Adecuando escenarios

Durante el mes de agosto no debemos olvidarnos de que nuestros cotos existen y que en ellos habitan multitud de animales cuya vida, en mayor o menor medida, puede depender de nuestros cuidados y atenciones. Éste es el caso de nuestra perdiz roja, la reina de nuestros campos, que durante este caluroso mes no pasa, precisamente, por su mejor momento del año.

José Antonio Berruezo Segura | 24/07/2009

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Nuestra perdiz roja no se va a la playa ni toma vacaciones; más bien al contrario. La presión predatoria que sufre se mantiene como todo el año o se intensifica —debido a que la mayoría de los predadores trajeron en primavera a sus retoños, a los que hay que alimentar copiosamente durante su periodo de crecimiento—. A esto hay que añadir que la vida en familia —o toradas de machos— se complica al haber venido al mundo la pollada, allá por el mes de junio. Las distancias a recorrer para alimentar a diez o doce pollos, más los padres, aumentan y, por lo tanto, los riesgos de predación.

En esta época, la perdiz roja reclama un cuidado mucho más esmerado

Si a eso añadimos la ingenuidad de alguno de ellos, propia de su juventud, los riesgos se ven multiplicados. Por si fuera poco, son muchos los casos en los que tanto padres como polluelos se encuentran en pleno proceso de cambio de pluma, con lo que necesitan un aporte nutricional extra.

Mención aparte merece el tema del clima, del que todos sabemos que está cambiando por el efecto invernadero, lo que hace incierto el futuro, no sólo para nuestras perdices sino para todo planeta, incluidos, por supuesto, nosotros, los humanos.


Durante el estío hay que procurar que los terreros o cualquier otro lugar donde tengamos a los reclamos estén protegidos del sol directo y bien ventilados.

En nuestros campos vemos con cierta pena cómo lugares en los que antes había manantiales de agua naturales, fruto de las copiosas nevadas e intensas lluvias, han desaparecido o se encuentran en proceso de extinción, con la trágica consecuencia para nuestras sierras de que en zonas en las que siempre había equilibrados ecosistemas, entre los que se encontraba nuestra perdiz, van desapareciendo.

Esto no es catastrofismo, sino que se trata de una auténtica realidad que se puede palpar, al menos en la zona de Almería: existen decenas de casos tanto en Sierra de los Filabres como en Sierra de las Estancias y en otras muchas más. Es por todo esto que en los meses calurosos y, en especial en el mes de agosto, el cuidado de nuestros cotos es una tarea inevitable e imprescindible si cuando llegue el periodo de caza con reclamo deseamos obtener buenos resultados. Reclamos que necesitan, durante esta época un cuidado esmerado, al igual que el resto del año, aunque en este caso tendremos que hacer un especial hincapié en el tema de la hidratación.

Cuidados de nuestros reclamos durante el estío

Al no haber desarrollado aún los garrones resulta complicado saber el sexo

Lo que no puede faltarles de ninguna de las maneras es agua a diario, algo obvio pero que no por ello deja de ser causa de muerte de algunos reclamos cuyo propietario sea algo descuidado o se marche de vacaciones sin tomar las medidas oportunas. De la misma forma, tampoco le deben faltar baños de tierra, a poder ser mezclada con ceniza, pues de esta manera mantienen en buen estado su renovada pluma.

Otra función que algunos aficionados pasan por alto es la que cumplen las pequeñas chinas o piedrecitas en la molleja del perdigón a la hora de poder digerir el grano, ya que es imprescindible y la causa de muchos problemas de nutrición de reclamos que caen en manos de cazadores inexpertos. Un poco de choque vitamínico durante alguna semana tampoco les viene mal, debido a que el calor les afecta su estado vital.

La ventilación del terrero u otro habitáculo que se emplee para mantenerlos también es importante, pues si no, en las horas centrales del día, pueden morir por asfixia. Son bastantes los que, por descuido, se dejan al sol, incluso en primavera u otoño, y mueren por asfixia a consecuencia de una insolación.


Aunque el cuidado del reclamo es una tarea que nunca puede descuidarse, en verano debe ponerse especial atención en que siempre dispongan de agua.

Debemos mantener en este mes, como en el resto, un esmerado mantenimiento de los picos de nuestros reclamos facilitándoles en su terrero alguna piedra lo más áspera posible para que, al picar, ellos mismos se lo mantengan de forma óptima. En caso de no disponer de terreros, se debe colocar una piedra en el comedero del jaulero o en la misma jaula sujeta con algún artilugio casero —por ejemplo, con alambre dulce—.

Hay quien captura o adquiere pájaros de reclamo en esta época y creo que es un gran error, pues no se encuentran formados totalmente —excepto en algunas zonas— y los resultados con este tipo de reclamos no suelen ser buenos. El estrés del animal capturado es esta época es muy superior al que sufre —que ya es bastante— si se enjaula durante el mes de septiembre u octubre por varias causas, entre ellas la mencionada inmadurez física, el no haber completado la muda de su primer plumaje, etc. Otro inconveniente es que no han llegado a desarrollar los garrones, con lo cual se hace difícil la distinción del sexo y privará al futuro guerrero de su única arma visible —aunque inútil en caso de ser pájaro de jaula—. Esto va en gustos, pero cualquier buen aficionado prefiere un pájaro bien formado, con sus garrones y capturado en su época.

Hay desaprensivos que capturan los pollitos desde mediados de junio hasta bien entrado julio, corriéndolos tras carrilear para detectar los bandos. Un comportamiento inaceptable y cuyas consecuencias para la caza con reclamo son iguales o peores que cuando se cazan en agosto. Aunque la mayoría acaban muriéndose, los que se escapan de la Parca suelen salir, además de mal desarrollados, un poco bregosos y saltarines; por lo tanto, desaconsejo esta práctica totalmente.

José A. Berruezo Segura
2 comentarios
12 mar. 2010 20:19
pedito
12 mar. 2010 20:21
pedito
Me gustaria saver si es malo tener los pajaros (perdigones) todo el año en la jaula con las que los saco de caza. Muchas gracias.

 

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