Cómo poner las perdices a tiro

No todo radica en llevar un choke cerrado en nuestra escopeta y disparar cartuchos de cargas pesadas y perdigón grueso. En realidad, es mejor perdicero quien logra sacar los pájaros a distancia media que quien acierta con disparos sorprendentes por encima de los cincuenta metros.

Miguel F. Soler | 10/04/2009

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Hay quien se esfuerza en probar con lances complicados, perdices muy largas, y el secreto no está en acertar en estos disparos sino en modificar nuestras pautas para provocar que las perdices que tiremos salgan a mejor distancia. Trabajo, esfuerzo, estrategia y buen perro son necesarios para ello, pero ¿quién dijo que cazar perdices bravas fuese tarea fácil?

Nada más alarmante y provocador para que los pájaros no aguanten que estar todos los días de caza tirándolos desde primera hora de la mañana

Escuchar a otros cazadores que abaten habitualmente perdices a sesenta, setenta o más metros es, hoy por hoy relativamente frecuente, y sin que esto pueda a llegar a producirse, siempre pienso lo mismo: esos cazadores, probablemente, no provocan lances cercanos, se contentan con ir tirando a las perdices salgan donde salgan. Bueno, también pienso que se lían un poco a la hora de calcular las distancias reales en sus disparos...

La perdiz que tenemos hoy es la consecuencia de haberla empujado durante estas últimas décadas para que se vuelva más arisca y nerviosa. La presión y el avance tecnológico en escopetas y cartuchos han predispuesto a la perdiz del siglo XXI a que sea tan nerviosa e impaciente como el cazador de este tiempo. De hecho, en algunos acotados donde no se presiona en unas temporadas a perdices, éstas vuelvan a ser más gallináceas, entiéndanme, recuperan su propensión, a no volar tan lejos ni tan fuerte como lo hacen de ordinario en nuestras jornadas de caza. La perdiz está pues propiciando lances muy largos que unos cazadores intentan remediar y otros simplemente aprovechar.

Para lo primero hay que trabajar con tiento y oficio de cazador, se trata de buscar la estrategia y hasta el truco adecuado para que la perdiz nos arranque más cerca, como mucho rondando los treinta metros,  para poder tirar una o dos veces con ciertas garantías de éxito para la percha.

Un pájaro que arranca a setenta  metros nunca hay que tirarlo, ni siquiera a sesenta, esa perdiz requiere más trabajo y acierto con nuestro avance para ponerla a tiro, porque con conocimiento, constancia, buen perro y algo de suerte, se ponen a tiro. Es más, si trabajamos en este sentido notaremos cómo las perdices van cogiendo poco a poco la tendencia de no volar a la primera ocasión, buscando apeonar para despistarnos.

Tirando lo justo y necesario

Como vemos, evitar los disparos precipitados y sin técnica, esto es a lo primero que debemos concienciarnos si queremos avanzar en el empeño de provocar que un mayor número de perdices nos salgan a mejor distancia de tiro; hay ocasiones en las que nuestros disparos no provocan males mayores que espantar a la perdiz que se ha arrancado larga, pero en otras, cuando llevarnos mucho traqueo continuo, vamos predisponiendo el campo.

Debemos propiciar una nueva educación en la que lo primero que haga el perdicero —nuevo o veterano— no sea encarar y tirar a saque en cuanto vuelan los pájaros; nada más alarmante y provocador para que los pájaros no aguanten que estar todos los días de caza tirándolos desde primera hora de la mañana.

Aquí lo que cuenta no es la idea de abatir poca o mucha caza, lo que debe primar es la intención de abatir, las perdices que podamos o debamos, en las mejores circunstancias para evitar dejar pájaros heridos en el campo, y habituarlos a que nada más al cazador y a su perro ya deben salir volando en vuelos largos, lo ideal es dejar que las perdices se muevan a peón o en vuelos cortitos, esos que hacen cuando salen y no se llevan nuestros disparos.

Muchos hemos perdido la referencia de la importancia de la canana, que además de ayudarnos a transportar cierta cantidad de munición, nos impulsa a racionalizar su empleo. No es que debamos tirar a cuentagotas, de lo que estamos hablando es de tirar sólo cuando merece la pena tirar y sobre ello, cuando es el momento más adecuado.
Muchos de los que comenzamos a cazar hace ya bastantes años recordamos cómo antes no se salía al campo con tanta alegría de cartuchos, llevar 25 (los que caben habitualmente en la canana) daba para toda la jornada, y a lo que nos animaba era a volver al coche al final de la jornada con la mayor cantidad de caza posible según estuviese el campo, y con pocos huecos vacíos en la canana, señal de haber aprovechado bien los lances. Era, además, referencia para saber quién era buen tirador.

