La escopeta semiautomática

Este tipo de escopetas se abre paso de manera imparable en el mercado. Pensadas en un principio para unos fines muy específicos, es común hoy verlas en el campo en cualquier modalidad de caza; pero... ¿está justificado este éxito?

Pedro A. Suárez | 31/07/2008

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A finales del siglo XIX, con las básculas sin perrillos, el proceso del disparo se resumía a cargar y tirar, ya que ni siquiera era necesario montar los inexistentes perrillos. Pero en 1880 en Estados Unidos apareció la escopeta Spencer que tenía cargador y un sistema de palanca como los rifles y carabinas Winchester y, al poco tiempo, Remington presentaba el sistema de trombón inventado por Browning, usado hasta hoy.

Aparece la semiautomática

En 1902 el mismo Browning crea la primera escopeta de ciclo semiautomático fiable

En 1902 el mismo Browning crea la primera escopeta de ciclo semiautomático fiable. Su sistema de accionamiento era el que se conoce como de largo retroceso del cañón que puede parecer similar al de corredera, ya que el cargador y la pieza elevadora de cartuchos funcionan de igual forma, pero cuya similitud es sólo superficial. En el fondo hay grandes diferencias.

Se basa en que durante el avance de la munición por el cañón no hay retroceso. Pero cuando los plomos salen del cañón, la presión que queda en el fondo hace que el culote empuje todo el conjunto hacia atrás y tanto el cañón como el cierre retroceden.

Aproximadamente a los dos tercios del recorrido, la energía consumida es tanta, que el cañón se agota y se detiene; el cierre entre tanto, debido a su menor peso, continúa hasta el tope trasero donde se realiza la expulsión; el cañón, por su parte, ha vuelto a su posición inicial merced a la acción del muelle recuperador. Justamente esto determina que en algunos sitios se conozca a este método como el sistema de muelles o resortes.

Al volver hacia adelante, el cañón descubre el elevador con un nuevo cartucho que el cierre se encarga de arrastrar hacia el interior de la recámara. La percusión ya está montada y el arma lista para efectuar un nuevo disparo con sólo apretar el gatillo.

Remington en Estados Unidos y FN de Bélgica comenzaron a fabricarla dándose el rarísimo caso de que ambas casas compartieran su producción siendo la única escopeta disponible con disparo semiautomático.

Así pasó medio siglo, lo cual es mucho tiempo en la evolución de las armas, y nada parecía cambiar. Entonces nuevamente la casa Winchester anunció su modelo 50 que en realidad quedó puesto a punto en 1954 (52 años después que la inmediatamente anterior).

Esta escopeta buscaba rebajar la pegada en el hombro producida por el del cañón. Para ello separó la recámara del resto y sólo esta parte era la que retrocedía junto con el bloque de cierre. Pero surgió un problema con el que no se contaba: el plomo de los perdigones y la combustión de la pólvora ensuciaba mucho el exterior de la recámara, deteniendo el funcionamiento después de una determinada cantidad de disparos.

Pero, volviendo un momento al sistema de largo retroceso o de muelles, hay que decir que no ha quedado obsoleto y todavía hoy se fabrican armas con él (algunas de muy buena calidad, como la Browning modelo A5) aunque, en rigor, debido al costo de producción de estas armas y la calidad de materiales que requieren, no ha habido escopetas mediocres realizadas con este sistema.

Las modernas

Cualquier semiautomática trabaja con uno de los sistemas apuntados siendo el de gases el que gana terreno día a día

Más adelante se desarrolló un sistema semiautomático que funciona tan bien que actualmente es ampliamente utilizado: se trata del sistema por inercia de masas. Para retardar la apertura del cierre hasta que las presiones descienden, se interpone un muelle que, junto al peso y la inercia del cerrojo, retrasan un momento la apertura. Momento fugaz pero suficiente para que cuando se desplaza el cierre, el ciclo se produzca sin inconvenientes. Por otra parte, el muelle se comprime más, cuanto mayor sea la potencia del cartucho; de esta forma se pueden disparar todo tipo de cargas, desde muy suaves hasta magnum, sin que se produzcan fallos de alimentación ni encasquillamientos. Son armas realmente fiables.

