Primeros resultados del ‘Proyecto Semillas’

El Proyecto ‘Identificación y cuantificación de los efectos de los plaguicidas agrícolas en la perdiz roja en España’, que patrocinan la RFEC y ONC con la colaboración de la Fundación Biodiversidad, comenzó su fase de investigación a primeros de abril en el IREC y ya ha dado los primeros resultados, muy preocupantes, según se desprende del informe parcial que el equipo investigador ha entregado a FEDENCA, coordinadora de este proyecto de ejecución.

IREC | 09/07/2010

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Los primeros resultados preliminares obtenidos en el IREC por el equipo de Rafael Mateo, tras dos meses de experimentación, ya han demostrado que la sospecha de los cazadores sobre ciertos productos agrícolas estaba muy fundamentada. Los efectos de alguno de estos tres compuestos: dos fungicidas (tiram y difenoconazol) y un insecticida (imidacloprid), utilizados en el blindaje de semillas, son letales para nuestras perdices, según se desprende del informe dado a conocer por ese equipo investigador. Los cazadores buscan con este y otros proyectos concordantes (genética, mapa de pureza, niveles hormonales de la perdiz, etc.) frenar el declive de la reina de la caza menor antes de que llegue a desaparecer.

El siguiente informe explica el desarrollo del proyecto por el equipo investigador.

Antecedentes

Las aves de ambientes agrícolas han experimentado un declive pronunciado en Europa occidental desde hace ya varias décadas. Diversos estudios realizados en Reino Unido sobre una especie cinegética como es la perdiz pardilla (Perdix perdix) ya indicaban hace años que los cambios experimentados en la agricultura en la segunda mitad del siglo XX habían producido una disminución significativa de la abundancia de la especie. Tanto el número de aves cazadas cada año como los censos realizados en primavera mostraban idénticas tendencias.


Coloración perdiz.

Esta misma tendencia ha sido observada en otras especies no cinegéticas que habitan ambientes agrícolas como la avefría (Vanellus vanellus), la alondra común (Alauda arvensis), la calandria (Melanocorypha calandra) o el sisón común (Tetrax tetrax). En el caso de la perdiz roja (Alectoris rufa), la tendencia de las poblaciones naturales es difícil de establecer debido a las numerosas sueltas de perdices de granja que dificultan la tarea de realizar seguimientos fiables de la evolución de los tamaños de población, pero estudios de FEDENCA indican que la disminución de las capturas en zonas en que no se repuebla ha estado entre el 40 y el 100% con respecto a las capturas en 1980.

La transformación del medio es el principal impacto de la intensificación agrícola sobre las comunidades de aves; la modificación de los terrenos para su uso agrícola conlleva una reducción en la diversidad de hábitats (y en consecuencia, de la biodiversidad asociada a estos hábitats), disminución de los recursos alimenticios, pérdida de zonas de cría y refugios, etc. Sin embargo, uno de los impactos asociados a la actividad agrícola cuya importancia a este nivel ha adquirido niveles considerables es el uso de productos fitosanitarios.

El efecto principal e inmediato del uso de fitosanitarios es debido a su capacidad para reducir la disponibilidad de alimento para las aves o para sus presas. En este sentido, estudios llevados a cabo en el Reino Unido han demostrado que el control en la aplicación de plaguicidas sobre campos de cereal conllevaba un aumento significativo del éxito reproductor de la perdiz pardilla y la supervivencia de los pollos se incrementaba por encima de los valores mínimos que asegurarían el mantenimiento de la población. Por el contrario, en campos con un tratamiento convencional con fitosanitarios, el éxito reproductor y la supervivencia de los pollos serían demasiado bajos como para asegurar la estabilidad de las poblaciones.


Finca experimental de Galiana.

Aparte de los efectos sobre la disponibilidad de alimento, los plaguicidas usados en la agricultura pueden producir efectos adversos en las aves actuando de diferentes maneras. Por ejemplo, los insecticidas organofosforados y carbamatos o los rodenticidas anticoagulantes presentan una elevada toxicidad aguda, causando efectos inmediatos tras periodos cortos de exposición. Por otra parte, los insecticidas organoclorados afectan de forma muy clara al éxito reproductor de las aves al alterar la formación de la cáscara de los huevos. Hoy en día, aunque la mayoría de insecticidas organoclorados han sido prohibidos en España, existen otros muchos compuestos en uso de diversas familias químicas de los que se ha reconocido su actividad como disruptores endocrinos con efectos adversos sobre el sistema hormonal y alteradores de la capacidad reproductiva.

