El Isard, o lo que queda de él

Jordi Fabà

 

Andorra suspende la semana del Isard, semana en la que se podía cazar este animal por un precio popular, con precintos y sin guarda, semana en la que los cazadores pasaban ocho días con sus noches en refugios de alta montaña, divirtiéndose, charlando, pescando, buscando setas y cazando.

Aquí eso de ir con el guarda, que te dice donde están, cuál hay que matar, y encima te ayuda a bajarlo, no existe.

Realmente el peligro para el Isard era el primer domingo, el resto de semana la verdad es que era más vacacional que cazadora, pues el Isard no es tonto y las cabradas se emboscaban para no volver a salir en tiempo. El resto de semana se dedicaba a contemplar el entorno e ir a buscar la lotería de un macho emboscado omitiendo el resto de piezas.

Era una semana mágica, víveres para ocho días, sin electricidad, sin agua corriente, sin cocina, sin cama, sin parienta, sólo con amigos, con amigos de esos que sólo se pueden forjar en esas condiciones, donde todos tienen que arrimar el hombro en las tareas diarias y donde todos, sean quienes sean, son totalmente iguales, en la montaña todos valen lo mismo, amigos que esperan con ansia esa semana, pues es la única del año que pueden pasar alejados de todo, con un entorno espectacular, arropados por una afición como la caza, viviendo de una forma colectiva esta caza tan individual como es el rececho del Isard.

Muchas falacias y falsedades se cuentan de la famosa semana de la caza del Isard en el Principado de Andorra, la mayoría alentadas por la envidia que genera ser el único lugar del mundo donde la caza de tan majestuosa pieza es popular, sin guarda, durante ocho días y por 240 euros, sea oro, plata, bronce, macho, hembra… eso queda a la elección del cazador, que decidirá en función de su pericia para localizar, aproximarse y abatir una u otra pieza. Aquí eso de ir con el guarda, que te dice donde están, cuál hay que matar, y encima te ayuda a bajarlo, no existe, la limitación radica en ejemplares de menos de dos años y en hembras acompañadas de la cría del año.

La única gran verdad sobre este tipo de caza es que le puede la pasión, la pasión por este tipo de caza pocas veces me deja ver que es una caza a extinguir, porque la caza popular no es negocio para nadie, porque no se entiende que se mate por 240 euros lo que se mata por 2.500 a menos de 5 kilómetros de distancia, sólo cambiando de país, y porque socialmente ir una semana a la montaña con la finalidad de matar Isards es motivo de críticas, incluso desde dentro del propio colectivo de cazadores de uno de los países vecinos, pero de todos modos el principal problema es que se trata del último reducto que entiende la caza tal como era hace tan sólo 30 años, y eso escuece a los que hoy no pueden cazar de esa forma y básicamente a esos precios.

En otras zonas también ocurre algo similar, Catalunya suspende todos los permisos de rececho acompañado de Isard salvo la pequeña zona de Fresser, que parece que se ha salvado del pestivirus, un sistema de caza distinto pero también muy arraigado en la cultura cinegética de la zona. Su cancelación supone un mazazo para un colectivo donde el Isard es la pieza de caza por excelencia, y donde cazarlo supone la culminación exitosa de una temporada entera.

La cabaña de Isard del Principado de Andorra, en su vertiente sur, ha disminuido en un 80% a causa del pestivirus, y aunque en estos años sólo se ha localizado un Isard muerto por esa causa en todo el territorio, esta enfermedad se ha cargado todo el flujo de paso que ejercían sobre el Principado las cabañas del país vecino, que en función de la época del año, o incluso de la franja horaria del día, se encontraban en Andorra o en Catalunya, tema discutido también hasta la saciedad. En la zona colindante siempre nos han dicho que matamos los Isards de nuestros vecinos, eso es falso, no conozco ningún Isard con pasaporte, la fauna no entiende de fronteras políticas, sólo de geográficas, con lo que los Isards de esa zona se consideran propios o ajenos en función del lado de la frontera en el que estén en el momento del disparo, así de simple, y si no, haber movido la frontera.

A medida que entras en el pequeño país, ves que las cabradas de las reservas están estables, y en la vertiente norte hay numerosas cabradas de buenas dimensiones y bien estructuradas. La cabaña total del Principado se ha visto mermada de forma indirecta por el pestivirus que afecta principalmente al país vecino. Actualmente la cabaña fija rondará los 400-450 ejemplares, unos 150 menos que en el año 2003, más o menos.

El no encontrar síntomas de enfermedad en ningún ejemplar de dicha cabaña hace suponer que la población se mantendrá estable y ascendente, y que se podría llegar a cazar. El problema es la incertidumbre de la tendencia de la enfermedad, lo que no es incierto es que ha ejercido una tremenda presión sobre la cabaña del país vecino, esquilmando en un 83% su población, y que ha realizando una dura selección de la especie, y que en definitiva ha acabado por afectar cabañas vecinas, cosa que pone a prueba al colectivo cazador. Por un lado se entiende que la caza podría realizarse, quizá no una semana, pero sí tres días como el año anterior, y por otro lado se teme que ese breve espacio de goce cinegético ejerza más presión sobre la cabaña actual, incluso que llegue a desplazar cabradas hacia zonas realmente afectadas por el pestivirus, pudiendo regresar con la infección a sus zonas naturales.