Pero, por muy fiable que sea lo que hay, siempre alguien quiere mejorarlo, y esto era lo que pretendía la marca High Standard cuando en 1955 fabrica una escopeta que aprovechaba los gases de la combustión para desbloquear el cerrojo. Esto consiste en tomar una pequeña parte de la presión en el cañón y dirigirla hacia atrás a través de un tubo dentro de la chimaza, para empujar un émbolo que abre el cierre.


Las tomas de gases modernas autocompensadas como la de la foto, permiten usar cargas suaves y hasta magnum sin producir fallos.

El sistema no era nuevo y ya se utilizaba en fusiles y ametralladoras, pero en la escopeta presentó un inconveniente: los cartuchos de la época no tenían taco contenedor y hacían pasar la munición directamente sobre el orificio de toma de gases que se emplomaba paulatinamente, lo cual terminaba por interrumpir el ciclo de recuperación y el arma se detenía.

Pero como el sistema era bueno, y los cartuchos pasaron a tener taco contenedor de plástico que eliminó el contacto de los plomos con el cañón, era natural que resurgiera. Tanto que hoy en día, cualquier escopeta semiautomática trabaja con uno de los sistemas apuntados, siendo el de gases el que gana terreno día a día; aunque también tiene su inconveniente: obliga a disponer de mecanismos muy robustos que en las armas con recámara para cartuchos magnum acusan mucho el retroceso. Por ello es que actualmente se han realizado avances en el sentido de lograr que funcionen tanto con carga suave como potente. La solución ha sido la incorporación de una válvula autorregulable en la toma de los gases que le otorga un accionamiento similar al de la apertura retardada por inercia de masas. De esta forma, independientemente de la carga del cartucho, se puede usar un cerrojo con menos masa que pega menos.


El polichoke de una escopeta de un sólo cañón es una ventaja imaginaria.

Hay dos tipos de válvula autorregulable, una que toma toda la presión, para luego liberar la que resulte sobrante; y otra que a medida que acciona, va aliviando cada vez mayor cantidad. Entre las primeras, se encuentra la de la casa Beretta en Europa, que al abrirse descubre unas ranuras en la parte inferior de la chimaza por donde comunica al exterior aliviando la presión excedente. Entre las del segundo tipo, un buen ejemplo puede ser la de accionamiento progresivo de Remington en Estados Unidos.

Actualmente las semiautomáticas están en evolución integrando novedades como el sistema para retirar manualmente el cartucho en recámara sin que la misma se vea alimentada por otro desde el cargador: Esta posibilidad se denomina en Europa cut-off y en América se le conoce generalmente como safe-unload. Definitivamente, una semiautomática actual guarda ya poco que ver con una de aquellas primeras.

Todo tiene un motivo

El breve repaso anterior, sobre el desarrollo histórico de estas armas, tiene su porqué. Tradicionalmente, en Europa la caza ha estado muy ligada a la consecución de alimento y la cocina de caza actual de la culinaria europea hace que esto siga así. Por contra en América, la necesidad de alimento conseguido por este método fue siempre mucho menor debido a la disponibilidad de carne de pradera; pero, en cambio, la demanda del tiro como actividad deportiva rápidamente superó en varias veces a la europea.


Nótese la distinta curvatura hacia afuera llamada ventaja (en inglés: cast-off) que marca la diferencia entre ambas.

Mientras en el Viejo Continente se utilizaban escopetas yuxtapuestas de equilibrio y configuración ideales para la caza de campo; en el Nuevo Mundo se hizo patente la necesidad de escopetas para tirar a unos gansos salvajes que efectuaban su pasada a una altura jamás vista antes, matar en el monte enormes pavos tan sigilosos como un rebeco y, sobre todo, para las bulliciosas modalidades de tiro en clubes y recintos cerrados, que florecían como los casinos de tertulia lo hacían en la cultura europea. Para estas modalidades donde el tiro era más de precisión que habilidad, y donde la forma de tirar se asemejaba más a la de un rifle que con una escopeta a tenazón, una de estas que tuviera un solo cañón, similar a un arma de caza mayor, resultaba una idea muy seductora.

