Las reinas de África

Una vez más acudimos a un viejo título de Hollywod para presentar a nuestras invitadas: las cebras —en plural, pues hay de varios tipos o especies—, que son uno de los animales más abundantes y las representantes oficiales del continente negro, en este caso blanco y negro.

Grupo Vigilancia y Gestión | 29/07/2008

Cuando alguien evoca, en su imaginación, esta vasta parte del mundo que es África, una de las primeras imágenes que acuden a su mente es la de las vistosísimas cebras. Por eso pensamos que estos equinos pueden considerarse como las reinas de África. Y cierto es que nadie que pretenda hacer en su pabellón un rincón dedicado a este continente, se olvida de poner como telón de fondo la piel de uno de estos animales. El riesgo y la adrenalina los ponen los cinco grandes, quizá sea así; las sensaciones nos las brinda la tierra misma; pero el fondo siempre nos lo da el mundo bicolor de esta especie.

Las cebras pueblan buena parte del oeste y sur de áfrica

Las cebras pueblan buena parte del oeste y sur del continente africano y no llegan a ser un trofeo homologado en el Rowland Ward, por no ser consideradas como una especie de caza mayor, pero si una simple tórtola común puede llegar a producir una grata alegría cinegética, cómo pensar que uno de estos fornidos caballos rayados no nos va a hacer sentir algo más. Prueba de ello es que es una pieza que nunca va a faltar entre los diversos animales elegidos para un safari.

Tipos de cebras


Las cebras suelen ser la primera especie en utilizar un área de pastos, siendo seguidas después por otros herbívoros, una vez que aquéllas han consumido las hierbas más altas y bastas.

A primera vista, podemos pensar que sólo hay un tipo de cebra, pero en realidad hay tres: la común o de Burchell, la de Grevy o real, y la de montaña, que son especies distintas, con una disposición de sus rayas bastante diferente, y con algunas variaciones en el tamaño corporal.

De esta forma, y a pesar de las rayas y del nombre de cebra que comparten, las de Grevy y las comunes no están más emparentadas entre sí de lo que cada una de ellas lo está con los caballos o los asnos.

La cebra de Burchell es la que más se asimila a un caballo (la de Grevy tiene más aspecto de mula o asno, con orejas más grandes y largas). Su color de fondo es blanco con bandas negras amplias que llegan hasta el vientre, más anchas en la grupa y los cuartos traseros, donde son oblicuas; en la base de la cola las bandas son longitudinales. En los machos son completamente negras, mientras que en la hembra tienden hacia el marrón.

Las de Burchell soportan casi toda la actividad cinegética que se realiza sobre las diversas cebras

Parece existir una pauta geográfica según la cual el patrón se vuelve más indefinido del norte al sur de África (los ejemplares del sur se caracterizan por tener “sombras de estrías” sobre las bandas blancas, que a su vez están ausentes en las variedades del centro y este africano). Así, se postulan varias razas, aunque existe disparidad de criterios entre diferentes autores. Así tenemos a la auténtica cebra de Burchell (E. b. burchelli) —hoy extinguida—, la de Grant (E. b. granti) —con rayas negras, anchos espacios blancos y patas rayadas hasta el casco—, la de Selous (E. b. selousii) —espacios blancos y rayas negras más estrechos, y por tanto numerosos, con patas rayadas hasta el casco— y la de Chapman (E. b. chapmani) —fondo más amarillo, rayas negras menos numerosas que se difuminan hacia los cuartos traseros; patas toralmente rayadas—. Otros autores distinguen también la cebra del Zambeze superior (E. b. zambeziensis), la Crawshayi (E. b. crawshayi) y la cebra Damara (E. b. antiquorum).

Las cebras de Burchell son las más extendidas, estando ampliamente distribuidas en el este y sur de África, y soportan casi toda la actividad cinegética que sobre estos équidos se realiza en África, pues las otras dos especies cuentan con pocos ejemplares y sólo pueden ser cazadas, por lo general, en los ranchos privados o reservas de caza de algunos países.

