El declive de la perdiz roja (y III)

Tercera entrega de esta serie.

José Luis Garrido

José Luis Garrido

25/04/2013

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6.-EXCESIVA PRESI√ďN PREDADORA

La predación tiene una función reguladora en la naturaleza. La predación y la caza son acciones acumulativas de extracción del medio que junto a otros dos elementos fundamentales, la salud animal y la calidad del hábitat, constituyen los pilares básicos sobre los que se asienta la dinámica poblacional y faunística de un territorio. En los terrenos agrícolas aumenta el riesgo de predación debido a la concentración parcelaria que elimina linderos y a los ciclos cortos de cultivo de cereales que reducen los tiempos favorables para la nidificación de las galliformes.

Para conocer la incidencia verdadera que tiene la predación en un determinado coto, es necesario conjugar una serie de variables que son las que condicionan la situación. Los efectos de la predación sobre la especie de estudio, la perdiz, nunca son los mismos en un coto u otro pues dependen de:

  1. Especies predadoras existentes. (Tipos de predadores  para cada especie estudiada)
  2. Cuantificación de cada especie predadora (Densidad de predadores)
  3. Importancia de cada presa en la dieta del predador (% en su ingesta habitual)
  4. Cuantificación de cada especie presa (Población cinegética)
  5. Cuantificación de presas alternativas. (Densidad de otras especies presa en el coto).

La existencia de muchas especies predadoras, con alta densidad y con afinidad exclusiva hacia la perdiz, cuya poblaci√≥n es muy escasa y, adem√°s, se d√© en un coto donde haya pocas presas alternativas, ser√° la situaci√≥n m√°s negativa para la perdiz. Las circunstancias contrarias marcar√°n la situaci√≥n m√°s favorable. El a√Īo 2007, con plaga de topillos, fue un a√Īo de excelencia perdicera en Castilla y Le√≥n porque rapaces y c√°nidos ten√≠an asegurada la comida sin moverse de un corro y sin necesidad de espiar a las perdices.¬†

Javier Vi√Īuela, cient√≠fico y estudioso de la perdiz y de la predaci√≥n, dice que en la dieta de rapaces, carn√≠voros, cig√ľe√Īas, e incluso garzas, en una serie larga de a√Īos  en el centro de Castilla y Le√≥n, la presa principal de todas las especies¬† es el topillo campesino, muy por encima de la perdiz. Y lleg√≥ casi al 100% en 2007 no solo para la dieta de especialistas en roedores, sino para predadores tan poco especialistas en ellos como lobos, garzas reales o cig√ľe√Īas. Comenta que en los datos de un estudio en Castilla la Mancha ocurre algo muy curioso: la intensidad en el control de urracas o zorros no tiene efecto sobre la densidad de perdices, pero s√≠ tienen efecto sobre la densidad de aves esteparias que aumentan ¬†donde m√°s zorros se controlan. Las aves esteparias pueden ser m√°s sensibles a la depredaci√≥n, porque tienen puestas de menor tama√Īo (4 huevos), no hacen puesta de reposici√≥n y no tienen dobles puestas como las perdices.

Por lo que se refiere a la perdiz roja y dem√°s fais√°nidos los segmentos sobre los que incide la predaci√≥n son: huevos, pollos, j√≥venes y adultos. Todos estudios, tanto en Espa√Īa como en el extranjero, coinciden en que¬† la perdiz roja por t√©rmino medio ¬†pierde cada a√Īo, por culpa de la predaci√≥n, por encima del 40% de los nidos. Aunque la perdiz no tiene ning√ļn predador espec√≠fico la predaci√≥n global es tambi√©n responsable de la desaparici√≥n del 50% de los pollos. Seg√ļn diferentes autores los zorros y c√°nidos cimarrones son responsables de hasta el 36 % de la destrucci√≥n perdicera citada, huevos y pollos; las urracas y dem√°s c√≥rvidos, de hasta el 13% y los roedores de hasta el 12%. Entre los tres grupos destruyen m√°s del 60% de poblaciones posibles.

