En el Número de Octubre:

  • Decálogo para empezar bien la temporada
  • Cómo cobrar 5 perdices con 25 cartuchos
  • ¡A conejos!
  • Cómo evitar vicios en el tiro
  • La montería
  • Curso de tiro: el tiro en batida y montería
  • Gestión:Claves para la organización de la montería
  • Dónde están las mejores áreas de caza
  • Remington 770 frente a Sako 85
  • Rifle: ARGO Comfortech
  • Proyectiles con nombre y apellido: RWS
  • Escopeta: Franchi Highlandér
  • Cartuchos SAGA
  • Tablón de imágenes
  • Fichas: Semiautomáticos
  • Pistas cinegéticas para octubre
  • Firmas en este número: R. Lurueña y JP Bourguignon

Falseamiento de la licencia de caza

Otra cuestión es el falseamiento de la licencia de caza, hecho que, además de estar sancionado como infracción grave o muy grave, puede ser canalizado a la vía penal por falsificación de documento administrativo, pues no olvidemos que los documentos de licencia tienen ese carácter.

Las falsificaciones pueden consistir en:

● Alterar los datos de la licencia.

● Falsificar la licencia sobre un impreso en blanco que pueda inducir a error.

● Falsificando firmas o usurpación de sellos oficiales.

● Introducir datos falsos.

Si esto lo hace un funcionario de la Administración está penado con prisión de tres a seis años, si es un particular con prisión de tres meses a tres años y multa.

Irregularidades con la licencia de caza

La licencia de caza es el documento cuya posesión es imprescindible para practicar la caza, es personal e intransferible y para cazar no solo es preciso solicitar y obtener la licencia sino que además las leyes de caza españolas exigen que se lleve la licencia para practicar la caza.

La duración de la licencia es variable según la normativa autonómica correspondiente en ciertas comunidades siendo de cinco años en una, de uno en otras, etc. Cuando vence el plazo hay que renovarla. La identidad del titular deberá acreditarse junto con otros documentos de identificación que es obligatorio llevar en todo momento como el Documento Nacional de Identidad o pasaporte y el seguro de caza.

La licencia de caza solo es necesaria para el cazador. El personal auxiliar como ojeadores podenqueros o secretarios de caza no precisan de licencia para realizar sus concretas actividades, pero deben acreditar su condición.

La licencia la expide la Administración competente de la Comunidad Autónoma a una edad variable que oscila entre los 14 y los 18 años, aunque solo con la mayoría de edad es posible practicarla con armas de fuego. Una vez más hay que repetir que sería conveniente que se generalizase la posibilidad de obtención de licencia de caza en una Comunidad Autónoma y que valga para otras. A este respecto la legislación cinegética más reciente, como la Ley de Caza de Aragón, prevé la posibilidad de celebración de convenios de colaboración entre Comunidades Autónomas en los que conforme al principio de reciprocidad se reconozca la validez de las licencias de caza expedidas por otras Comunidades autónomas.

La licencia la expide la Administración competente de la Comunidad Autónoma a una edad variable que oscila entre los 14 y los 18 años.

La licencia de caza puede ser anulada o suspendida posteriormente a su expedición como consecuencia de un procedimiento sancionador y en ese caso el titular está obligado a entregar la licencia en el departamento competente en materia de caza de la Comunidad autónoma.

Algunas leyes autonómicas que solo contemplan la caza sin licencia como sanción sin diferenciar supuestos concretos que pueden producirse. No obstante la normativa cinegética más reciente va recogiendo en esto como en todo, mejoras, pero no obstante esta cuestión debe tenerse en cuenta a la hora de aplicar las sanciones.

Cuando un cazador está cazando y un agente le pide la licencia, si no la lleva encima se encuentra en una situación irregular que tiene diversas matizaciones en cuanto a sus consecuencias.

Quien caza sin haber obtenido licencia de caza está cometiendo una infracción, que por lo general se califica como grave en la mayor parte de las leyes de caza. Ahora bien, hay que tener en cuenta que no es lo mismo cazar sin haber obtenido licencia que tenerla caducada.

Todo derecho sancionador, y el cinegético no puede ser una excepción, debe ser interpretado de modo que ante la duda favorezca al posible sancionado.