El segundo tipo es la cebra de Grevy o real (Equus grevyi), considerada la más hermosa por su armonía y elegancia. Se caracteriza por ser más grande que la de Burchell y poseer rayas negras estrechas sobre fondo blanco, con ausencia de sombras de estrías, partes inferiores blancas y ancha raya negra a lo largo de la columna. Puede encontrársela en algunas reservas nacionales de Kenia y ciertas áreas del sudeste de Etiopía, y su población no es muy alta, estando catalogada por la IUCN como especie en peligro.

Por último, la cebra de montaña (Equus zebra) se divide en cebra de montaña verdadera (E. z. zebra) y cebra de montaña de Hartmann (E. z. hartmannae), algo mayor que la anterior. Sus rayas son blancas y negras, con patas rayadas hasta los cascos, dibujo en parrilla en la grupa, papada o pliegue de piel que cuelga de la garganta (estas dos últimas características típicas sólo de esta especie), partes inferiores blancas y punta del morro negro mezclado con anaranjado.

La de montaña verdadera hoy está restringida a ciertas áreas protegidas de Sudáfrica; la cebra de Hartmann se encuentra limitada a las montañas occidentales de Namibia y también hay algunos ejemplares en el sudoeste de Angola. Se la considera como especie vulnerable.

Comportamiento

La cebra común es básicamente nómada y no territorial, por lo que los sementales encuentran más ventajoso unirse a los sólidos grupos de hembras, permaneciendo con ellas en sus desplazamientos para asegurarse la reproducción. Por su parte los machos jóvenes pueden vivir aislados o en grupos no familiares a la espera de poder conseguir su propio harén.


A pesar de no ser considerados un trofeo de caza mayor por el SCI, su abate no deja de producir grata satisfacción.

En cambio, las de Grevy son territoriales a pesar de sus migraciones, por lo que los machos pueden establecer sus dominios —que marcan con sus excrementos y defienden activamente frente a otros sementales— y acceder así a las yeguas que habitualmente transitan su territorio, no estableciendo manadas permanentes y, además, las obligaciones sociales entre dos individuos adultos pareces ser temporales también.

Por lo que se refiere a las de montaña, se agrupan en manadas no territoriales, con un semental que actúa como macho dominante que se rodea de varias hembras adultas con sus potros, entre las cuales hay una jerarquía lineal.

En la estación seca, los grupos familiares de los diversos tipos de cebras pueden reunirse en manadas de varios cientos, en las que se mantiene la cohesión de las familias, en busca de zonas favorables de agua y pasto. En ocasiones se asocian a ñúes, sassaby o antílopes ruanos, y con menos frecuencia a elands y jirafas. Tal unión es beneficiosa para todos, ya que la cebra consume los tallos altos y toscos que otros herbívoros no comen, preparando así el terreno para que sus asociados accedan a la hierba corta.

La caza

Debe tenerse en cuenta que es una masa compacta de unos doscientos cincuenta kilos en adelante y que no siempre se deja acercar todo lo que nos gustaría

La caza de la cebra también tiene su miga. Aunque estemos acostumbrados a ver inmensos rebaños pastando con antílopes y ñúes en los reportajes sobre el Serengueti, la dificultad de abatir un gran macho es alta, precisamente por eso, por la compañía que imposibilita el acercamiento.

En otras zonas, como las subdesérticas del oeste del continente, los rebaños son familiares y más bien pequeños, por lo que estos animales huyen en cuando descubren a un cazador, al que divisan a grandes distancias. Las cebras de montaña, aparte de su escasez y de estar limitada su caza a ciertas áreas, habitan en un medio un tanto diferente del que podríamos imaginar cuando vamos a un safari africano y, por último, la verdadera cebra de Burchell es, probablemente, tan difícil de encontrar como al Yeti, pues está considerada ya como prácticamente extinguida.


