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Prohibida a propios y extraños hasta los noventa, como un apéndice de Siberia oriental rodeado por el mar de Okhotsk, el de Bering y el océano Pacífico, Kamchatka posee una naturaleza privilegiada: volcanes, fuentes termales, géiseres, cimas montañosas cubiertas de resplandeciente nieve, aguas cristalinas… y es el hábitat de gigantes variedades de osos, alces y carneros, dueños absolutos de su taiga.
Grupo Vigilancia y Gestión | 16/05/2008
La península, con una longitud de 1.200 kilómetros, forma parte del anillo de fuego que cerca el Pacífico, siendo una región de alta actividad volcánica: de los 120 cráteres existentes, 29 están activos —como el Klusevskov, el volcán activo más grande de Eurasia, con casi 5.000 metros de altura que arroja al año 60 millones de toneladas de basalto— y que suavizan, junto con el efecto de los mares y el océano, las extremas temperaturas siberianas.
Estas características han condicionado que la población de Kamchatka sea muy escasa (menos de una persona por kilómetro cuadrado) y que el 90% de sus habitantes —gente amistosa y robusta— resida en la capital, Petropávlovsk-Kamchatsky, y el resto en aldeas dispersas que siguen con su modo de vida a la manera tradicional.
Debido a su localización en la lejana frontera este de Rusia, muy cercana a Alaska, Kamchatka ha tenido siempre una importancia estratégica inmensa.

Por esta razón, la península fue una región cerrada durante muchas décadas, tanto para los extranjeros como para la mayoría de los rusos, hasta que a principios de los años noventa pudo ser visitada, aunque todavía continúa manteniendo una notable presencia militar y muchas de sus áreas siguen restringidas.
La caza en Kamchatka
La península es famosa tanto por sus inmensos y maravillosos parajes, hábitat del carnero de Kamchatka, de grandes osos y alces, como para otras especies, también más robustas y más fáciles de ver que en el resto de Rusia.
Para empezar, dado lo agreste, salvaje y la grandiosidad de Kamchatka, ir a cazar allí por nuestros propios medios, sin un guía experimentado, es absolutamente imposible ya que deambularemos por zonas despobladas, prácticamente inexploradas, donde es muy fácil perderse, la comunicación ha de ser vía satélite y la población más cercana está a cientos de kilómetros.

En cuanto al alojamiento en el área de caza, no esperemos grandes comodidades: comprenden desde refugios de montaña a antiguas bases militares de la extinta Unión Soviética, pasando por yurtas, lodges de caza, cabañas de madera, casas forestales, tiendas de campaña… Eso sí, siempre equipadas de sistemas de calefacción más o menos rudimentarios como estufas u hornillos. Los hoteles de Petropávlovsk, aunque sean de media-alta categoría, adolecen de algunos servicios.
Condicionado por la falta de infraestructuras, el transporte al área de caza se puede realizar en helicóptero, avioneta, todoterrenos, lancha motora… y una vez que se inicia la caza nos moveremos bien en motos de nieve, bien en caballos, botes o a pie.
Las mejores épocas de caza son en primavera (finales de abril a mayo-junio) para el oso pardo, y últimos de verano (finales de agosto-mitad de octubre) para oso, alce y carnero. En primavera todavía el terreno está cubierto de nieve, cuestión que hay que tener en cuenta a la hora de los preparativos de la caza (ropa, calzado, transportes…). A finales de verano el suelo está muy húmedo, encharcado, siendo frecuente ir casi hundido al andar, por lo que unas botas altas de goma son imprescindibles.
Por último, es necesario contar con una buena condición física ya que se caza en grandes extensiones de terreno con condiciones climáticas adversas y donde sufrir un percance, por insignificante que pueda resultar en España, allí puede suponer un muy serio problema.
Especies cinegéticas
Oso pardo de Kamchatka
Kamchatka cuenta con los osos más grandes de Rusia y quizás del mundo —rivalizando en tamaño con los de Alaska y la isla Kodiak—. Sin embargo, los precios son bastante más asequibles, lo que la ha convertido en el destino favorito de los cazadores de osos.
En ninguna parte en Siberia son los osos tan abundantes: cada lago, río o corriente es poblado por varias familias de estos enormes plantígrados. Un macho adulto puede pesar cerca de una tonelada, siendo comparables a los grizzlys americanos, aunque no son tan agresivos, ya los primeros europeos que llegaron a la península en el siglo XVIII se sorprendieron del gran número de osos pardos y de su tamaño.

El salmón ha sido siempre la dieta principal del oso de Kamchatka, principal fuente de grasa que le permite sobrevivir al largo y gélido invierno, y hasta que los salmones llegan al comienzo del verano aprovechan su omnivorismo alimentándose de bayas y otros frutos.
La caza de este oso pardo se realiza en primavera (finales de abril a mayo-junio) u otoño (finales de agosto-mitad de octubre), a rececho. En primavera la nieve permite visualizar a numerosos ejemplares desde lejos y seguir a nuestro ejemplar a abatir en motonieve y también en barca, a lo largo de la costa. En otoño, los osos están muy activos, durante el día pescando los salmones que remontan las corrientes en esta época y se abaten a rececho ayudados de caballos o desde botes.
Hay quien se atreve a ir a Kamchatka en los meses invernales a por un oso (hasta finales de febrero) y la forma de abatirles es similar a la manera tradicional de los pueblos autóctonos; es decir, localizando las guaridas del oso con perros y siendo éste acosado por los guías locales para incitarle a salir. Es una caza muy peligrosa, pues se le dispara desde muy cerca, y del frío mejor no hablar.
Carnero de Kamchatka
Conocido como Kamchatka bighorn o carnero de las nieves (Ovis nivicola nivicola), esta zona también posee una valiosa población de trofeos de este carnero, el mayor de todos los snow sheep, de color oscuro y cuernos masivos cercanos a los 90–100 centímetros de longitud.

