En el Número de Noviembre:

  • Los mejores 10 calibres para montear.
  • Torcaces en el cielo.
  • Vamos de acuáticas.
  • Tiempo para la competición.
  • Perros de muestra para las patirrojas.
  • Así van las monterías.
  • Perdices a postura de perro.
  • Cómo acabar con los vicios en el tiro.

Los balcones


Un cazador sin picardía no sabrá hacia dónde mirar para ver moverse al conejo que viene delante de los perros

En la laderas y cerros hay que buscar siempre un apostadero, una postura, que nos permita otear una buena zona por debajo, pues la única forma de poder tirar algunos conejos en cuanto las matas suben más de una cuarta desde el suelo, ya que se van solapando unas y otras desde nuestro ángulo de visión, y no quedan apenas espacios por donde ver moverse al conejo.

Estas asomadas o balcones las tenemos casi siempre gracias a alguna roca que sobresale un poco, esos promontorios sobre los que —guardando bien el equilibrio— dejando de lado el vértigo en caras muy escarpadas poder situarnos y estar  atentos al paso del conejo. La mayoría de las veces tiraremos aquí al conejo que sube, de cara, pues suelen tener los encerraderos en las mismas crestas donde nosotros estamos apostados. La clave: no moverse y memorizar nada más llegar los tres o cuatro puntos más querenciosos por donde puede pasar un conejo, y dejar resbalar la vista de uno a otro por orden, haciendo un recorrido. De otra forma, mirando rápido y sin orden, llega el momento en que «vemos» conejos por  todos lados, y en realidad, dejamos pasar al de verdad...

Arroyos y cañaverales

Aquí sí que hay que afinar para estar bien situados ante el lance conejero, sencillamente porque en los arroyos, y sobre todo en los cañaverales, se ve muy poco al conejo que va por delante de los perros, queriendo escurrirse antes de tenerlos encima. Así, quien se anima al arroyo o a las cañas esperando que el conejo salga a lo limpio la mayoría de las veces se queda sin tirar, pues aunque hay ocasiones en las que él conejo sorprendido dentro de las cañas tiene su encerradero fuera y sale buscándolo, lo más habitual es que no llegue a pisar tierra fuera de la cobertura de las cañas y tarayes. Por eso, y siempre bien organizados y sabiendo dónde están los otros compañeros (sobre todo cuando vamos avanzando unos por un lado del arroyo y otros por el otro lado, estrategia con la que hay que tener mucha precaución), lo mejor es distanciarnos un poco del cañaveral y quedamos de frente a él, de forma que veamos al conejo correr por delante y atravesando nuestro tiradero, aunque sea enmatado, así podremos tirar algunos. Imprescindible: saber dónde están los perros, en estos cazaderos conviene adelantar las escopetas y cazar con los perros con cencerritos o cascabeles, pues nos avisarán por donde vienen, pudiendo así tirar con seguridad al conejo, que se dejará ver muy poco.

El mar de esparteras

Cazando en laderas de esparto podemos tirar bastantes conejos o no ver ni uno, así es este tipo de terreno. En la espartera el conejo aguanta muchísimo, se nos quedan casi todos detrás y sin levantar, por lo que sólo llevando muy buenos perros vamos a poder tirar. Para estar siempre bien situados, no podemos estar encima de los perros pues entonces veremos como mucho arrancarse al conejo, pero no lo podremos tirar por dejar de verlo, y como tirar con dispersante y a tenazón es peligroso con los perros cerca, mejor vamos a irnos moviendo de forma que sigamos a los perros de abajo hacia arriba, en paralelo, pues en la mayoría de las laderas de atochas se ven mejor los pasillos desde abajo. El problema de cazar así es que tiraremos conejos más lejanos, pero compensa en la mayoría de cazaderos espesos de esparto; por ello, no montemos chokes muy abiertos, *** en estas circunstancias y un buen cartucho de 34 gramos es un buen equipo para colgar unos cuantos conejetes. Si nuestros perros son muy rápidos y salen encima del conejo, entonces se complica mucho la situación, deberemos cazar detrás de los perros y un poco por encima, para intentar ganar algún metro y poder tirar según sube el conejo, pero estos terrenos, apretados, y con perros rápidos, es complicado cazarlos.

Conejos en postura

Con la nueva temporada, vamos a tratar sobre cómo debemos situarnos en los diferentes lances más habituales en nuestras jornadas de caza, pues no siempre consideramos este aspecto en su valor, por lo que se nos van muchas piezas a las que no tiramos en buenas condiciones, o a las que ni siquiera vemos el tiempo suficiente. Y como todo apunta a que la 2007-08 puede ser una buena temporada conejera, vamos a repasar algunos consejos para tirar mejor a los rabicortos cuando cazamos en postura.

Para el conejero veterano, que da a sus perros veinte o treinta jornadas cada temporada, colgar media docena de conejos entre la maraña no suele resultar complicado.