Una serie de productos fitosanitarios de diferentes tipos se utilizan para lo que se conoce como blindaje de semillas. El blindaje de semillas consiste en tratar las simientes de cereal antes de su siembra con compuestos químicos para evitar infecciones por hongos, parásitos y el ataque de los insectos del suelo.

En la actualidad, según el registro de productos fitosanitarios del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) se utilizan para el tratamiento de semilla de siembra de cereales un total de 19 compuestos diferentes de los cuales 16 son fungicidas y los tres restantes son insecticidas.

Tabla 1: Listado de productos fitosanitarios registrados por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino para el tratamiento de simiente de cereal (actualizado a Junio de 2010).

Producto o mezcla
Aplicación
Arroz
Avena
Cebada
Centeno
Trigo
Sorgo
Maíz
Girasol
Acetato de guazatina Fungicida
-
+
+
-
+
-
-
-
Carboxina Fungicida

-
+
+
-
+
+
+
-
Carboxina + tiram Fungicida
+
+
+
+
+
+
-
-
Difenoconazol Fungicida
-
-
+
-
+
-
-
-
Fludioxonil Fungicida
-
-
+
-
+
-
+
-
Fludioxonil + metalaxil Fungicida
-
-
-
-
-
-
+
-
Flutriafol Fungicida
-
-
+
-
+
-
-
-
Flutriafol + maneb Fungicida
-
-
+
-
+
-
-
-
Himexazol Fungicida
+
-
+
-
+
-
+
-
Mancozeb Fungicida
-
+
+
+
+
+
-
-
Maneb Fungicida
-
+
+
-
+
+
+
-
Metalaxil Fungicida
-
-
-
-
-
-
-
+
Oxicloruro de cobre Fungicida
-
+
+
-
+
-
-
-
Tebuconazol Fungicida
-
+
+
+
+
-
-
-
Tira> Fungicida
-
+
+
+
+
+
-
+
Triticonazol Fungicida
-
-
+
-
+
-
-
-
Clotianidina Insecticida
-
-
-
-
-
-
+
-
Fipronil Insecticida
-
-
-
-
-
-
+
+
Imidacloprid Insecticida
-
+
+
+
+
+
+
-

 

Durante el periodo de siembra del cereal, en otoño, las aves presentes en ambientes agrícolas consumen las semillas que, durante la siembra, no penetran lo suficiente en el suelo. Dada la escasez de grano y otros recursos alimenticios durante esa época del año, las semillas de siembra pueden constituir un porcentaje muy elevado de la dieta de estos animales.

Hasta ahora, los efectos sobre las perdices y otras aves agrícolas que consuman semillas tratadas con fungicidas o insecticidas han permanecido casi desconocidos. La ingesta de estas semillas, dependiendo del tipo de compuesto y la dosis con que hayan sido tratadas así como de la cantidad ingerida, podría acarrear consecuencias graves, desde la pérdida de condición corporal, pasando por la alteración del metabolismo, la disrupción del sistema endocrino o la disminución de la eficacia de la respuesta inmunológica, hasta llegar a la reducción del éxito reproductor o incluso la muerte del individuo.

Objetivos y plan de trabajo

Con este proyecto queremos identificar experimentalmente los posibles efectos adversos en aves cinegéticas, y en particular en perdiz roja, de los fitosanitarios empleados para el blindaje de semillas. Utilizaremos la misma vía de exposición que existe en el medio natural, es decir, los fitosanitarios serán aplicados sobre semillas de trigo que posteriormente se administrarán a las perdices como alimento. Con el fin de identificar los efectos de cada plaguicida individualmente, se utilizará grano tratado con un solo plaguicida, si bien en el campo pueden estar utilizándose mezclas de un fungicida y un  insecticida y por lo tanto existir sinergias entre ellos.