Uno de los trabajos m√°s conocidos de la influencia de la predaci√≥n sobre perdices es el experimento del Dr. Stephen Tapper en Inglaterra. Sobre dos terrenos id√©nticos A y B con una poblaci√≥n de 200 perdices cada uno, actu√≥ controlando predadores s√≥lo en el A, durante los tres primeros a√Īos y en el B no intervino. El A ten√≠a al final de esos tres a√Īos 318 perdices y el B, 80. Los tres a√Īos siguientes actu√≥ a la inversa, controlando predadores en el B y sin intervenir en el A. Al final de estos tres √ļltimos a√Īos el territorio A¬† contaba con 117 perdices y el B pas√≥ a 383.

Predación sobre Nidos artificiales

En un estudio realizado en 1998 por tres cient√≠ficos, Jes√ļs Herranz, Miguel Yanes y Francisco Su√°rez, en el que controlaron 449 nidos artificiales de perdiz, las p√©rdidas totales por predaci√≥n fueron del¬† 69’55 % con 312 nidos predados. Entre c√≥rvidos, c√°nidos y roedores dieron cuenta del 52% de los nidos.

En otro estudio realizado por Jes√ļs Nadal y Magdalena Iturmendi dentro del proyecto “Seguimiento, gesti√≥n y aprovechamiento cineg√©tico sostenible en cuatro cotos de caza de Castilla y Le√≥n 2004-2005” la destrucci√≥n de nidos artificiales de perdiz a los 21 d√≠as de su colocaci√≥n estaba entre el 94¬ī67 % y el 91’11% seg√ļn estuvieran los nidos dispuestos en medio de la parcela o en los m√°rgenes, respectivamente.
En un trabajo de Herranz, J. (2.000) en el Coto Social de Villatobas,¬† Herranz y otros hicieron un experimento, similar al hecho por Stephen Tapper en Inglaterra, en dos zonas contiguas una experimental de 2.600 Has y otra de control de 2.200 Has. Controlaron en la zona experimental a las urracas abatiendo 157 adultos y destruyendo 127 nidos. En zona contigua de control con 2200 Has, no se control√≥ a las urracas. Las tasas de depredaci√≥n de nidos artificiales de perdiz en los dos territorios fue la siguiente: En la zona experimental (2600 Has) la predaci√≥n fue del 49¬ī4 % y en la de control (2200 Has) la predaci√≥n lleg√≥ al 75 %. No obstante, est√° comprobado que la utilizaci√≥n de nidos artificiales para hacer estos estudios da resultados de predaci√≥n mucho m√°s altos que sobre nidos naturales. Las perdices ocultan mejor los nidos que los investigadores, podr√≠amos concluir.

Predación sobre nidos naturales

Estos estudios revelan los alarmantes índices de predación que sufre la perdiz roja.

REFERENCIA LOCALIDAD H√ĀBITAT NIDOS¬†CONTROL % PREDACION
Coll¬†(1982-83) Ciudad Real Repoblaciones 33 48’5 (a)
Llandres y Otero (1982-84) Ciudad Real Cereal 606 15’2 (b)
Vargas-Cardo-Duarte-1996 M√°laga Olivar 111 20’7
Yanes et al.1998 Toledo Cereal 10 44¬ī4
Ricci et al.1990 Montblanc (S. Francia) Vi√Īedos 63 58¬ī7
Bernad-Laurent 1990 (c) Pierlas (Alpes franceses) Landas de boj 14 42¬ī9
  1. Estudio realizado en nidos situados en parques protegidos por  malla de luz de 12 cm2.
  2. El valor se corresponde a mortalidad de nidos, incluyendo fracasos diferentes a depredación.
  3. Estudio sobre híbridos silvestres (perdiz roja x perdiz griega)

Predación sobre perdices silvestres y de granja

Un estudio realizado por un grupo de especialistas de la facultad de veterinaria de Le√≥n, dirigido por Jos√© A. P√©rez Garrido, durante seis a√Īos (1998-2004) ofrece datos incuestionables de predaci√≥n sobre perdices repobladas y silvestres. El trabajo se realiz√≥ en dos ensayos, uno en verano y oto√Īo y otro en primavera en la provincia de Valladolid (Finca Matallana de la Diputaci√≥n.- Torozos) sobre 277 perdices soltadas, todas provistas de collares radioemisores con autonom√≠a de 11 meses.