El pájaro, si está cansado y confiado, aguantará sin volar hasta que lleguemos realmente cerca, de ahí que procuremos que salte hacia nuestro mejor lado de tiro

Por ello muchos seguimos más o menos con esta dinámica y apuramos para tirar sólo cuando el pájaro puede caer fácilmente; recuerdo cómo mi padre me compraba una caja de cartuchos por semana dentro de la temporada y con ella debía tener para cazar uno o dos días (jueves y domingo) con mi paralela del 20, y todavía debía ahorrar munición si quería tirar a finales de temporada en los pasos de zorzal...

Si tiramos con semiautomática y somos algo ligeros a la hora de disparar sin ciertas garantías de poder abatir las perdices debemos salir a cazar con más de cincuenta cartuchos encima para tener hasta media mañana... Si cambiarnos las pautas y pensamos que, por ejemplo, con 30 cartuchos debemos apañarnos, primero, podremos elegir el mejor lance, el más aprovechable y coherente, y segundo, comprobaremos cómo con esta cantidad de cartuchos tenemos para 14 o 15 lances pues no se justifican tres disparos sistemáticos por pájaro. ¡Ya me gustaría a mí tirar quince perdices buenas cada domingo...!

Buscar la salida de la perdiz

Hay que estar dispuesto a esperar el mejor momento del lance para aprovecharlo mejor, mucho mejor. Si cambiamos la postura de tirar de entrada por esperar para ver cómo va sucediéndose ésta y propiciar lances más lógicos de distancia y posibilidades, comprobaremos cómo antes tirábamos muchas perdices largas porque no esperábamos su momento.

El perdicero antiguo se ha perdido prácticamente, hablamos del cazador al salto que, aun habiendo mucha caza en los campos, sabía dosificarse y evitaba tirar por tirar. Al final, la perdiz que se siente menos presionada, va acomodándose al entorno, a su querencia o a donde la movemos, para aguantar, apeonar, pero no volar estrepitosamente en cuanto siente nuestra presencia a doscientos metros.

Además de todo esto, muchos no sabemos situarnos bien en el campo para aprovechar mejor los lances perdiceros, y esto es fundamental, no se trata de entrar por cualquier sitio a una viña, ni de llegar a la asomada como si fuésemos un comando, la caza hay que buscarla de forma que el lance tenga las mejores opciones para la escopeta, esto es fundamental.

Por eso dicen muchos veteranos que tirar tiramos todos, pero cazar, cazamos realmente pocos. Si entramos en la dinámica del disparo rápido sin técnica ni necesidad, entonces nos estamos olvidando de lo realmente importante, llegar a buena distancia de la perdiz y buscar su salida situándonos lo mejor posible.

Más adelante trataremos acerca de cómo entrar a las perdices de forma que salgan mejor, es decir, peor para su escape y mejor para nuestras posibilidades de abatirlas, aquí siempre podemos influir con nuestra dinámica y decisión. Como muestra, aquí va la necesidad de desesperar a los pájaros para que salgan cuando ni siquiera sabemos si hay a nuestro alrededor o no.

Hablamos de los barbechos, de los liegos y manchas de monte bajo, terrenos que aguantan mucho a las perdices, que si no se sienten en verdadero peligro, en la mayoría de los casos, aguantan nuestro paso y no salen. Si llevamos un buen perro dará con caza aquí, pero nosotros podemos influir también en hacer salir más perdices de esas muy quedonas.

Simplemente, no tengamos prisa y cacemos en zigzag; cuando entramos en una parcela querenciosa de albergar algunas perdices, nada de carreras, el perdicero que cruza a galope un liego o una viña vieja está desistiendo de cazar esa zona de forma efectiva porque tal vez tiene en perspectiva otros lugares que cree más atractivos.

Dejemos al perro cazar a su aire, que vea que andamos lento pues entonces no tirará en línea y se permitirá cazar removiendo bien el terreno, la perdiz amagada hace rato deja poco rastro y el perro debe ser muy tesonero: mientras él busca, y sin perder ojo de su avance, vamos a movernos alrededor, aquí el perdicero hace de segundo perro.