Para el conjunto de los tres años de duración prevista del proyecto, pretendemos centrar el estudio en nueve compuestos (tres compuestos por año) utilizados para el tratamiento de simiente de cereales (avena, cebada, maíz y trigo). Del total de productos aprobados por el MARM para este uso hemos seleccionado aquellos que son más susceptibles de causar efectos a nivel poblacional, bien al actuar como disruptores endocrinos, afectando por tanto a la reproducción, bien al deprimir el sistema inmune facilitando así el desarrollo de enfermedades que en última instancia puede desembocar en epidemias, o bien por ser de mayor toxicidad aguda y por lo tanto capaces de producir la muerte directa de las aves.

No obstante, debemos señalar que el registro de productos fitosanitarios se actualiza regularmente, y que algunos compuestos que hoy están aprobados pueden ser prohibidos en un futuro próximo, del mismo modo que sustancias de nueva aparición pueden pasar a integrar la lista de compuestos aprobados para el tratamiento de semillas. La primera batería de experimentos, que se está llevando a cabo desde marzo de 2010, consiste en el análisis de los efectos de tres compuestos, dos fungicidas (tiram y difenoconazol) y un insecticida (imidacloprid).

Metodología

Los experimentos se están desarrollando en la granja experimental ubicada en la Dehesa de Galiana (Ciudad Real), donde se mantiene una colonia de perdiz roja para experimentación. Se seleccionaron un total de 42 parejas de perdices de un año de edad que fueron distribuidas aleatoriamente entre siete grupos experimentales: dos grupos correspondientes a cada uno de los tres fitosanitarios estudiados y un grupo adicional que fue considerado como grupo control, el cual estuvo compuesto por parejas de individuos alimentados con semillas sin tratar.


Examen de huevos.

Para cada tratamiento, uno de los grupos se asignó a una dosis de exposición baja y el otro a una dosis de exposición alta. Las perdices integrantes de los grupos de exposición a dosis bajas fueron alimentadas con semillas tratadas con una concentración similar a la recomendada para el tratamiento de simiente de cereal, esto es, 350 cc de tiram al 50% por cada 100 kg de semillas, 200 ml de difenoconazol al 3% por cada 100 kg de semillas, y 200 cc de imidacloprid al 35% por cada 100 kg de semillas. Las dosis altas consistieron en el doble de estas dosis recomendadas, para considerar los casos en que se tiende a abusar del fitosanitario y se usa una dosis excesiva.

Todas las perdices fueron alimentadas con las correspondientes semillas tratadas (o sin tratar en el caso de los controles) durante 10 días, pasados los cuales todas las perdices de todos los grupos volvieron a su dieta habitual de pienso mezclado con semillas de trigo sin tratar. Todas las perdices se midieron (longitud del tarso) y pesaron antes de comenzar el experimento, y se les extrajo una muestra de sangre para analizar una serie de parámetros sanguíneos que nos permitiera hacer una evaluación previa del estado de salud de los individuos.

Dado que pretendemos obtener una imagen lo más completa posible de los efectos que se suceden cuando los compuestos tóxicos son ingeridos por las perdices, hemos diseñado un seguimiento a diferentes niveles de las respuestas mostradas por las aves expuestas. Por un lado, cabe la posibilidad de que algunos individuos mueran como consecuencia de la ingesta de semillas blindadas, especialmente aquellos expuestos a los plaguicidas más tóxicos si el tratamiento y la cantidad de semillas ingeridas son suficientemente elevados. No obstante, no es esperable que la toxicidad de estos compuestos aplicados en las dosis recomendadas alcance niveles letales, por lo que hemos centrado el grueso de nuestro estudio en el análisis de respuestas subletales, las cuales son, con toda seguridad, mucho más indicativas de lo que sucede en el medio natural cuando las perdices ingieren semillas blindadas.

Figura 1: Esquema de los efectos subletales considerados para su análisis. Los asteriscos indican aquellas variables que, en el momento de redacción del presente texto, se encuentran todavía en proceso de análisis.