Al final se opta por la medida más resolutiva: suspender la caza del Isard, noticia que he conocido hoy y que supone, a nivel particular, algo así como encontrarte en Barajas con overbooking para ese viaje que esperaba hacer sobre todas las cosas.

He dejado pasar la mañana y he acabado por adoptar una postura prudente, la del que entiende los acontecimientos y las medidas cautelares tomadas, la del que resta a la espera que la población goce de salud de hierro en años sucesivos, y la del que espera que en el país vecino dejen de ser negligentes con sus poblaciones cinegéticas, y dejen de tener 2.300 Isards —Parq de Cadí—, donde sólo caben 700, y dejen de joder la fauna desde los despachos por incompetencia suprema, tal y como textualmente comentan los guardas de dichas zonas.

No hace tantos años, cuando cazaba Isards en Àneu, Llessui, y Val d´Aran, los responsables políticos de las decisiones ambientales no aprendieron nada cuando las cabañas de esas zonas —principalmente Pallars— fueron prácticamente aniquiladas por una enfermedad similar, que coincidió en el tiempo con un brote de conjuntivitis para acabar de eliminar la sobrepoblación existente. Ahora se repite la historia, y yo me sigo preguntando dónde están esos montones de ecologistas que se rasgan las vestiduras cuando ven cazarse en Catalunya unos pocos Isards al año —no creo que llegue a 250… da igual, pongamos 500—, ¿dónde están? Ese gobierno que les ampara, ese que lleva la palabra inequívocamente vinculada al ecologismo faldero, Verdes, se ha cargado por incompetente las misma cantidad de Isards en un año que en 30 de caza, además de una forma penosa e indigna para la especie. Vuelvan a tomar nota, ésta es la segunda que toman, para mí no habrá una tercera, lo que los responsables políticos pueden llegar a considerar en el futuro como un tercer brote que lamentablemente volverá a reducir las cabañas de tan fantástico animal no será más que, a título personal y de otros muchos, el pistoletazo de salida de un nuevo sistema de caza, uno que se basa en tener el mismo respeto por el medio que el respeto que tienen los que lo gestionan, ninguno, y volveremos, volveremos a practicar la braconerie sobre el Isard, un sistema de caza que, por ancestral y antilegistativo, es tildado de furtivismo, y que ha etiquetado al cazador Andorrano injustamente desde hace décadas. Será un placer convertir lo injusto en justo.

 

Jordi Fabà

 

Comentarios (2)

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caza del isard en andorra
detorroella
02/08/2006 17:21:21
apreciado amigo:

estoy totalmente de acuerdo con tu fenomenal descripción de la realidad. la administración catalana esta llena de verdes en sus despatchos, eso sí con títulos, ambientólogos,biólogos,etc, encubren con la prohibición de cazar, su inseguridad y poca experiencia, sus ansias contra la caza.Con una prohibicón han matado 3000 cabras. viva los ecologistas!!!!!!!!!!
Opinión después de leer el artículo
Igor24
24/08/2006 12:02:25
Hola, soy un cazador vasco, y aunque nunca ví un Isard o rebeco, quiero decir algo. La situación que describes, me recuerda poderosamente la situación del País Vasco en materia de caza y de Comunidades limítrofes donde cazo habitualemete y conozco su problemática.

La caza se ha convertido en un negocio para unos que directamente aprovechan otros para apropiarse los derechos de caza por ser adinerados y dejar el DERECHO SOCIAL A LA CAZA a un lado (bueno si pensamos en el drecho CONSTITUCIONAL a la vivienda...). ¿Quién puede cazar un venado en berrea por un "precio popular", modalidad de caza tradicional donde las haya?

Por otro lado, quizás en comunidades limítrofes no ocurra, pero en la C. A. del País Vasco la situación con unos políticos medio verdes o ¡qué les interesa ser medio verdes, para negar la caza y QUITARSE UNA GESTIÓN DE ENCIMA, y así poder dedicarse a seguir cobrando y trabajando lo mínimo que es lo que les gusta, para poder dedicerse a comilonas y otras actividades estando poco cansados de trabajar para así disfrutarlas mucho más!, pues es lo que tenemos. Así es, si nos podemos quitar la caza de encima, un problema menos que tenemos y una tranquilidad más que tenemos. Luego, a la hora de gestionar el monte, en vez de recuperarlo (por lo menos los montes públicos), lo llenamos de pinos o eucaliptus y así en breves años COBRAMOS UNA PASTA, y quién sabe, quizás poniendo el cazo hasta nos caiga algo. MONTE VASCO PÚBLICO = PINOS y eucaliptus.

Bueno, sin desviarme del tema, ¿dónde están los cotos sociales? DESAPARECIDOS EN COMBATE, porque son un COÑAZO Y HAY QUE GESTIONARLOS, y además no son NEGOCIO.

Me voy a despedir, que si me arranco... Un saludo y buena caza A TODOS.

Igor24

 

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