Así provocamos que la perdiz que está pendiente del paso de nuestro perro y tal vez se está escurriendo a peón, agachada, se tope con nosotros, y entonces no se lo piensa, sale directamente, galleando alarmada, con lo cual hemos logrado que arranque cerca y que lo haga llamándonos, con lo que sólo tenemos que encarar bien, dejarla volar un poco y taparla para verla caer tras el disparo.

El perdicero recolector

Hace años 25 cartuchos daban para toda la jornada y era referencia para saber quién era buen tirador

Cuando llega el momento de cazar hay que hacerlo con oficio, y con esto quiero decir que si nos dedicamos a cazar al mismo ritmo desde el primer momento de la mañana hasta el último, posiblemente dejaremos muchas buenas ocasiones en el campo y tiraremos sólo a los pájaros más nerviosos que salen porque se sienten muy acosados.

Estas perdices, empujadas por perros y cazadores demasiado rápidos, ofrecen no sólo un mal blanco por la distancia, sino que son perdices que no salen bien para que las tiremos, esto es algo en lo que muchos cazadores no reparan. La caza, y en particular la perdiz, hay que obligarla a salir sin demasiada presión, de otra forma se altera y provoca que el disparo sea mucho más complicado.

El perdicero que aprende que llegado el momento ha de ser recolector de perdices movidas en el cazadero, que estarán amagadas o escondidas en los lugares que más o menos sabemos todos, debe actuar con criterio y lógica ante el trabajo de su perro, ése es el primer paso para habituarnos a tirar perdices a buena distancia y de forma algo menos complicada.

Por ejemplo, si nuestro perro se queda de muestra en un liego o ante unas matas donde posiblemente está la perdiz amagada, tenemos dos formas de encarar el lance, uno favorece —en principio— el disparo y otro favorece el lance en su conjunto. Unos cazadores acudirían rápidamente al lugar de la muestra y se pondrían a pisar alrededor del perro, delante, buscando que se levante la perdiz.

Esa perdiz, asustada y ahora acorralada por dos depredadores —cazador y perro—, seguramente se va a ver obligada a salir de forma más fuerte y describiendo un vuelo irregular pues notará cómo estamos a punto de tocarla; así la situación, encaramos y nos apresuramos a tirar demasiado cerca, con lo que se fallan muchas perdices e incluso se destrozan algunas...

Lo ideal será situarnos en los alrededores de la muestra pero a distancia suficiente para ver bien la trayectoria de la perdiz y poder tirar con más garantías, debemos optimizar el momento del disparo en estos lances fáciles, tirando cuando nuestro plomeo sea abierto en función del choke con que tiramos; calculemos la posible salida de la perdiz en referencia a la posición del perro y por dónde va a entrar al pájaro, colocándonos buscando nuestro mejor lado de tiro, es decir, aprovechar que sabemos que tiramos mejor a derecha o a izquierda, y promover que el lance lo resolvamos en la mejor dirección de tiro desde nuestra posición.

Resolver lances con perdices más o menos localizadas parece sencillo pero fallamos muchas en la temporada por una mala ubicación o por buscar que nos salga pisada. Si dejamos hacer su trabajo al perro y nosotros cubrimos bien el tiradero vamos a comprobar cómo tiramos más perdices cercanas y las abatimos en su medida, la media distancia, que es donde se ve voltear el pájaro en el aire y sólo suelta algunas plumas, no el chorro que deja cuando lo alcanzamos, a veces entacado, por disparos precipitados y cercanos en exceso.

Presionando perdices

Por presionar perdices la gran mayoría de cazadores entiende correr detrás de ellas según las vemos apeonar en el campo, sobre todo en los cazaderos llanos, y esto es un grave error. A la perdiz hay que presionarla según pide ella, es decir, según las reacciones habituales de las perdices de nuestro coto, debemos buscar siempre que al apretar a las perdices éstas se amaguen o escurran, nunca que vuelen.

Quien insiste en que en su coto salen siempre muy largas y que debe recurrir por sistema a chokes muy cerrados y perdigón grueso a veces nos está diciendo que lo que falla es la dinámica, muchos cazadores se habitúan a seguir siempre las mismas pautas con las perdices y esto provoca que la reacción siempre sea la misma, salen largas, y si seguimos insistiendo en presionarlas de la misma forma, saldrán cada vez más largas.

Para intentar tirar a mejor distancia lo primero es no tener prisa por disparar, la perdiz termina diciéndote cuándo es el mejor momento para disparar con bastantes garantías de éxito. Seguramente debemos mover más y mejor las perdices, en unos casos esto implica que vuelen y en otros que apeonen —la perdiz no se comporta igual en todos los lados, por muy brava que sea—, pero por encima de ello, si nos habituamos a presionar de forma que la perdiz no se sienta tan acorralada, poco a poco veremos cómo tiramos más perdices a distancia media.