Por ello no puede tener igual consideración sancionadora la caza sin haber obtenido licencia que con licencia caducada. En este último caso hay suficiente posibilidad de apreciación de la conducta para poder graduar la sanción correspondiente, si es que la Ley deja esta posibilidad, pero incluso en la instrucción del expediente puede haber posibilidades de apreciar esta circunstancia. Además dentro de la caducidad puede darse casuística diversa.

Otra cosa son las medidas que el agente pueda tomar en cuanto a piezas de caza abatidas, pues si no le consta que el cazador tiene licencia y la ley presume que no la hay, obliga al cazador a demostrar que la tienen presentándola posteriormente. Estimamos que hay base para decomisar las piezas de caza provisionalmente y entregarlas cuando se acredite la posesión de la licencia.

La caza sin haber obtenido licencia de caza está sancionada con elevadas multas que en alguna Comunidad Autónoma se sitúan entre los 300 y los 3000 euros. Es en esta graduación de la sanción donde la administración debe apreciar esta diferencia de actuación, y si no lo hace así puede ser objeto de recurso. Cuando la ley establece una graduación en las sanciones consagra una cierta obligatoriedad de utilizarla y ello no depende del exclusivo capricho de la Administración por razones de seguridad jurídica.

La práctica de la caza sin llevar encima la licencia en vigor por haberla olvidado es considerada por diversas leyes de caza como un olvido subsanable, surgiendo la obligación de presentarla ante las autoridades competentes en un plazo razonable (diez días). Si esto no se lleva a efecto, dejando transcurrir el plazo, se incurre en una infracción leve, que en este caso más que una infracción cinegética es el incumplimiento de una obligación administrativa impuesta por la ley.

Reformas de las leyes autonómicas de caza: el caso de Galicia

Las leyes de caza sufren modificaciones sobre la base de cambios que se llevan a cabo en el campo y su gestión. En este caso el nuevo gobierno autonómico de Galicia impulso una nueva ley de caza que lleva algo más de un año en vigor con modificaciones que dice ser necesarias, debido a la importante transformación del campo así como para reordenar los aspectos de las competencias de la administración autonómica y estatal (como la disposición de la ley que regula el carné de conducir por puntos) que hace referencia a la responsabilidad por daños ocasionados por las especies cinegéticas.

De entrada varía la definición de cazar, que ahora se considera como la actividad ejercida por las personas, mediante el uso de armas, artes u otros medios autorizados, para buscar, atraer, perseguir o acosar legalmente a los animales declarados como piezas de caza, con el fin de cobrarlos y apropiarse de ellos o facilitar su captura por terceros.

Se modifica la relación de terrenos excluidos de la consideración de cinegéticos, eliminando la mención a los terrenos cercados.

La ley de caza de Galicia denomina «terrenos cinegéticamente ordenados» (Tecor) aquellas áreas territoriales susceptibles de aprovechamiento cinegético que hayan sido declaradas y reconocidas como tales por resolución de la Consellería de agricultura, ganadería y montes en los que la población cinegética debe estar protegida y fomentada aprovechándose de forma ordenada. La superficie mínima y continua de los tecor será de dos mil hectáreas y la duración de su régimen especial será la del plazo de cesión de los derechos cinegéticos, que en ningún caso será menor de cinco años, ni deberá superar un plazo que era de quince años y ahora se extiende hasta los veinticinco, a cuyo término se extingue el tecor, salvo que se proceda a su renovación.

Otra de las cuestiones que se modifican en la ley de caza de Galicia es la regulación de las explotaciones cinegéticas cuyo establecimiento puede ser solicitado por los titulares cinegéticos de terrenos en coto redondo, con las superficies mínimas exigidas en cada caso. Estas explotaciones pueden dedicarse bien a la explotación de piezas de caza o a la explotación comercial de la actividad de caza. Estas explotaciones deben constituirse como empresas mercantiles y en sus terrenos puede ejercitarse la caza sobre piezas procedentes de granjas cinegéticas o de otros establecimientos autorizados, como parques de vuelo, cercados de aclimatación, biotopos, etc., que dispongan de una autorización oficial.

La caza sin haber obtenido licencia de caza está sancionada con elevadas multas que en alguna Comunidad Autónoma se sitúan entre los 300 y los 3000 euros.

