Cómo buscar un coto de caza menor

Con la finalización de la temporada de caza, el movimiento de cazadores de unos cotos a otros es continuo, muchas veces realizado sin criterio y sin valorar detalles que luego serán importantísimos para disfrutar de la temporada de caza, llevando a algunos al desencanto y volviendo a cambiar la siguiente veda.

Luis Dávila | 30/03/2011

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Cuando buscamos un coto de caza menor, tenemos que analizar muchos factores. El primero, es el precio que estamos dispuestos a pagar, y dentro de ese abanico, ya analizar otros factores no menos importantes para el buen desarrollo de la temporada de caza. Esos pueden ser: el trato con los compañeros de caza, la modalidad de caza que mas nos gusta o practicamos, los horarios y días de caza, la dimensión y configuración del cazadero, la densidad de cazadores por hectárea, la distancia a nuestra casa, la densidad de especies de caza y las normas de obligado cumplimiento.

Dentro del abanico de cotos o fincas en torno al precio que podemos pagar, es importante no llevar ese precio al límite, pues, esto nos puede obligar a no fallar ningún día, y a cazar incluso de un modo agonístico, ejerciendo el peso del precio una presión que para nada nos hará disfrutar plenamente de cada jornada.

Ya inmersos en ese abanico que manejamos de posibles, valoraremos si entra dentro de la modalidad que nos gusta practicar, por ejemplo, si nos gusta cazar torcaces en puesto, observaremos si tienen buenos pasos, tanto en media veda como en general, otro tanto si la codorniz es nuestro principal objetivo, y ya de cara a la temporada general, si nos gusta la perdiz, veremos si el coto tiene una buena densidad y su amplitud, y si nos decantamos más por conejos, la abundancia de estos en monte o en arroyos con maleza, y no debe importarnos mucho si es muy extenso, y si valoraremos mucho que tenga cobertura para que los conejos gusten de quedarse fuera y no se encierren en demasía. Así actuaremos con todas las especies a las que dedicamos la mayor parte de las jornadas.

Los horarios y días de caza también hay que tenerlos en cuenta, ya que hay cotos que solo permiten la caza hasta el medio día y sin embargo otros hasta la puesta de Sol, algo similar ocurre con los días hábiles, ya que pueden ser uno a la semana, o incluso dos o más, normalmente, Jueves, Sábados y/o Domingos serán los más lógicos.

La dimensión y configuración del cazadero viene de la mano, como hemos comentado, de la modalidad que más practicamos y de poco o nada sirve, que todos los factores sean de nuestro agrado, si la configuración y dimensión del cazadero es negativa en torno a nuestras pretensiones, pues esto condicionaría la temporada.

El factor más importante de todos: sentirse a gusto con los compañeros de caza

La densidad de cazadores, es otro punto importante, pues de ello dependerá gran parte de nuestro éxito en las cacerías. Cotos muy masificados pueden hacer bajar la densidad de caza muy rápidamente, además de generar un cierto riesgo, si se concentran muchos cazadores en los "puntos calientes", o zonas de querencia de la caza y que todos conocen. Tampoco es muy recomendable que estemos solos en el campo, para alguna modalidad, como por ejemplo, la perdiz al salto o la caza de tórtolas, torcaces o zorzales en puesto, pero de poder elegir siempre será mejor de menos que de más.

La distancia del cazadero a nuestra casa, es un tema que genera mucha opinión, lo lógico es que fuese lo más cercano posible, pero aquí, hay cazadores que no les importa mucho hacer un centenar de kilómetros incluso más de manera habitual, y sin embargo otros quieren el cazadero muy cercano a su domicilio. Bajo mi punto de vista, la barrera de 150 kilómetros, será algo razonable, ya que hasta esa distancia no se emplea demasiado tiempo, y los madrugones no son excesivos, propiciando si las distancias son más amplias, a veces peligrosos regresos por carretera, pero es un tema muy particular y en el que entran a jugar otros factores como la zona de la península en la cual realizamos esos desplazamientos, ya sea por su climatología o por la calidad de sus carreteras.

La densidad de caza, como es lógico, es fundamental. A veces se pasa por alto y si no hay que cazar, por muy bonito que sea el cazadero, por tener un horario estupendo, o cercanía al domicilio, acabaremos quemados de salir a pasear la escopeta.

Las normas de obligado cumplimiento, como pueden ser: limitar zonas y tránsito de automóviles por el coto el día de caza, cupos para las especies cinegéticas, limitar el número de perros por cazador, limitar las escopetas para cazar en mano, cazar obligatoriamente en cuarteles designados, cazar obligatoriamente con cuadrillas sorteadas, etc. Pueden no ser de nuestro agrado y por ello también hay que tenerlo en cuenta.

Para el final he dejado el que creo quizás sea sin duda el factor más importante de todos, y no es otro que sentirse a gusto con los compañeros de caza y de coto, si es en fincas pequeñas o si es en sociedades con muchas hectáreas de cazadero. El sentirse uno más y sentirse valorado dentro del coto, puede imponerse a otros factores que no nos agradan tanto, pero el fin de la caza debe ser la camaradería, dejando de lado los triunfos personales, pues al final, esto nos reportara mayores satisfacciones, tanto en época de veda, donde se puede seguir trabajando y ayudando para que el coto mejore, sintiendo también algo nuestro, y evitará que nos queramos marchar, y evitará también muchos actos negativos que ocurren año tras año en algunos cotos o fincas al sentirse engañados o estafados.

Luis Dávila

 

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