Por otra parte, cuando una bandada de gansos pasa a cien metros de altura, aunque se repitan cinco o más tiros, a todos se les corre la mano de igual forma y la necesidad del choke es la misma desde el primero hasta el último disparo. No sucede igual cuando en nuestro medio se arranca una perdiz a quince metros de nosotros y repetimos el tiro cuando está a más del doble, y que, además, vuela con una velocidad angular enorme (motivo de las dos y cuatro estrellas). También está que disponer de muchos tiros sin recargar (hasta ocho en algunos modelos) es una forma de aprovechar la abundancia americana. Esta combinación de motivos, y no otra consideración, es la razón de que existan las escopetas semiautomáticas de un sólo cañón. Pero... ¿valen para nuestro medio?

Para empezar digamos que, salvo los ojeos, en nuestro país se caza andando.


Las escopetas semiautomáticas pueden cargar más de dos tiros pero la nueva ley las limita a sólo tres.

En una escopeta yuxtapuesta, la propia forma del arma permite que la culata tenga una acentuada curvatura que pone la cantonera muy afuera con respecto a los cañones. Esto se llama ventaja y sirve para compensar la distancia entre la clavícula y el ojo del tirador. Con esta configuración el tirador que camina de frente puede levantar el arma y apuntar casi sin perfilarse, apuntando casi de frente.

En una semiautomática la culata es mucho más recta y el tirador debe ladearse retrasando el hombro para realizar la puntería. Esto retarda el tiro en unos metros de desplazamiento de la presa, que tanto al conejo como a la perdiz —y no digamos a la becada— marcan la diferencia. En el club se tira con el arma en la misma posición y, a veces, arrancando desde el propio hombro. En estos casos el inconveniente se vuelve una ventaja.

También argumentan como favorable, los defensores de estas escopetas, que por lo general tienen cañones más largos, y, efectivamente, es así. Esto responde a que al ser uno sólo pesa menos, lo cual permite alargarlo, ya que con el doble de longitud pesaría igual que una de dos cañones con la mitad del largo. Pero...

Muchas veces (pero muchas) cazamos entre jaras, retamas y otras hierbas donde un cañón largo se engancha y significa más un engorro que una utilidad. Por otra parte, con las nuevas pólvoras, tacos de acción progresiva, recámaras con conos de forzamiento largos, y chokes mejorados, una escopeta actual con un cañón muy corto, consigue un comportamiento como el de las antiguas con cañones muy largos.

Hay todavía una última defensa en favor de estas armas. Lo constituye la capacidad de múltiples cartuchos. Sin embargo...


Con una escopeta tradicional, debido a su culata, se tira casi de frente y muy rápido.

Salvo muy raras excepciones, es difícil que se nos plantee la posibilidad de repetir el tiro en las mismas circunstancias. En otras palabras: si en nuestra escopeta de dos cañones tenemos un primer choke que va desde mucho para una situación hasta poco para otra, y a continuación tenemos otro que arranca donde se quedó el primero y nuevamente cubre avatares desde lo mucho hasta lo poco es obvio que disponemos de una gran variedad de oportunidades poniendo algo de nuestra parte.

Con la escopeta monocañón disponemos de un sólo choke y, además, con agravantes: es cierto que las modernas tiene chokes intercambiables y hay una amplia gama de los mismos, pero no resulta operativo pedirle al ave en un ojeo, que se entretenga en dar una vuelta en círculo alrededor de nuestro puesto mientras cambiamos el polichoke para soltarle un segundo intento. Además, los chokes intercambiables son menos efectivos que los fijos y con los cañones largos los chokes trabajan peor.

Para ponerle una guinda al pastel, aunque usted se compre una escopeta con capacidad para alojar cinco cartuchos en el almacén, la legislación actual se los limitará a tres. En fin, que el lector saque sus conclusiones.