La función de las rayas es descomponer la silueta de las cebras contra el horizonte, para confundir a los predadores.

Tenemos conocimiento de, al menos, dos cazadores que, pese haber intentado abatir todas las diversas especies en un mismo viaje por varios países, no lograron traerse más de tres y alguna de ellas obtenida de dudosa manera.

Como ya hemos comentado no se considera un trofeo de caza mayor y es, en parte, por la ñoñez de que es un caballo; pero un macho montés es una cabra, un muflón una oveja y un búfalo una vaca: filogenéticamente tienen la misma relación, y es igual de difícil aproximarse a un impala que hacerlo a una cebra. La prueba de ello es que, en algunas zonas, la tasa de abate es prácticamente igual a la de los eland.

Evidentemente, no se puede recomendar un calibre específico para este tipo de animales, pero lo que sí debe tenerse en cuenta es que es una masa compacta de unos doscientos cincuenta kilos en adelante y que no siempre se deja acercar todo lo que nos gustaría. Aparte del omnipotente .375 H&H, un calibre que puede resultar muy útil es el .300 Win. Mag., o el 7 mm Win. Mag., siendo importante la rasante, además de la potencia.

Grupo Vigilancia y Gestión

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En el número de noviembre:

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  • Consecuencias de abolir la caza del ciervo: efectos sobre las poblaciones y los ecosistemas
  • «El futuro de la caza es la mujer»
  • El sonido del paisaje: la berrea
  • Secuelas de las sobrepoblaciones: triquinas y ectoparásitos
  • Seguridad en las monterías
  • Bulgaria: la caza en estado puro
  • Prueba en exclusiva del nuevo Browning X-Bolt Hunter cal. 270 W.S.M.
  • La mirada preobjetiva: espacio y percepción cinegética
  • Galgos: buscar el equilibrio
  • English Springer Spaniel, un completo perro de caza
  • XXVII Campeonato de España de Caza San Huberto
  • Acreditación de la procedencia de las piezas de caza

 

 

 

Parámetros biológicos

PESOS MEDIOS: de 290 a 340 kilos (cebras de Burchell); sobre 400 kilos (c. de Grevy); y de 250 a 350 kilos (cebras de montaña).

MEDIDAS: altura a la cruz, de 1,3 a 1,5 metros.

DIMORFISMO SEXUAL: poco apreciable. Machos algo más grandes y con el cuello más grueso.

MADUREZ SEXUAL: machos, a los 3 - 4 años de edad; hembras, sobre los 2 años de edad.

GESTACIÓN: sobre 370 días (1 cría por parto).

PESO RECIÉN NACIDOS: 30 kilos de media.

ÉPOCA DE PARTOS: los potros pueden nacer en cualquier momento del año.

RESISTENCIA: alcanzan los 65 km/h, pero tienen mucho menor aguante en carrera que los caballos, por lo que los colonos desistieron de domesticarlas.

Taxonomía

CLASE: Mamíferos.

ORDEN: Perisodáctilos.

FAMILIA: Équidos.

GÉNERO: Equus.

ESPECIES: Equus burchellii (cebra de Burchell), Equus zebra (cebra de montaña) y Equus grevyi (cebra de Grevy o real).

Armas

Además del siempre socorrido .375 H&H, puede ser también útil para abatir cebras un .300 Winchester Magnum o un 7 mm Win. Mag. sin perder de vista elegir bien la rasante y la potencia.

Equipo

ROPA Y CALZADO: típica ropa de safari (camisas y pantalones de algodón, de color verde y beige); algo de ropa de abrigo; sombrero o gorra; calzado cómodo, preferiblemente botas al tobillo o de media caña.

COMPLEMENTOS: crema solar, repelente contra mosquitos (según países), gafas de sol, prismáticos, cuchillo multiusos, medicación personal y botiquín.

 

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