El descanso del guerrero

Es este mes por excelencia uno de los más calurosos del año, caracterizado ¡cómo no! porque muchos nos vamos de vacaciones, que bien nos hace falta un descanso. Pero no debemos caer en el error de pensar que nuestros reclamos están de veraneo.

José Antonio Berruezo Segura | 22/07/2008

Julio es un mes de vital importancia: de una buena muda dependerá, en gran parte, la salud de nuestro pájaro

Están en pleno período de muda, con fiebre, en la mayoría de los casos, como consecuencia de la propia muda y, por desgracia, en un gran número de ocasiones abandonados a su suerte en terreros con poca o ninguna higiene, sin alimentarse correctamente —a fuerza de pienso y agua—, y esto es lo que nunca deberíamos consentir los verdaderos cazadores de reclamo. Es julio un mes de vital importancia para nuestros reclamos, ya que de una buena muda dependerá, en gran medida, el estado de salud del pájaro y, por lo tanto, su rendimiento en la siguiente temporada de caza. Es por eso que los cuidados deben ser tan esmerados como el resto del año o incluso superiores.


El mes de julio es un mes clave para que, en agosto, los pollos consigan salir adelante y nos puedan así brindar una gran temporada de caza. © Valentín Guisande.

En primer lugar, hay que elegir un terrero apropiado —los venden prefabricados de madera, de chapa y hasta de plástico, pero por higiene son preferibles estos últimos—. Así mismo, debe el citado terrero estar ubicado en un lugar ventilado, aunque no en exceso —pues puede originar un efecto negativo sobre la muda—, fresco pero sin renunciar al sol —preferiblemente el de la mañana por ser menos asfixiante—. Igualmente, no debe faltarles a nuestros reclamos, además de agua y pienso o trigo —base fundamental de su alimentación—, algún vegetal, como amapoles tardíos, hojas de rábano, lechuga, etcétera, que ayudarán a hidratar a nuestros cómplices de caza en el momento que más lo necesitan.

Para la época del descanso del guerrero me gusta utilizar un jaulón grande e individual, en el campo, de varios metros cuadrados —por ejemplo, de 3x2 metros— en el que se pueda sembrar cereal con anterioridad a la suelta —para que le sirva de alimento refrescante— y en el que puedan tomar tierra, picar chinas, arreglarse los picos y ¡descansar! del periodo de clausura en la jaula.


Una hembra responde con su canto al reclamo que la trata de atraer con dulces halagos. © José A. Berruezo.

Reconozco que este caso no es lo normal y que requiere cierto espacio para dichas instalaciones, pero lo cierto es que da unos resultados magníficos, pues los pájaros cobran un aspecto muy saludable, se mantienen gordos durante todo el estío, mejoran el aspecto de sus picos y mudan su plumaje de la forma más natural posible y, de paso, uno también descansa un poco de ese cuidado diario que necesitan, ya que éste puede pasar a ser cada dos o tres días.

Hay que destacar que, en el caso de que se utilicen este tipo de terreros, la tierra debe haber estado en descanso sanitario con anterioridad a la suelta, es decir, sin animales dentro, sin gallinazas; o sea, limpia y desinfectada, para lo cual es conveniente —una vez que se saquen los reclamos a las jaulas en otoño— sulfatar con sulfato de cobre para así evitar brotes infecciosos no deseados que, en muchos casos, pueden acabar con la vida del nuestro reclamo. Otra buena práctica es añadir al agua un complejo vitamínico para compensar cualquier necesidad que pudieran tener, pues no tengo que recordar que es en este período cuando renuevan toda su pluma.


el bravo macho baja del tanto tras haber descubierto al ejemplar enjaulado. © José A. Berruezo.

Julio es un mes en el que se puede aprovechar para restaurar, limpiar, desinfectar y renovar todos aquellos instrumentos que se utilizan en el desarrollo de la caza con reclamo, desde el simple jaulero —conviene desinfectarlos para evitar el piojillo—, pasando por los bebederos, y algo muy importante, la propia escopeta, que debe limpiarse cuidadosamente para evitar problemas.