Como habita en las zonas montañosas más remotas e inhóspitas, entre glaciares y pedregales, es difícil de cazar, realizándose recechos a pie —desde los campamentos base de alta montaña, alcanzables en la mayoría de las ocasiones sólo con helicópteros— siendo necesarios tiros largos desde los 200 o 300 metros. Esta caza requiere una óptima preparación física y un gran espíritu de sacrificio y adaptación por parte del cazador.
La temporada de caza comienza sobre agosto y acaba en septiembre aunque algunas organizaciones lo prolongan hasta primeros o mitad de octubre. Normalmente, no es frecuente ir hasta esta península sólo a por un carnero, por lo que lo habitual es combinar su cacería con la de oso y alce.
Alce gigante de Kamchatka
Kamchatka es conocida por ser el área donde habitan los alces más grandes del mundo. La zona más famosa para abatir el alce gigante de Kamchatka es en el norte, en Penshina.

El trofeo de este tipo de alce puede pesar alrededor de 25 kilos y llegar hasta los 35 kilos, lo que es debido a que la presión cinegética ha sido mucho menor que en otras partes del mundo, lo que permite encontrar aún estos grandes trofeos. Se caza desde agosto o septiembre, hasta primeros o mitad de octubre, a rececho, ya sea siguiéndole y acercándose a pie durante la época de celo o también desde barcas.
Lobo
Son escasos los permisos que oferta Kamchatka para cazar esta especie, ya que no es muy numerosa. Su avistamiento es difícil porque es muy esquivo, aunque si tenemos suerte podemos conseguir un excelente ejemplar de lobo siberiano. Siempre habrá que combinarlo con los otros animales de caza. Se da la paradoja de que para ninguna orgánica esta especie es prioritaria, pero la mayoría de los cazadores que hasta aquí acuden lo hacen con la ilusión de abatir un buen ejemplar.
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- Cuernas de varetos: determinadas por el comienzo de sus vidas, la densidad y el clima
- Conversaciones con viejos monteros
- Caza y naturaleza en las aulas
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- El significado del lance
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Efecto del volcanismo sobre la fauna de Kamchatka
La fauna de Kamchatka, como es característico de regiones frías, no está muy marcada por la diversidad, pero posee la concentración más alta de osos pardos de Eurasia y las aguas que la bordean están habitadas por la rara ballena gris, leones marinos, nutrias…, y posee también una de las mayores poblaciones de salmón de esta parte del mundo. Los animales de Kamchatka han adaptado el ambiente volcánico para que les favorezca; así los pájaros hacen sus nidos alrededor de los géiseres para que éstos los mantengan calientes, o los osos se bañan en las calientes aguas termales sulfurosas para eliminar parásitos, curar heridas y, por qué no, pasar un buen rato disfrutando del calor. Pero la actividad volcánica también es peligrosa, pues animales de cierto tamaño y peso suelen morir en el invierno, cuando se hunden a través de la nieve en las calderas o géiseres de fango y agua hirviendo. Una región de Kamchatka llamada el Valle de la Muerte es especialmente peligrosa para la fauna debido a los numerosos respiraderos del valle que lanzan gases tóxicos, y cuando el viento sopla de cierta dirección el valle entero se llena de gas, asfixiando a cualquier animal (o ser humano) que esté por allí.
La caza autóctona del oso de Kamchatka
La caza autóctona del oso de Kamchatka La población de las remotas aldeas de Kamchatka, depende de los recursos naturales para sobrevivir. Así, la principal fuente de carne se obtiene principalmente de los osos pardos, ya que un solo oso puede proporcionar varios cientos de kilos de carne, que se sala en barriles para tener alimento para el invierno. Se consume tras empaparla unas 24-36 horas en agua dulce para quitar la sal de la solución de la salmuera y hervirse unas cinco horas para reblandecerla. Se sirve así o frita, ahumada o en barbacoa.
Hasta hace 200 años, el oso apenas tenía enemigos naturales en Kamchatka. Los cosacos no estaban interesados en él y los pueblos indígenas lo cazaban moderadamente, bien usando flechas envenenadas o bien durante el invierno utilizando otro método: empujaban troncos y ramas pequeños de un árbol dentro de la guarida del oso. Éste, enfurecido, intentaba abrirse paso entre los obstáculos y deshacerse de ellos, pero al hacerlo arrastraba la madera más dentro y se encontraba atrapado contra el techo de su cueva; después los cazadores cavaban un agujero para alcanzar al oso en dicho techo y lo apuñalaban.
Hoy, lo que usan son perros entrenados para buscarle, que cuando lo encuentran, le acosan y ladran desde cerca, siempre atentos a sus garras, impidiendo que huya y dando tiempo al cazador a llegar hasta el oso y dispararle. También se capturan con lazos que se colocan en las trochas que suelen frecuentar, atando firmemente uno de los extremos a un árbol; cuando el oso pasa, queda cogido por el cuello o una pata, siendo abatido después por el trampero.
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