: El caso de la perdiz roja. 1999-2014
(3) Viñuela J., et al. 2010
Conflictos entre la agricultura y la Biodiversidad. Las plagas de topillos en Castilla y León. IREC-UCLM

 

4 comentarios
27 nov. 10:48
Broker
Tremendo lo que se echa al campo!!, También nos llegará a los humanos.....
30 nov. 19:59
codornicero
codornicero   «No me saques sin razón ; no me envaines sin honor.»
Fenomenal José Luis:

ahora que hemos descubierto lo malos malísimos que somos los agricultores para las perdices, me gustaría que realizaras otro estudio sobre lo criminales e índice de criminalidad por parte de el 99% por ciento de los cazadores españoles.

Salut y ¡Viva el Yon dir!
01 dic. 19:19
JLGarrido  
Estimado codornicero: Te recomiendo que leas de nuevo los dos primeros párrafos. Los agricultores y los cazadores en un alto porcentaje somos los mismos. Tengo una lista inacabable de familiares y amigos agricultores.
Los coches contaminan y la contaminación mata a las personas. Ningún conductor nos consideramos criminal, pero el hecho evidente es irrefutable.
La agricultura contamina, pero nadie culpa al agricultor excepto a quien no actúa con arreglo a norma. Si hubiera productos menos letales, con el mismo precio y rendimiento, nadie utilizaría los más mortales, a no ser un enfermo.
El insulto que hace usted a los cazadores no resuelve el problema de la agricultura, ni el de la fauna o la caza. Como mucho, le retrata.
Lea de nuevo y verá que no debía haber insultado A usted nadie le ha insultado. Espero que ningún cazador lo haga en este espacio.
Un saludo
02 dic. 13:53
Caucho  
Sr. Garrido, convendrá conmigo que su "articulo" es subjetivo para con los agricultores, para muestra un botón "prácticas agrícolas antifauna" "cebada empozoñada"; así como destila un endiosamiento de la ética de los cazadores "Ese dolor de tantos naturalistas y cazadores que aceptamos cambiar el punto de mira cuando sea necesario y en solidaridad con cualquier especie".

Nadie discute que los productos agrícolas son nocivos para las especies que subsisten de la agricultura, pero de ahí a atacar gratuitamente a los agricultores... lo veo innecesario.

Espero que su próximo artículo verse de las bondades del asfalto para con las perdices, liebres, conejos y demás aves fotogenicas.

Salut

 

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