¬†Verano y oto√Īo. Suelta de 90 perdices de granja y 54 silvestres, entre pollos y subadultos. Para las perdices de granja la supervivencia media fue de 10’35 d√≠as para pollos y de 8’5 d√≠as para los subadultos. El 75’56% de las muertes lo fueron por predadores, un 43’33 % por rapaces y un 32’22 % por carn√≠voros. Para las perdices silvestres la supervivencia media fue de 91’04 d√≠as. El 33 % de las silvestres lleg√≥ a la primavera siguiente. El 78’26 % de las muertes lo fueron por predadores, con un 47’83 % por predaci√≥n a√©rea y¬† 30’43 % por predaci√≥n terrestre.

Primavera Durante cuatro a√Īos consecutivos se liberaron en total 133 perdices: 36 de granja y 35 silvestres cazadas en la zona de estudio y dos lotes de 32 y 30 perdices, el primero de perdices nacidas por incubaci√≥n artificial de huevos procedentes de perdices silvestres y el segundo de perdices por incubaci√≥n natural por perdices silvestres capturadas en la zona y mantenidas en cautividad. Ninguna de las de granja lleg√≥ a reproducirse, aunque dos se emparejaron; la supervivencia lleg√≥ (s√≥lo para esas dos) hasta cuatro meses y medio, pero la supervivencia media para todo ese lote de granja fue de 22 d√≠as. De las silvestres el 33 % anid√≥, el 34’29 % dur√≥ m√°s de 11 meses (autonom√≠a del radioemisor) y la supervivencia media fue de 160 d√≠as. Las causas de la muerte atribuidas a la predaci√≥n fue del 86’11% para las de granja y del 69`57% para las silvestres, especialmente por predadores a√©reos.

Los datos dan a entender un éxito desmesurado de la predación pues aquí se trataba de perdices silvestres nacidas y capturadas en el propio coto de ensayo. Los investigadores apuntan a la desviación de patrones de predación de las rapaces ante la facilidad de captura de las de granja. Una vez desaparecidos éstas, la supervivencia de las silvestres fue muy superior. La suelta de presas mansas provoca mayor predación sobre las homólogas silvestres.

Predación sobre perdices de granja

Los efectos de la predaci√≥n sobre las perdices de granja repobladas son abrumadores. Los datos de algunas repoblaciones dan resultados de supervivencias muy escasos. Nueve estudios de predaci√≥n diferentes sobre perdices repobladas, que controlaban el tanto por ciento de supervivencia tras unos meses (1,3,6,12), realizados en Arag√≥n, los Alpes, Portugal e Inglaterra, han dado en el mejor de los casos una supervivencia del 34% a los 3 meses, el 18% a los 6 meses y el 2¬ī2 % (97¬ī8 % de mortalidad por predaci√≥n) a los 12 meses.

Podemos concluir que si no existe posibilidad de controlar a los predadores, fracasa cualquier repoblación de perdiz en las condiciones actuales de los biotopos agrícolas de nuestros cotos.

 

CONTROL PREDADORES

Es imprescindible el control de predadores: c√°nidos, c√≥rvidos y ratas que son los √ļnicos que nos permiten controlar. Rapaces y reptiles est√°n protegidos. Sobre el control de predadores recomiendo el texto “Especialista en control de predadores” editado por FEDENCA-RFEC-EEC.

Es complicado el control de predadores pues hay muy poco √©xito durante el periodo h√°bil y en pocos cotos los cazadores se disponen a realizar jornadas dedicadas a ellos exclusivamente. Los c√≥rvidos esquivos y difidentes y los zorros muy astutos no lo ponen f√°cil, ni siquiera en las √©pocas excepcionales por da√Īos en enero a marzo para el zorro y abril y mayo para c√≥rvidos. Abatir un par de c√≥rvidos en jornada puede considerarse un √©xito. Aunque llevamos a√Īos cazando en primavera, etapa ideal para control de c√≥rvidos, cada a√Īo a finales de invierno llegan los bandos flotantes y ocupan los espacios vac√≠os de la temporada.