En la Figura 1 hemos esquematizado las diferentes respuestas no letales que pretendemos analizar. El análisis en conjunto de todas estas variables nos permitirá conocer con un alto grado de precisión de qué manera actúan los compuestos estudiados cuando son ingeridos por las perdices a través de las semillas tratadas:

  • Masa y condición corporal: uno de los primeros efectos subletales que aparecen como consecuencia de la exposición a un tóxico es la pérdida de peso, la cual puede venir motivada por dos razones no excluyentes; por un lado, los animales podrían perder el apetito y rechazar el alimento al sentirse enfermos; por otro lado, los procesos que se desencadenan en el organismo para metabolizar y eliminar las sustancias tóxicas (lo que llamamos detoxificación) requieren un gasto energético que, si no se compensa con una mayor ingesta de alimento, termina por reflejarse en una pérdida de peso.
  • Coloración: la coloración roja del pico y el anillo del ojo depende de un tipo de pigmentos llamados carotenoides. Este tipo de coloraciones dependientes de los carotenoides constituyen una medida indirecta de la condición del individuo. Para el estudio de las coloraciones, hemos realizado fotografías de la cabeza en las que se ve tanto el pico como el ojo, comparando la intensidad del color antes y después de la aplicación de los plaguicidas.
  • Hematocrito: es la proporción de volumen sanguíneo ocupado por glóbulos rojos. Un hematocrito bajo es indicativo de anemia.
  • Estrés oxidativo: un efecto muy común de un gran número de compuestos tóxicos a nivel fisiológico es el estrés oxidativo. Los procesos de detoxificación que se desencadenan cuando el compuesto entra en el organismo dan lugar a los llamados radicales libres, que son sustancias con una elevada capacidad de oxidación de las diferentes moléculas que forman parte del organismo. Este estrés o daño oxidativo puede cuantificarse mediante el uso de diferentes biomarcadores, varios de los cuales han sido utilizados en este estudio.
  • Respuesta inmune específica: la respuesta inmune específica es la tiene lugar en el organismo como respuesta a la presencia de un antígeno determinado (bacteria, virus, etc…). 

Reproducción: para el análisis de los efectos de los diferentes plaguicidas sobre la reproducción, hemos seleccionado una serie de respuestas que cubren todo el proceso, desde las variables que afectan a los parentales, tales como la disrupción endocrina que puede alterar los ciclos gonadales o las conductas nupciales, hasta las variables que afectan a los pollos, tales como su tasa de crecimiento, pasando por las etapas intermedias (fecundación, puesta, eclosión, etc…). La alteración del proceso en cualquiera de sus etapas puede desembocar en una disminución del éxito reproductor, poniendo en riesgo potencial la estabilidad de la población.

Resultados

Efectos letales

Hemos encontrado una mortalidad considerable entre las perdices expuestas tanto al tiram como, especialmente, al imidacloprid (Figura 2). Llama la atención el sesgo en los sexos en cuanto a incidencia de mortalidad. Entre las bajas ocasionadas por la exposición a tiram, la mayoría fueron machos, al contrario de lo que sucedió entre los animales que murieron como consecuencia de la exposición a imidacloprid.

Figura 2: Tasas de mortalidad por tratamiento. Se incluyen tasas globales y tasas parciales por sexos.

Efectos subletales (I): Fitness

Tanto la masa como la condición corporal se comportaron de la misma manera, observándose una pérdida de peso significativa durante el periodo de exposición al imidacloprid y a la concentración más alta de tiram (Figura 3). Quince días después de finalizada la exposición, los efectos en lo referente a la masa y condición corporal habían desparecido, lo cual puede explicarse por dos razones: primero, los animales más bajos de peso no lograron recuperarse y siguieron muriendo durante algunos días después de haber cesado la exposición, lo cual pudo constatarse por el hecho de que las necropsias revelaron claros síntomas de caquexia en la mayoría de los animales muertos, y segundo, el cese de la exposición motivó la recuperación de los animales que habían sufrido la pérdida de peso en menor medida.

Figura 3: masas promedio registradas por tratamiento. Los asteriscos indican los valores significativamente diferentes a los controles.

Como cabía esperar, los cambios en la coloración de pico y anillo ocular siguieron un patrón similar a lo visto para la condición corporal, siendo de nuevo el imidacloprid, y en menor medida el tiram los que motivaban una pérdida en la intensidad de la coloración rojiza en pico y ojo. Resultados similares se obtuvieron también al analizar el hematocrito, apareciendo indicios de anemia entre las perdices expuestas a las concentraciones más altas del insecticida y el fungicida. 