Lo ideal es realizar una presión en el terreno de forma que ellas sepan que estamos en la zona, y se escurran a peón hacia otros terrenos cercanos para eludir esa presión de perro y cazador; de esta forma, y cazando sin prisas por disparar, esquinaremos y orillaremos bastantes perdices, aunque no las veamos, ellas se están moviendo, así que debemos tener claro cómo entrar y rodear olivares, viñas, laderas y barbechos para provocar que la perdiz se mueva hacia lugares que cazaremos a continuación.

Así, cuando la perdiz se mueve por su terreno varias veces, bien en vuelos cortos o a peón, y sigue teniendo nuestra presión de forma continua por la zona, llega el momento (si no nos dedicamos a atropellarlas con nuestro ritmo demasiado rápido) en que se amaga o ralentiza su huida, su afán por esquivarnos. Vamos bien, a partir de entonces saldrán sueltas y a distancia de tiro en un amplio porcentaje de ocasiones. Con el campo ya sin movimiento y las perdices supuestamente queriéndonos esquivar, llega la hora de entrar de forma efectiva para provocar lances cercanos.

Saber entrar al pájaro

Lo ideal es realizar una presión en el terreno de forma que las perdices se escurran a peón hacia terrenos cercanos que cazaremos a continuación

Ver una perdiz apeonar a cien metros por delante no debe llevarnos a salir corriendo y querer acortar distancias para poder disparar. En la mayoría de las ocasiones esa perdiz va a volar larga y muy fuerte, nosotros dispararemos y tras los fallos (o tras dejar herida levemente a la perdiz sin beneficio alguno para la percha y un gran daño para el animal), diremos aquello de «qué fuertes salen aquí los pájaros; el próximo domingo traeré cartuchos de quinta...».

Hay que reeducarse en muchas ocasiones para aprender cuándo es el momento adecuado para entrar a los pájaros que llevamos delante o cuando hay que entrar directamente al grupito que ha volado cerca. La perdiz nos dará indicaciones con su comportamiento (va agachada, la llevamos un rato apeonando delante sin que quiera volar, no la vemos donde ha entrado volando y tiene que estar por allí, etc.) y nosotros debemos valorar qué hay que hacer para tirar lo más cerca posible.

A las perdices que van a peón muy rápido por delante, levantando la cabeza continuamente no hay que entrarles, esos pájaros no están a gusto allí; valoremos si la zona es buena como para rodear y entrar desde otro ángulo, lo que dará respiro y sosiego a los pájaros para que no vuelen tan largo cuando lleguemos, o merece la pena empujar esas perdices para que vuelen hacia un lugar donde aguantarán mejor nuestra presión.

El mejor ejemplo lo podemos tomar de esa perdiz que todos hemos tenido apeonando delante un buen rato y con la que no sabemos in muy bien si apostar por el disparo si se arranca o corre hacia ella para que salte ya, nos está poniendo nerviosos... Hay que analizar cómo huye. Si apeona agazapada, ovillada, esa perdiz cree que no la hemos visto o piensa que puede despistarnos y juega a escurrirse, por lo que en función de la distancia podemos variar nuestro avance -nunca ir directamente hacia ella o la empujaremos a volar larga- para darle a entender que nos vamos, o apretamos el ritmo desviándonos y dando un rodeo de forma que ni el perro ni nosotros alarmemos a esa perdiz.

Distanciados unas decenas de metros de su ubicación (nunca, repito, nunca hay que mirar hacia la perdiz pero siempre debemos saber dónde está y hacia dónde se mueve) rodeamos y pasamos de largo; nos habremos abierto a derecha o a izquierda según buscando nuestro peor lado de tiro o buscando que la perdiz termine por amagarse en algún lugar querencioso cercano.

Al poco, apenas retirados unos cien metros por delante, volvemos y entramos a la perdiz rápido, agachados, procurando ganar metros y aproximarnos en poco tiempo. El pájaro, si está cansado y confiado, aguantará sin volar hasta que lleguemos realmente cerca, procurando que salte hacia nuestro mejor lado de tiro, de ahí que antes nos desviásemos hacia el peor lado como comenté, ya que a la vuelta encararíamos nuestro mejor ángulo.