A pesar de que a mediados de agosto se corría la voz de que se veían algunos conejos enfermos, la extraordinaria densidad de esta primavera ha permitido que aún cazando el conejo en verano, primero sin perros y luego con el trabajo de éstos para poder tirar a los conejos en los manchones y arroyos más complicados, lleguemos a las puertas de la temporada general con muy buenas expectativas.

El tiro del conejo no es ni fácil ni difícil, todo depende de las circunstancias y de nuestra forma de actuar; para el conejero veterano, que da a sus perros veinte o treinta jornadas cada temporada, colgar media docena de conejos entre la maraña no suele resultar especialmente complicado, dada su veteranía y conocimiento de las querencias, posturas, y trochas por las que los conejos se mueven.

Sin embargo, para el cazador que lleva poco tiempo, el conejo siempre va demasiado rápido, muchas veces ni ve al que llevan los perros delante, y sobre todo esto, no sabe aún dónde ni cómo colocarse para cubrir mejor la postura que le toca en la cuadrilla, debiendo recibir las instrucciones de los más experimentados sobre en cuál piedra subirse, o dónde tiene que esperar a que lleguen los perros antes de moverse al siguiente tiradero.

La caza en postura de conejos es una modalidad tradicional, muy popular, y que lleva de la mano el buen hacer de nuestros bravos podencos andaluces, con la astucia e intuición del cazador para decidir dónde sí y dónde no hay que situarse para poder tirar conejos: por ello, vamos a comentar algunos aspectos sobre cómo situarnos para lograr buenos resultados en esta modalidad.

La importancia de ver el tiradero

Cazar en postura requiere mucha picardía, vista, paciencia y rapidez de reflejos por parte del cazador. Un cazador sin picardía no sabrá hacia dónde mirar para ver moverse al conejo que viene delante de los perros, y si espera a tenerlo en un claro bueno para tirar, perderá lance tras lance.

La vista no está referida a la agudeza visual, sino a la claridad de criterio con que miramos los claros y pasillos a buena distancia de tiro, eligiendo los más querenciosos, y sabiendo «ver» el trasteo del conejo que quiere soltarse de la persecución de los perros.

Hay que ver rápido, y donde esperábamos, para colgar conejos en postura en montes difíciles.

La paciencia y la rapidez van de la mano, estar moviéndose continuamente en la postura no sólo alerta a los conejos, sino que hace que pensemos en otras cosas, perdamos la concentración, y nos pasen conejos a los que no nos dé tiempo a tirar: la rapidez, conjugada con una cabeza centrada en la cuestión que tratamos, da como resultado que cuando el conejo asoma en el pequeño claro o pasa por el canalillo entre dos matas, ya estamos encarados esperándolo y entonces ya tenemos el lance ganado.

Centrémonos ahora en cómo «ver» el tiradero para estar bien situado ante el lance próximo. Siempre hay que hacerse una composición del lugar a cubrir con la escopeta, ver las posibilidades, y considerar si en ese tiradero los conejos han de llegar, o por contra estarán cerca y sólo hay que esperar a que se muevan según sienten a los perros.

No nos esforcemos por mirar todas las matas, eso nos termina mareando y descentrándonos de los objetivos fundamentales. Busquemos unas matas claras, que dejan ver el suelo, eso es ideal para ver al conejo que está encamado cerca y que se moverá para huir sin buscar el claro. También hay que buscar los pasillos por los que los conejos suben o cruzan camino del encerradero cuando los perros vienen apretando detrás de él.

Hay posturas de manchón en las que hay que estar media hora esperando que lleguen y pasen los perros; sí, que pasen, pues hay veces en las que los conejos nos entran de vuelta, a recova pasada.

Lo que viene ahora va a tener comentarios en contra, seguro, pero hay que decir las cosas como son: si no sabemos tirar «a tenazón», no lo hagamos, aunque perdamos lances, el disparo realizado con la escopeta mal apoyada, sin encarar bien, con una rapidez fuera de la lógica, a veces provoca plomear a un perro, y sobre esto, no enseña a mejorar. Si no dominamos esta forma de tirar, tradicional, mejor que busquemos una técnica rápida. con encare bien realizado, con un seguimiento rapidísimo del conejo, tirando por delante, pues con técnica se puede mejorar, con disparos realizados «sin saber cómo», nunca se evoluciona. Eso sí, hay cazadores veteranos que son un verdadero espectáculo, un «martillo» tirando a tenazón, pero es que llevan cuarenta años tirando así, y miles de conejos abatidos, y esa es ya, para ellos, la mejor forma de tirar.

Mirando al manchón

En los manchones se dan posturas de espera dentro de las matas y de espera a la salida de las mismas, más las posturas que pueden ir cogiendo los cazadores que van moviendo los perros. Por ser las más generalizadas, tratemos sobre las dos primeras, pues el tercer caso es más dado a tirar según se puede por ir avanzando la escopeta junto a los perros dentro de las matas.


Ni se pestañea en la postura, que de lo que se trata es de dejar que el conejo huyendo de los perros, se nos meta en el tiradero.