De forma paralela, en julio nuestros campos se tiñen de color amarillo, de rastrojos de cereal; nos invaden los cánticos de las chicharras en las calurosas noches; le gana la partida el sol a las gramíneas que, como cada primavera, brotaron para surtir de innumerables semillas nuestros campos y servirán de sustento a todo tipo de fringílidos, roedores, pequeños mamíferos... y, claro está, a la reina de la caza en nuestra Península Ibérica: la perdiz roja.

La gran ventaja de las perdices campesinas frente a las enjauladas radica, entre otros muchos factores, en su variada alimentación a lo largo de todo el año, lo que hace que en cada época tomen de la madre naturaleza lo que consideran necesario. En este aspecto radica gran parte de la importancia de nuestros cuidados: debemos imitar, en la medida de lo posible, la alimentación de nuestros reclamos, asemejándola lo más posible a la que podrían tener en libertad. Se trata de una tarea prácticamente imposible, pero sería lo ideal para extremar sus cuidados.


El reclamo valiente hace frente a su contrincante, que no duda en acudir para defender su feudo.

Por último, en esta época veraniega ya han eclosionado la mayor parte los nidos camperos —eclosión que comienza a primeros de junio y se suele prolongar hasta ya entrado julio—, y tan sólo podemos desear que, en sus avatares por nuestros campos, sobreviva la mayor parte de los perdigones a todas las circunstancias que les rodean y acechan —que por seguro serán muy variadas y la mayoría adversas—, puesto que ahí, en parte, radicará el éxito de la próxima temporada.

José Antonio Berruezo Segura

Comentarios (0)

Sólo Usuarios Registrados
Insertar Comentario

Usa un tono respetuoso y procura que tus comentarios sean relevantes y relacionados con el artículo. No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
Los comentarios inapropiados o en tono ofensivo podrán ser editados o eliminados.

 

Leer más

Navegación
Ir al índice
Artículo siguiente: Tras los pasos del duende | Patricio Mateos-Quesada
Artículo anterior: Comederos y bebederos | Antonio de Palma Villalón
Otros artículos de José Antonio Berruezo Segura
Alimentación de los reclamos (12/05/2008)
Artículos relacionados con 'Reclamo'
El reclamo y los pollitos de perdiz | Manuel Romero
Cuando canta la perdiz… | Manuel Romero
«Aficionados» y AFICIONADOS al reclamo | Manuel Romero
Maullidos… suspiros… bostezos… | Manuel Romero
Defender nuestro derecho a cazar | Miguel A. Díaz García
Vicios y resabios del reclamo | Damián Fermín Vaquero
Reflexión | Miguel A. Díaz García
Preparación al celo | Miguel A. Díaz García
La picaílla | Manuel Romero
Suerte suprema en el tanto | David L. Amador Fontalva
Los diferentes cantos del reclamo (I) | José F. Titos Alfaro
Los diferentes cantos del reclamo (II) | José F. Titos Alfaro
La caza de la perdiz con reclamo | David L. Amador Fontalva
Tiempos de cría en cautividad | Joaquín_
Los diferentes cantos del reclamo (III) | José F. Titos Alfaro
Alimentación de los reclamos | José Antonio Berruezo Segura
El «Pichinero» | José F. Titos Alfaro
Tiempo de terreros | David L. Amador Fontalva
Los diferentes cantos del reclamo (IV) | José F. Titos Alfaro
Los diferentes cantos del reclamo (V) | José F. Titos Alfaro

En el número de agosto:

  • Calendario para la media veda 2008
  • La fiebre azul
  • Pitos del rastrojo
  • Cuernas de varetos: determinadas por el comienzo de sus vidas, la densidad y el clima
  • Conversaciones con viejos monteros
  • Caza y naturaleza en las aulas
  • La caza en Mauritania
  • El significado del lance
  • Cartuchos Magnum
  • Galgos: problemas de manejo
  • Collares electrónicos para el adiestramiento de perros

 

 

 

Avisos legales | redacción@club-caza.com
© club-caza.com 2002/2008
Desarrollo: niwala.com

CDC