Las Directrices T√©cnicas para la captura de especies cineg√©ticas predadoras (c√°nidos y c√≥rvidos) con cajas trampa, que respetan el bienestar animal y cumplen la Ley 42/2007 de Biodiversidad, editadas en Julio de 2011 por la Direcci√≥n General del Medio Natural del MAGRAMA, no han sido puestas en marcha por ninguna Comunidad Aut√≥noma, sin duda por la presi√≥n ecologista que no desea el control y tienen amedrantados a los responsables, consejeros y directores generales de la cosa, por lo que en ninguna comunidad han dado el paso de autorizarlas tras casi dos a√Īos de haberse editado. En breve van a prohibir tambi√©n esos mismos la autorizaci√≥n de primavera para cazar c√≥rvidos, aunque lo permite la Directiva Aves por la v√≠a de la excepcionalidad. No s√© si estos se√Īores piensan que en caso de extinguirse las silvestres, siempre nos quedar√°n las de granja......

 

10.-CONDICIONES METEOROL√ďGICAS ADVERSAS

Conocemos los cazadores y certifican los cient√≠ficos, que la meteorolog√≠a condiciona la productividad y crianza de la perdiz roja. Algunas primaveras, cuando llueve sin estridencias en abril y mayo, y acompa√Īa una temperatura agradable, las gentes del campo saben que el cereal medra y la pareja de perdices, hembra y macho, los buenos a√Īos dejan la fiebre sobre 18 a 22 huevos, en puesta doble, con posibilidades de √©xito. En bajas latitudes y en todas algunos a√Īos durante este mes de mayo, muchas perdices ya vienen seguidas de su diminuta prole, satisfaciendo as√≠ al ojo del naturalista cazador. La influencia del clima sobre el √©xito reproductor, ha sido planteada de forma muy diversa por los diferentes investigadores. Tambi√©n algunos cazadores, sin ninguna pretensi√≥n cient√≠fica, tenemos datos que nos permiten estimar que la pluviometr√≠a de primavera pudiera estar relacionada directamente con el √©xito reproductor perdicero que, al final, se mide por el n√ļmero de capturas de cada temporada en los cotos donde controlamos las perdices. Comprueben la gr√°fica pluviometr√≠a/producci√≥n del pueblo donde cazo.

Dice Antonio J. Lucio que est√° demostrado que en zonas de clima mediterr√°neo las lluvias primaverales y estivales tienen un efecto beneficioso en la producci√≥n de perdices, porque favorecen la permanencia de vegetaci√≥n herb√°cea, de agua y la existencia de artr√≥podos y otros insectos vitales para los pollos (Lucio 1990). En climas atl√°nticos ocurre lo contrario: las lluvias veraniegas provocan fracasos reproductores masivos. En Espa√Īa, especialmente en Castilla y Le√≥n, donde tenemos territorios con distintos dominios clim√°ticos, el efecto beneficioso y positivo para la cr√≠a de perdiz roja de las primaveras h√ļmedas y veranos frescos, representan un inconveniente para otras galliformes como la perdiz pardilla o el urogallo.

Este cient√≠fico utiliza como indicadores de las variaciones climatol√≥gicas las precipitaciones y la temperatura mensuales, valorando tambi√©n datos frecuenciales en cuanto a d√≠as y cantidad de precipitaci√≥n, d√≠as de nieve y temperaturas. Como indicador del √©xito reproductor toma el n√ļmero de pollos del bando familiar en los meses de julio y agosto, el cociente de edades en setiembre y en el an√°lisis de capturas, octubre a diciembre. El periodo cr√≠tico para el √©xito reproductor de la mayor√≠a de las galliformes sucede en los 20 primeros d√≠as¬† de vida, coincidente con la tasa m√°xima de crecimiento. Seg√ļn Lucio, el n√ļmero de pollos por bando en verano, (relacionado con respecto a la meteorolog√≠a) depende de la temperatura media del mes de mayo, de manera que temperaturas m√°s altas en ese mes suponen menor producci√≥n que temperaturas suaves. Las temperaturas m√°s altas en mayo, (y en marzo posiblemente) provocan adelanto en el crecimiento de la vegetaci√≥n y, por tanto, del desarrollo de insectos que son vitales para el crecimiento de los pollos, que nacen m√°s tarde cuando el recurso prote√≠nico est√° agot√°ndose. Las lluvias de finales de junio y de julio tienen efecto negativo sobre los pollos de perdiz porque suponen un descenso de temperatura y, por tanto, mayor gasto de energ√≠a para el mantenimiento t√©rmico, m√°s dedicaci√≥n a la alimentaci√≥n y por tanto, m√°s exposici√≥n a la predaci√≥n. Explora otras variables y supuestos el cient√≠fico, aunque yo haya extra√≠do solamente lo apuntado.