El análisis conjunto de los cuatro indicadores de estrés oxidativo utilizado revela que éste no fue un efecto principal en las perdices alimentadas con semillas tratadas. Únicamente en dos casos se encontraron diferencias concretas en cuanto al daño oxidativo registrado en las perdices tratadas y en las perdices control. En primer lugar, el imidacloprid produjo un incremento claro de la proporción de glutatión oxidado cuando se aplicó en su dosis alta. Y en segundo lugar, el tiram causó un incremento significativo de la concentración de superóxido dismutasa.

Llama la atención, en este segundo caso, que dicho efecto únicamente apareció en aquellos individuos expuestos a la concentración baja de tiram, y no en los expuestos a la concentración alta. No obstante, no debemos olvidar que la mortalidad asociada a estos plaguicidas, localizada casi exclusivamente en las dosis altas, hace que el número de perdices sobre las que se han podido analizar efectos subletales sea pequeño, y que por tanto la fiabilidad de los resultados correspondientes a estos grupos experimentales concretos no sea tan elevada.

La capacidad de desarrollar una respuesta inmune celular se vio afectada por la exposición a la concentración más alta de imidacloprid, aunque tal efecto se observó solo al analizar la respuesta primaria (la que se produce como consecuencia del primer encuentro con el antígeno), mientras que la respuesta secundaria no se vio afectada por ningún plaguicida. En este caso podría tener que ver el hecho de que dicha respuesta se midiera 14 días después de concluida la exposición, y que por tanto los individuos ya estuvieran recuperados parcialmente del efecto tóxico del insecticida. No obstante, la respuesta inmune humoral tampoco se vio afectada por la exposición a ninguno de los fitosanitarios analizados, por lo que entra dentro de lo esperable el que algunos individuos mantengan la funcionalidad de su sistema inmune.

Efectos subletales (II): Reproducción

No hemos detectado ningún patrón claro por el que se manifiesten los efectos tóxicos de los fitosanitarios analizados sobre el porcentaje de parejas que pusieron huevos o sobre el tamaño medio de puesta por hembra. Es incluso destacable que, en algunos casos, los animales expuestos a los compuestos más tóxicos (tiram e imidacloprid) hayan mostrado una mejor respuesta que los controles en lo que se refiere a estas variables (por ejemplo, el 100% de las parejas expuestas a tiram que llegaron vivas al inicio del periodo reproductor pusieron huevos, mientras que esta proporción se quedó en el 67% de los controles).

Esto puede ser achacable, tal y como hemos señalado para alguna de las variables anteriores, al hecho de que las parejas que sobrevivieron a la exposición lograron recuperarse aparentemente de los daños causados por los plaguicidas, aunque el análisis futuro de niveles hormonales nos pueden ayudar a interpretar estos resultados.

No obstante, tanto el imidacloprid como el difenoconazol afectaron al esfuerzo reproductor de algún modo ya que, si bien el tamaño de puesta por hembra no se redujo con respecto a los controles, el tamaño de los huevos, y específicamente la longitud de los mismos, sí fue inferior entre los individuos expuestos a estas dos sustancias al compararlos con los huevos puestos por las hembras control (Figura 4).

Figura 4: Tamaño medio de los huevos (largo y ancho) por tratamiento. Los asteriscos indican los valores significativamente diferentes a los controles.

En lo que respecta a las tasas de fecundación y eclosión, hay que tener en cuenta que en el momento de escribir este artículo todavía algunos huevos están en las incubadoras, por lo que desconocemos si están fecundados o no. Por ello, los resultados correspondientes a estas dos variables hay que tomarlos como algo preliminar. Los datos disponibles hasta el momento nos indican que son las dosis bajas de tiram e imidaclorprid las que originan una menor tasa de fecundación, lo que contrastaría con el 100% de éxito fecundador entre los huevos procedentes de animales tratados con las dosis altas de estos fitosanitarios (Figura 5). Las tasas de eclosión se mantuvieron en niveles bastante aceptables en todos los tratamientos, lo que parece indicar que los problemas se manifestarían fundamentalmente durante el periodo de apareamiento, y no tanto durante el desarrollo embrionario.

Figura 5: Tasas de fecundación y de eclosión por tratamiento.