A las perdices que entran en una lindera debemos llegar desde una zona por donde veamos bien si el pájaro se mueve. Con esto vamos a evitar que nos salga larga, lo que hace si no está cansada y anda en su terreno, si conoce, en definitiva, el escape; comento esto porque al entrar en una lindera creemos que la perdiz se queda parada, y a menudo se agazapa y apeona muy rápido, de ahí que nos ponemos a buscar por donde la vimos llegar y resulta que sale volando, larga, cuando menos la esperamos bastante más lejos de ese lugar.

Otra buena referencia a tener en cuenta si cazamos en terreno con desniveles y matas es la de entrar por el lugar que mejor aprovechemos para tirar en limpio, y cerca de la perdiz. Si creemos que se ha refugiado en un pegote de matas hay que entrar siempre de forma que la empujemos a volar en vertical cuando no es tiradero limpio el que tenemos alrededor, de entrar por arriba, tipo asomada, muchas veces la perdiz aprovecha para salir bajera y buscando el amparo de otras matas o árboles, por lo que o la tiramos muy tapada o bastante larga y escorada.

Para esto entraremos en la mayoría de los casos de abajo hacia arriba, así, entre otras cosas, llegaremos antes que si hemos de seguir subiendo para rodear y entrar por arriba. Si la perdiz se encuentra entre nosotros y un árbol muy cerrado o unos cortados de roca detrás, optará en muchos casos por salir hacia arriba buscando orientación y salvar esos obstáculos, por lo que el disparo no será tan complicado, y sobre ello, lo realizaremos a buena distancia.

Miguel F. Soler
Fotos: Alberto Aníbal y Shutterstock
2 comentarios
22 abr 2009 12:21
+1
yogui
Extraordinario artículo, como no podía ser menos, salido de la pluma de un experto cazador de perdiz brava.

Leyendo los primeros párrafos me vino a la memoria el comentario de un gran cazador de esta especie, desaparecido ya por edad y desgracia que, con sorna, respondía cuando le comentaban que los jóvenes cazadores de ahora tiran a las perdices muy largas: "esos las resabian".

Saludos.
03 may 2009 23:55
TRUSKY
TRUSKY
ENHORA BUENA POR ESTE ESCELENTE ARTICULO TENGO 41 AÑOS Y EMPECE ACAZAR LAS QUERIDAS PERDICES CON 17 AÑOS Y CADA VEZ ME PARECE QUE SE MENOS.
HACE DOS AÑOS CUNDO TRUSKY TENIA TRES Y YA ERA UN GRAN VETERANO EN RECOGER Y RASTREAR ZORZALES ABATIDOS DECIDI QUE ERA HORA DE ENSEÑARLE O QUE ME ENSEÑARA LO QUE PODIAMOS HACER LOS DOS SOLOS MANO A MANO CON LAS PERDICES.CAZABAMOS EN CHULILLA -VALENCIA EL TERRENO ERA VARIADO MUCHO MONTE BAJO DESPUES DE HABER SUFRIDO UN INCENDIO HACE MUCHOS AÑOS MUY PEDREGOSO ,VIÑAS OLIVERAS ETC YLOS DOS SOLOS PELEANDO CON LAS BRAVAS PERDICES DEL TERRENO .SE NOS BURLABAN COMO QUERIAN .SALIAN MUY LARGAS ,EN BARRANCOS INTRANSITABLES ETC PERO CONSEGUIMOS CAZAR 9 PERDICES EN TODA LA TEMPORADA UN DIA UNA TRAS CUATRO O CINCO HORAS DE TRABAJO Y ASI OTRA OTRO DIA CON SÓLO 12 TIROS A ELLAS EN TODA LA TEMPORADA CONPERDIGON DEL 10 EL MISMO QUE UTILIZO PARA LOS ZORZALES .NOS SALIAN A UNOS 10M Ó 20M MUY CERCA Y YO NO ME ACERCABA A TRUSKY MENOS DE 5M CON LO CUAL CUANDO LEVANTABAN SALIAN BIEN FUERTES Y ENSEGUIDA ESTABAN AUNOS TREINTA METROS CON LO CUAL AL ABATIRLAS CASI TODAS AL PRIMER TIRO CON MI SUPERPUESTA DE 4 Y 2 ESTRELLAS
COMO BIEN DICE CASI NO SALIAN PLUMAS Y NO DESTROZABA A MI QUERIDA Y ANSIADA PERDIZ TRAIDA A MI MANO POR NO MI MENOS QUERIDO TRUSKY.UN SALUDO Y HOJALA SIGAN SUS CONSEJOS

 

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