VERANO 2012 EXTREMADAMENTE SECO Y C√ĀLIDO

Seg√ļn la Agencia Estatal de Meteorolog√≠a (AEMET) el verano de 2012 ha sido el segundo despu√©s de 1994 m√°s seco en los √ļltimos 60 a√Īos, con 41mm (l/m¬≤), cuando la media pluviom√©trica de junio a agosto ha sido en esos a√Īos de 83 l/m¬≤ en Espa√Īa. Coincide que este verano ha sido extremadamente caluroso con medias trimestrales de¬† 24 ¬ļ C, que supone 1’7¬ļ C superior a la media. Estos par√°metros y el mes de junio con 2’6 ¬ļ C superior a la media han provocado escasez de insectos y artr√≥podos en la √©poca que m√°s necesitan las prote√≠nas: hasta 20 d√≠as despu√©s de las fechas de eclosi√≥n de los huevos que en 2011, en Espa√Īa, fue principalmente del 11 de junio a 10 de julio, espacio en el que nacieron casi el 80% de las perdices. En 2012 la natalidad se ha retrasado y en esas tres d√©cadas han nacido aproximadamente el 70 % de las perdices, seg√ļn publica Jos√© A. P√©rez Garrido en la revista FEDERCAZA de mayo. En esos veinte primeros d√≠as de vida el pollo depende totalmente de la prote√≠na que produce el campo, que en un verano tan seco es muy escasa y m√°s si mayo es c√°lido y hace eclosionar a los insectos un mes antes de que nazcan los pollos. En este coto de Torozos (Valladolid) en 2012, mayo y junio, con 33 l/m¬≤, han sido los dos meses m√°s secos de este siglo despu√©s de 2005.

En este coto donde se caza en funci√≥n de la poblaci√≥n precaza y se controlan el √©xito de emparejamiento, el reproductor y la relaci√≥n J/A de caza, observamos que en las √ļltimas diez temporadas las gr√°ficas de pluviometr√≠a en primavera y capturas-producci√≥n tienen una evoluci√≥n semejante y las l√≠neas de tendencia son casi paralelas. Pero hay dos temporadas la 2008-09 y sobre todo la 2010-11 que desentonan. ¬ŅPor qu√© 2010, con una pluviometr√≠a en primavera del 70 % respecto a 2007, baj√≥ la producci√≥n hasta un 18%? Aparte de que en 2007 por los topillos descendi√≥ notablemente la predaci√≥n sobre perdiz, que en 2010 no se dieron, parte de esas diferencias tan grandes s√≥lo pueden ser achacables a la climatolog√≠a.

Datos Pluviometría: Juan Casares.- Berceruelo (Valladolid). AEMET: Estaciones de Villavieja del Cerro (limítrofe), Rueda y Villanubla (Valladolid).
A√Īos en que se ha vedado la perdiz en el coto
(*). Temporada de pocas capturas / pluviometría. La temporada 2002-03, anterior, hubo veda por escasa población de perdices.
(**) Temporada atípica Capturas/Pluviometría por otras malas condiciones meteorológicas primaverales comentadas.

Analizada la meteorolog√≠a de 2010, seg√ļn los datos de la estaciones meteorol√≥gicas vallisoletanas de Villavieja del Cerro, t√©rmino lim√≠trofe, (Pluviometr√≠a) y de Rueda (Temperatura), las m√°s cercanas del lugar, sucedi√≥ que del 8 al 11 de junio, cuando empieza a nacer ese 80% de perdices, cayeron en las cuatro noches, alguna con tormenta, 30 litros/m¬≤ y bajaron las temperaturas a 10¬ļC que son muy pocos para un pollo mojado. Por si fuera poco, los d√≠as 26 a 28 del mismo mes cuando est√°n resueltos m√°s del 50% de los pollos, entre nacidos y eclosionando, hubo tres noches de tormenta y cayeron otros 20 litros/m¬≤. No es de extra√Īar que ese a√Īo tuvi√©ramos la quinta parte de las perdices de 2007, pues como asevera Lucio A. las lluvias en junio y la bajada de temperatura, provocan mayor gasto de energ√≠a a los pollos y un descenso acusado de la productividad.