Dentro del manchón todo se vuelve mata cuando no tenemos práctica ni conocemos bien ese cazadero, y tanto es así, que hay ocasiones en las que vamos invitados a un coto donde habiendo conejos, ni los vemos... y en esa misma postura, otro cazador conocedor de las querencias y hábitos de los conejos de allí, cuelgue unos cuantos en un rato.

Siempre hay que apostarse en un alto, sea una roca, un pequeño promontorio, el tronco de un árbol caído, un balate o algún punto algo más elevado que el entorno (hay quien incluso hace la postura desde un almendro...). Y quietos, ni se pestañea en la postura, que de lo que se trata es de dejar que el conejo huyendo de los perros, se nos meta en el tiradero.

Busquemos unos cuantos claros y los pasillos con más facilidad para pasar un conejo, busquemos referencias de otros cazaderos similares, pues el conejo sigue, más o menos, pautas parecidas, y si «vemos» un claro que nos llama, seguramente es que por allí puede pasar el conejo, pues en otras ocasiones lo hemos tirado allí, o en zonas parecidas otros claros similares han sido productivos.

No hay prisas, el tiempo lo marcan los perros y su trabajo, hay posturas de manchón en las que hay que estar media hora esperando que lleguen y pasen los perros, sí, que pasen, pues hay ocasiones en las que los conejos nos entran de vuelta, a recova pasada. No nos impacientemos, y atentos a los claros seleccionados, lo importante es cubrir la salida de los conejos, no ver tirar al compañero o estar viendo cazar a los perros a cien metros. Nuestro tiradero, ese es nuestro objetivo.

En las posturas de salida del manchón hay que estar pendiente tanto de las matas donde termina ese manchón, como del terreno aledaño, pues muchas veces el conejo sale de las matas buscando una pedriza cercana o el olivar, incluso el llano, pues nota que hay mucho jaleo de perros en las matas y decide huir hacia fuera antes de que lleguen.

Si el perro aguanta poco, debemos acudir muy rápido y ponernos en posición lo antes posible, pues la salida del conejo puede cogernos mientras buscamos la postura de tiro.

El tiro en estas posturas casi siempre es a conejos sesgados, a derecha e izquierda, por lo que debemos estar siempre muy pendientes a los lados y estar en buena posición para poder girarnos con soltura hacia donde corra el conejo, recordando que hacia la derecha, habitualmente, debemos correr algo más la mano en los disparos que hacia la izquierda, pues el giro de cintura es menor y hay que compensar.

El conejo a muestra

Cazando con perros de muestra los lances difieren bastante a cuando lo hacemos con podencos andaluces o incluso con perros de rastro, caso de los sabuesos conejeros, ya que generalmente con perros mostradores cazaremos avanzando por el cazadero, el perro por delante, sin hacer posturas o cazar quietos mientras el perro busca en las inmediaciones. Aún así, veamos cómo situarnos.

Cazando con perro de muestra, lo fundamental es no ponernos encima del perro puesto, ya que entonces estaremos obligados a tirar muy cerca y muchas veces con el perro detrás del conejo. En esto hay variaciones según el perro y el terreno, pues hay ocasiones en las que un perro rápido se mete encima del conejo y no podemos tirarlo por seguridad.

Así, en cuanto veamos la muestra, y siempre que el perro aguante —en las aulagas y en las esparteras el conejo aguanta mucho con el perro puesto—, debemos mirar muy rápido el terreno y buscar los dos o tres claros por donde el conejo puede cruzar, pues con el perro tan cerca el conejo corre rápido y no gazapea dentro de las matas.


Debemos estar siempre muy pendientes a los lados y estar en buena posición para poder girarnos con soltura hacia donde corra el conejo.

Vistos los pasillos y claros más cercanos y considerando por donde va a entrar el perro al conejo, nos ponemos de forma que oteemos bien la salida y esperaremos a estar bien situados y en guardia media para dar la orden de entrar al perro, lo cual suele hacer por la parte alta de la mata generalmente, aunque la rodee varias veces, a no ser que encuentre el pasillo del conejo, caso en el que debemos variar nuestra posición si tiene más salidas la mata, siendo los lances más complicados pues el conejo puede salir hacia una zona que veamos mal.

Recordemos, nada de ponernos al lado del perro, separémonos un poco, que veremos mejor la carrera del conejo; si el perro aguanta poco debemos acudir muy rápido y ponernos en posición lo antes posible, pues la salida del conejo puede cogernos mientras buscamos la postura de tiro.

Y por último, hay perros que aguantan tanto y que no saben buscar a salida de la mata, que hacen que el conejo salga por donde menos esperamos, incluso hacia el frente del perro; en estos casos, hay que estar prevenidos (conocemos bien a nuestro perro) y dispuestos a tirar cuando el conejo se distancie de nosotros, lo cual no siempre es fácil, buscando un punto bueno en la huida, aunque sea dentro de una mata, pues estos perros no suelen salir pegados al conejo.

 
Por Miguel F. Soler. Fotos Alberto Aníbal
 

 

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