Para que pueda ser autorizada una explotación cinegética, es preciso contar con una superficie mínima de cincuenta hectáreas, si se dedican a caza menor y de cien cuando su objeto sea la explotación de la caza mayor. Los titulares están obligados a señalizar estas explotaciones de acuerdo con la normativa dictada por el departamento administrativo competente de la comunidad autónoma, pero la obligación de señalizar está especialmente requerida para aquellos terrenos situados dentro del espacio de la explotación para los cuales no se autorice el ejercicio de la caza.

Para obtener autorización oficial de una explotación cinegética comercial es necesario contar con la titularidad cinegética de los terrenos en superficie continua sobre los que se pretende establecer la explotación, pero si estas explotaciones afectan espacios naturales protegidos, el promotor está obligado a presentar un proyecto para que el órgano con competencia en materia de medio ambiente decida en relación a la normativa de impacto ambiental.

No obstante la modificación legal deja pendiente de regulación las condiciones en que se desarrolle esta actividad, y en especial las relativas a controles genéticos y sanitarios, requisitos para llevar a cabo sueltas de piezas en la explotación, así como época y frecuencia de las mismas, marcaje de las piezas, modalidades de caza autorizadas, requisitos de transporte y otras que se consideren necesarias.

Por otra parte la Ley modifica asimismo la regulación de las granjas cinegéticas, que tienen la consideración de explotaciones ganaderas, de acuerdo con lo establecido en la ley de sanidad animal y la normativa que desarrolla la regulación del registro de explotaciones ganaderas. La autorización y el registro de las granjas cinegéticas en el registro general de explotaciones ganaderas corresponde a las autoridades autonómicas competentes en materia de agricultura y ganadería sin perjuicio del informe favorable de los departamentos competentes en lo relacionado a medio ambiente. A dicho efecto, la consejería de medio rural debe poner en conocimiento de la de medio ambiente el registro de granjas cinegéticas en el Registro General de explotaciones ganaderas, a efectos del ejercicio de las facultades de control en la actividad cinegética correspondiente a la administración competente en materia de medio ambiente, debiendo enviarle junto con la notificación del registro de la nueva granja cinegética una copia completa del expediente de solicitud de autorización.

Con respecto a la indemnización por daños la ley dispone que, en accidentes de tráfico ocasionados por atropello de especies cinegéticas, los daños personales y patrimoniales se regulan por la normativa estatal en materia de seguridad vial, pero los titulares de aprovechamientos cinegéticos de terrenos sujetos a régimen especial responderán en los demás casos de los daños ocasionados por la piezas de caza.

Por su parte la Consejería de Medio ambiente y desarrollo sostenible responderá de los daños producidos por las piezas de caza en terrenos de aprovechamiento común, en los tecor autonómicos de su competencia, en las reservas de caza, en los refugios de fauna y de cualesquiera otros terrenos cuya gestión y administración le correspondan.

Víctor Manteca Valdelande / Abogado

 

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LICENCIAS
yaiza
04/10/2007 15:40:26
EN LO QUE SE REFIERE A LOS OJEADORES PODENQUEROS TENEMOS QUE TENER 2 LICENCIAS PARA PODER CAZAR.
LA LICENCIA DE LA REHALA Y LA LICENCIA DEL OJEADOR.
EXISTE ADEMAS UN PROBLEMA YA QUE LA LICENCIA DE LA REHALA VA A NOMBRE DE QUIEN TIENE EL NUCLEO ZOOLOGICO A SU NOMBRE Y EN CASTILLA LEON AL MENOS, SI SON VARIAS PERSONAS LAS QUE TIENEN LA REHALA, HERMANOS AMIGOS PARIENTES ETC, SOLO PODRIA CAZAR EL TITULAR CON LO QUE TENDRIA QUE TENER UNA LICENCIA DE REHALA CADA PROPIETARIO o OJEADOR. CON LO QUE SI SON 3 LOS PROPIETARIOS RECAUDARIAN 3 VECES POR LA MISMA REHALA. ESTO ME LO HA MANIFESTADO UN GUARDIA DEL SEPRONA EN SORIA, QUE DEJO CAZAR ALGUNAS REHALAS, AUNQUE LOS PODRIA HABER DENUNCIADO SEGUN DECIA. UN SALUDO

 

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