Resumiendo lo dicho en este trabajo: Para recuperar la perdiz necesitamos 1) Recuperaci√≥n h√°bitat con impulso de terrenos perdidos y lindes entre parcelas. Dejar franjas de 6 metros en la divisoria de las parcelas sin biocidas. Solicitar obligatoriedad de medidas respetuosas con la fauna para cobrar la PAC. ¬†2) Control de biocidas y utilizaci√≥n de los insecticidas m√°s inocuos del mercado. 3) Certificaciones gen√©ticas y sanitarias de todas las perdices de granja. 4) Reducci√≥n de cupo, horario de caza y aumento de dificultades para reducir presi√≥n cineg√©tica, 5) Creaci√≥n del especialista en control de predadores y control de manera reglada con cajas trampa permitidas, actuando cuando los predadores seleccionan el territorio (enero a marzo). Incremento del control como gesti√≥n en periodo h√°bil. 6) Colocaci√≥n de bebederos especialmente en a√Īos muy secos. Revisi√≥n y llenado imprescindible cada 10 d√≠as m√°ximo. 7) Solicitar con escritos colectivos concienciaci√≥n a las autoridades responsables de la caza para que atiendan a estos requerimientos.

Enviar√© este documento al MAGRAMA, a otros organismos del estado y comunidades aut√≥nomas, para intentar colaborar con este modesto trabajo a dar algo de luz que pudiera ser respuesta a algunas de esas inc√≥gnitas que se planteaba nuestro gobierno recientemente en el Congreso de los Diputados sobre el futuro de la reina de la caza menor, la genuina perdiz roja espa√Īola “Alectoris rufa”.

Viene una primavera impresionante que reventar√° en unos d√≠as y yo espero que recupere parte de las perdices que se llevaron las incongruencias acumuladas de todos los que las manejamos, condicionamos y agredimos. Esperemos este a√Īo y en el futuro un trato m√°s racional. As√≠ sea.

José Luis Garrido

 

Bibliografía

AGENCIA ESTATAL DE METEOROLOG√ćA (AEMAT)
Estaciones meteorológicas de Villavieja del Cerro, Villanubla y Rueda (Valladolid).
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Estudio de los métodos genéticos para determinar hibridación en la Perdiz Roja.
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VI√ĎUELA, J.
Situación de la perdiz roja: Densidades, tendencias demográficas y peligros para conservación. 28pp.

 

Este artículo pertenece a la serie El declive de la perdiz roja:

El declive de la perdiz roja (I)

El declive de la perdiz roja (II)

El declive de la perdiz roja (y III)

