El perro fino colombiano

Colombia, siendo el segundo país más biodiverso del mundo, no se ha preocupado por la conservación de muchas especies (varias de ellas endémicas) que conviven en este territorio y en la actualidad se encuentran en vía de extinción. Seguramente muchas aún son desconocidas y desaparecerán sin que el ser humano tenga la oportunidad de conocerlas.

Jonathan Álvarez S. | 24/04/2014

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Con los animales domésticos ocurre un fenómeno similar. Colombia posee nueve razas bovinas, tres variedades de cerdos y dos de caballos, variedades o razas autóctonas, ya que no están definidas y pocos se han preocupado por conocerlas, y mucho menos por cuidarlas.

Con los perros sucede un fenómeno particular, pues la cultura cinófila en el país es escasa y está bastante sectorizada. Sin embargo y a pesar de esto, Colombia es uno de los países más sobresalientes en el campo de la cinofilia en Sudamérica, tanto en calidad de ejemplares como en calidad de shows. Esto podría ser un incentivo para que el país se preocupe por preservar sus recursos y sentar un precedente a nivel mundial con el surgimiento y desarrollo de una variedad de perro propia del país.

Esta idea no es nueva y ya algunas personas, como Germán García y García, intentaron desarrollar una raza de perro nacional. Este es el caso de Gegar Colombiano, intento del surgimiento de una raza sintética a partir de los gozques costeños de estilo podenco, cruzándolo con basenji y canaan dog, que al final terminó no siendo exitosa.

La falta de interés y de valoración por lo propio seguramente ha dejado que se extingan algunas variedades de perros en el territorio sudamericano. Probablemente muchas ni siquiera se reconocieron y pasaron como un mestizo más. Sin embargo, la literatura deja ver que sí existieron algunas variedades caninas en estos territorios. Ejemplos claros de esto son el gozque costeño, base del intento del surgimiento del Gegar Colombiano, los lebreles ordinarios nativos o venaderos que se nombran en muchos libros de la historia del país en los relatos históricos colombianos, y el perro mudo que poseían los aborígenes en esas tierras.

Colombia no es ajena a ninguno de los procesos de cría y selección de perros con un fin específico referidos anteriormente y posee una raza canina autóctona nacional. Gracias a una investigación y trabajo de campo realizado por estudiantes de Zootecnia de la Universidad Nacional de Colombia en diferentes partes del país, se ha podido constatar que sí existe y mucha gente da referencia de ello. Este es el Fino, sabueso aparentemente desarrollado a partir de los sabuesos enviados desde Europa en la conquista y hasta el siglo XIX, época de la cual ya se da razón de su existencia por tradición oral.

Es muy conocido en el ámbito de la caza y desde hace muchos años se ha desempeñado como perro cazador de diferentes tipos de roedores gracias a su buen olfato y adaptación a las diferentes latitudes colombianas. Solía ser muy apreciado por los cazadores del país, principalmente para la caza de la guagua o tinaja (Cuniculus paca). Pero actualmente la introducción de nuevas razas ha hecho que esta variedad de sabueso haya perdido la importancia que le correspondía dentro de la sociedad colombiana y que, progresivamente, se encuentre más vulnerable debido a la falta de información y a la indiscriminada cruza con otros sabuesos ajenos al acervo genético nacional, sin contar con la casi inexistente actividad cinegética dentro de la población colombiana (aparte del deporte casi ilegal en el país practicado por aficionados y campesinos).


Fiesta tradicional en pueblo de Santander - Colombia.

La cacería dio origen a este tipo de perro y, como se sabe, la concepción y la extinción de una raza está definida por el servicio que ésta le preste al hombre. Se quiera o no, las actividades cinegéticas desaparecerán en un futuro debido a la vulnerabilidad de la fauna del país y a que esta actividad ya no es bien vista por gran parte de la población, y a que en el país sudamericano está prohibida desde los años 50, razón por la que la población canina pura ha ido disminuyendo, y mientras hace 50 años era el perro del común, hoy es más difícil de ver (por lo menos en variantes puras), siendo una raza desarrollada en Colombia, con adaptabilidad, belleza y aptitud para desenvolverse como compañero de campo o de ciudad, por lo que la iniciativa es retomar y salvaguardar esa historia y contarla a todo el mundo.

El perro fino colombiano ha sido desarrollado y seleccionado como perro de trabajo y hasta nuestros días se ha mantenido así, pero su extinción podría ser un hecho si no se le presta atención.

Jonathan Álvarez S.
Universidad Nacional de Colombia
Bogotá - Colombia

1 comentarios

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28 abr. 2014 04:11
chejo
Gracias por su articulo. Creo que esta raza de sabuesos se conoce de nombre en España y a los monteros les vendría muy bien tener ejemplares para la caza del conejo o del jabalí, pues es un perro valiente e inteligente, ojalá no sucumban en el proyecto de recuperación y encuentren un patrocinador que quiera hacer un negocio a largo plazo.

 

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Breve descripción morfológica

ORIGEN: Colombia

OTROS NOMBRES: Chapolo, Berreador, Bramador, Tinajero

UTILIZACIÓN: Perro de jauría para la montería y para caza menor

TEMPERAMENTO / COMPORTAMIENTO: Es un perro noble, despreocupado, paciente y carente de miedo. Es terco, incluso cuando va tras su presa. Su voz es alargada y agradable. Se comporta bien en jauría aun con perros desconocidos.

COLOR: Todos los colores aceptados para los coonhounds americanos (azules, rojos, black and tan, tricolores, bicolores). Las partes blancas deben tener pecas y no deben ser sólidos nunca.

TAMAÑO: Altura a la cruz: de 48 a 56 cm.