Pedro A. Suárez

4 comentarios
27 ago. 2008 11:06
+1
Manuelr
Como todo en la vida tiene sus pros y sus contras y la repetidora es una solución de compromiso que, por un precio normalmente aquilatado, da la posibilidad en “hábiles manos” de salir airoso tanto en competición como en cualquier jornada de caza. Le puedo añadir mas motivos como: su peso contenidos para el transporte, su mayor precisión a la hora de apuntar debido a su largo de cañón y bascula, miras despejadas que mejoran la visión periférica, menor retroceso y comodidad a la hora de repetir, encare y movimiento de la escopeta hacia el blanco muy rápido, y para colmo actualmente las han dotado de “extras” (cuñas, contrapesos, chokes, alargadores, etc.) que las hacen todavía mas polivalente y adaptables al usuario. En cuanto a los contras ya los expone usted en su artículo.
O sea, que miles de cazadores españoles que usan su “repetidora” como escopeta principal para la caza en cualquier modalidad en su inmensa mayoría satisfechos con sus resultados… ¿están fatalmente equivocados?... pues pregunte a Ismael Tragacete y como ha conseguido tantos campeonatos de caza menor con perro, o en competición por Florencio Lozano y las 11 veces que ha sido el mejor de España en Recorridos de caza, que cualquier otra escopeta, a lo mejor le dan una explicación que usted no conoce. Pero sobre todo no revista de “experimentación contrastada” lo que es una “opinión personal” y su “no predilección” por cierto tipo de escopeta.
10 sep. 2008 18:20
rafael de paterna
tengo una experiencia bastante aceptable para hablar de estas herramientas de caza ya que naci con una en las manos porque mi padre y mi abuelo siempre han sido cazadores desde que las ecopetas se cargaban pora la boca (abancarga)pero la que mas recuerdo eran las del 20 porque no habia otra quiero decir del calibre 12 yo aprendi con una del calibre 12 pero era porque mi padre mando a hacer una escopeta paralela llamada lig expulsadora que era la primera que llego al pueblo que por cierto todabia la conservamos que tiene ahora la escopeta 52 años y todabia la llevo lagunas veces a tirar perices al ojeo y ya a tirado bastante tiros y solo el arreglo a sido empabonar los cañones por el tiempo yo las escopetas que tengo son del calibre 12 pero despuess de lo que estoy viendo la proxima escopeta que me compre repetidora sera del calibre 20 porque son las mejores
10 nov. 2008 23:04
carita
desde hace mas de 30 años llevo cazando y tirando en el mundo de la competición, he tenido alrrededor de 8 o 10 escopetas de diferentes marcas, me refiero a repetidoras, como vulgarmente se las conoce ya que son escopetas semi-automaticas, estas escopetas tienen sus ventajas e inconvenientes, yo particularmente he tenido malas experiencias con ellas salvo con una. tuebe una beretta 303 que tenia muchos problemas se le partia una uña trasera que llevaba en el carro y no funcionaba nunca, luego tube la 391 se encasquillaba constantemente, pase a tener la urika y le pasaba lo mismo pero a esta ademas el recubrimiento llamado stone-coat se le picaba u oxidaba, cambie de marca y empece con las benelli comprando una centro, que en el momento que se ensucia ya no funciona,pensaba que el sistema de inercia retardad era mas fiable que el de recuperacion por gases, errror mio, pero no contento con esto compre una crio confortec y a esta aparte de no funcionar cuando se ensucia resulta que el recubrimiento de goma que lleba la culata sintetica de polimeros se le cae como cuando te da el sol y te pelas cada dia se te cae un trozo, lo mas grave de esto es que cuando llevas a que te lo arreglen la culpa siemnpre es tuya y no de la fabricacion de la escopeta.actualmente estoy tirando con una browning es la que de momento me esta resultando mas fiable funciona bastante bien no se encasquilla tiene buen encare aunque no como una superpuesta o paralela pues al ser mas larga por longitud tiene siempre peor encare, aunque si es cierto que tiene mejor vision por tener un cañon meno pero esto hay que suplirlo tirando con los dos ojos abiertos como hacen los tiradores de elite. a pesar de todo lo expuesto aqui yo prefiero para tirar en cancha una buena superpuesta que siempre es lo ideal por tener dos cañones con dos choques diferente mas peso igual a menor retroceso,etc.... y para la caza deportiva una buena paralela de las de toda la vida es lo feten. un saludo y gracias por leer este comentario
24 abr. 2009 00:51
jumionga
¿Qué me comentais de las escopetas con los dos sistemas operativos corredera y semiautomático como las Franchi o las Benelli super 90 m3 que las suelen llamar tacticas? ¿qué pasa a la hora de guiarlas para caza se tiene que anular alguno de sus dos sistemas? si es así se pierde el encanto de dichas armas o no...

 

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