6 comentarios

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26 abr. 2013 18:40
RAMOSGRACIA
Despues de leer todo esto me gustar√≠a preguntar: ¬Ņporque en el 2006 en Castillejo de Robledo, coto de la RFEC, sin cazar, excepto en campeonatos, no hay cuatro perdices? Saludos
26 abr. 2013 23:54
belador
Felicidades por su art√≠culo. Ojal√° a√ļn estemos a tiempo de recuperar la perdiz. Con trabajos como el suyo creo que hay alg√ļn rayo de esperanza. Un saludo.
28 abr. 2013 11:57
+6
JG
JG  
Enhorabuena José Luis.
Por fin un trabajo sobre el declive de la perdiz que, además de cosechadoras y semillas blindadas, tiene en consideración otros aspectos que no son achacables a la agricultura. Hasta ahora casi todos los trabajos e iniciativas pro-perdiz que conozco, han nacido viciadas y enfocadas desde su principio a culpabilizar la agricultura usándola como cabeza de turco, creo que esto es un error y que lo principal para resolver un problema, es reconocerlo y conocer sus causas, de lo contrario vamos malamente y en este caso la que paga el pato es la perdiz. Pienso que una de las principales causas su declive, si no la principal, es el ignorar muchas de éstas causas, focalizando todas las culpas en la agricultura.
25 may. 2013 17:26
+3
JLGarrido  
Gracias a los tres por interesaros por este asunto
RAMOSGRACIA me pregunta sobre las perdices del coto de Castillejo de Robledo. Tengo mi opinión, pero me permito recomendarte que, puesto que hay allí un responsable del coto que pertenece a la RFEC, te dirijas a esta, ya que te informará con mayor autoridad y conocimientos sobre lo que preguntas.
belador. S√≠ que estamos a tiempo, pero para recuperar las perdices tenemos que cambiar muchas cosas. Quedan a√ļn perdices silvestres, terrenos donde se est√° mejorando el h√°bitat, cazadores responsables dispuestos a cualquier sacrificio, agricultores y ganaderos sensibles, administradores responsables y algunos conservacionistas dispuestos a defender a la perdiz roja, aunque sea especie de caza. Pero todo lo anterior est√° en muy escasas proporciones. Hay que cambiar todas las mentalidas (mayor√≠a) que no se encuentran entre los que he descrito anteriormente y tenemos que empezar dando ejemplo y cambiar patrones los cazadores. Y exig√≠rselo despues a los dem√°s con toda contundencia.
JG, hay m√°s de diez causas que acaban con la perdiz, entre ellas la agricultura. Pero nunca me habr√©is oido decir que son los agricultores los culpables. Los productos que aplican son los que ofrece el mercado, las concentraciones parcelarias no las hicieron los agricultores, sino el Ministerio para hacer posible la agricultura. Si hay que culpar a alguien debemos hacerlo a los responsables del Medio Ambiente, que es a quien esta sociedad encomend√≥ la protecci√≥n medioambiental y por cumplir con ese mandato pagamos todos los meses el sueldo a cientos de miles de funcionarios responsables de ello. Hay biocidas alternativos a esos tan peligrosos y hab√≠a entonces y hay f√≥rmulas sencillas para recuperar parte del habitat actual tan geometrizado. Todo est√° en compensar por los poderes p√ļblicos al agricultor si por ello merman sus rentas. El habitat tan deteriorado afecta a las perdices, pero m√°s aun a todas las aves sensibles y ya irreversiblemente a la fauna en peligro de extinci√≥n.
21 jun. 2013 00:45
p22galim
Habramos los ojos se√Īores, por supuesto que los cambios en la agricultura, la sobrexplotaci√≥n del campo, los depredadores y nosotros mismos, nos estamos cargando esta especie, pero esas no son las principales razones a mi parecer, la clave en todo este asunto est√° en el conejo. Desde que las poblaciones del lagomorfo por excelencia en Espa√Īa se quedaron bajo m√≠nimos, all√° por los 80-90, las poblaciones de perdices y liebres est√°n en declive, ya que no cabe duda que est√°n ocupando el lugar que el conejo ocupaba como principal presa para depredadores y en parte para cazadores. En la zona en la que vivo y cazo, que es el Valle de los Pedroches, dicen los mayores de 40 a√Īos que cuando hab√≠a conejos hab√≠a de todo en el campo, pero desde que estos empezaron a faltar, poco a poco la perdiz y la liebre han ido a menos, hasta tal punto que en algunos cotos su presencia es testimonial, empezandose hace unos a√Īos, a producir ataques por parte de depredadores como el zorro a la caba√Īa ovina, cosa que no se daba desde que el lobo frecuentaba estos lares, no conozco a ning√ļn ganadero que no tenga un 20 % aproximadamente en perdidas por depredaci√≥n sobre corderos, y esto no son cuatro duros.
Así que si queremos que el campo recupere el equilibrio en todos los sentidos, como he dicho la clave está en el conejo, recuperemos a este y recuperaremos el campo.
07 may. 2014 11:58
jm.agramonte
muy bueno el estudio , nosotros en su dia realizamos un estudio de pluviometr√≠a y humedad relativa ,seria bueno que tambi√©n lo teng√°is en cuenta sobre todo en zonas como la nuestra ribera de navarra con picos por debajo del 15 por ciento de minimas lo cual representa un problema a√Īadido a la hora de la eclosi√≥n

 

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Este artículo pertenece a la serie El declive de la perdiz roja:

El declive de la perdiz roja (I)

El declive de la perdiz roja (II)

El declive de la perdiz roja (y III)