Conclusión y continuidad

No es extraño que el imidaclorpid haya resultado ser el más nocivo de los tres compuestos. El imidaclorpid es un insecticida, es decir, una sustancia destinada a matar animales, mientras que el tiram y el difenoconazol son sustancias destinadas a matar hongos, por lo que no es de extrañar que, por similitudes en lo relativo a los organismos diana, los efectos tóxicos del imidaclorpid sobre las perdices sean mayores que los de los dos fungicidas.

No obstante, también el tiram se ha mostrado capaz de afectar con cierta severidad a las perdices que ingerían semillas tratadas con este compuesto. No cabe duda que existen mecanismos por los cuales la ingestión de simiente blindada con tiram podría poner en riesgo la salud de las perdices. Queda por esclarecer si los efectos tóxicos mostrados tanto por el imidacloprid como por el difenoconazol son trasladables a lo que experimentan las perdices en los hábitats naturales, y en este sentido deben tenerse en cuenta una serie de cuestiones.

En primer lugar, las perdices durante los experimentos han sido alimentadas exclusivamente con semillas tratadas y, si bien en condiciones naturales, durante la época de siembra las semillas seguramente constituyan una parte mayoritaria de la dieta, desconocemos hasta qué punto el consumo de otro tipo de alimentos puede reducir los efectos tóxicos de las semillas blindadas o directamente ser utilizado como alternativa al consumo de dichas semillas.

En segundo lugar, la siembra del cereal se lleva a cabo en el otoño, es decir, meses antes del periodo reproductor, el cual tiene lugar en primavera. Dado que este estudio se ha iniciado en marzo, ha resultado necesario iniciar los experimentos de inmediato para aprovechar el periodo reproductor de la primavera de 2010, lo que significa que los animales han estado expuestos a los plaguicidas muy poco tiempo antes de comenzar a reproducirse.

Los resultados indican que, una vez cesa la ingesta de semillas blindadas, las perdices tienen la capacidad de recuperar algunas de sus funciones en poco tiempo. Si la administración de semillas se hubiese producido en otoño, es esperable que los supervivientes hubiesen llegado al periodo reproductor en mejores condiciones de las que lo hicieron en este experimento. A este respecto, el planteamiento para los experimentos a desarrollar a partir de ahora es, lógicamente, cumplir con el periodo habitual de exposición y, en consecuencia, administrar las semillas blindadas en otoño, con un segundo tratamiento a final de invierno para simular la exposición a semillas de cereales de ciclo corto.

Tercero, utilizar una dosis correspondiente al doble de la recomendada se basa en la hipótesis de que, en algunos casos, los agricultores podrían no respetar las dosis recomendadas, pero tal hipótesis necesitaría ser confirmada antes de considerar como realistas los resultados obtenidos en los tratamientos con dosis altas.

Por último, los efectos de la administración de semillas blindadas sobre las poblaciones requieren, además de la perspectiva individual o paterno-filial aplicada hasta ahora, una perspectiva inter-generacional. Es decir, debemos estimar hasta qué punto un individuo nacido de una madre que ha experimentado el estrés de verse expuesta a un determinado compuesto tóxico alcanza la edad adulta y es capaz, a su vez, de reproducirse con garantías de éxito. A este respecto, la primera serie de experimentos nos ha proporcionado los pollos que dentro de un año habrán alcanzado la edad de madurez, y entonces podremos realizar el estudio desde esta perspectiva inter-generacional.

Equipo de trabajo

El estudio está financiado por la Real Federación Española de Caza y por la Oficina Nacional de la Caza y subvencionado por la Fundación Biodiversidad del MMA. La coordinación para los patrocinadores se lleva por la fundación FEDENCA, promotora de los diferentes proyectos previos al de ejecución material y entidad que ha seleccionado al Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) como centro donde realizar las pruebas.

El equipo investigador que lo está llevando a cabo pertenece al Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos de Ciudad Real, centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la Universidad de Castilla-La Mancha y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. El equipo está dirigido por el Dr. Rafael Mateo Soria, profesor titular de la UCLM, y se compone además de Ana López Antia (becaria predoctoral), el Dr. Manuel Ortiz Santaliestra (investigador posdoctoral) y el Dr. François Mougeot (científico titular de la Estación Experimental de Zonas Áridas del CSIC).

IREC

 

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