Principalmente por la subida de tasas

Los cazadores de Castilla y León se plantan

La Federación de Caza de Castilla y León asegura en un comunicado que «los cazadores de Castilla y León están cansados y hartos de tanto abuso y desde tantos frentes» y acusan al Gobierno autonómico de «no respetar ni valorar la actividad cinegética».

11/06/2013 17:30:58 | CdC | Archivado en:  CyL.

«Ya son muchos los ataques, y siempre a los mismos»

 

El comunicado íntegro manifiesta lo siguiente:

La Federación de Caza de Castilla y León, como entidad representante del mayor colectivo de cazadores de la región, tiene la responsabilidad y el deber de denunciar la situación insostenible en que se encuentra la actividad cinegética, en gran parte provocada por la desidia, la inoperancia, el abandono y el expolio económico desde nuestra propia administración medioambiental.

¿Por qué protestamos?

1º. Por una brutal SUBIDA DE TODAS LAS TASAS relacionadas con la caza y la pesca. Como ejemplo, la licencia de caza ha pasado en un año de costar 27 a 42 euros. Lo mismo ha ocurrido con las matrículas de los cotos, las tasas por solicitud de permisos, etc, etc.

Estas subidas desproporcionadas y fuera de toda lógica, responden a un mero afán recaudatorio que pretende valerse de nuestro colectivo, que no protesta mucho, para mantener otros compromisos presupuestarios que interesan más.

No hay dinero ya para tanta tasa, gravamen, permiso, licencia, pago de daños, seguro, etc, por disponer en el mejor de los casos de unas pocas jornadas de caza al año, fiscalizadas además por unas autoridades medioambientales que a veces, lejos de colaborar y prevenir, añaden aún más trabas al cazador de buena fe.

Desgraciadamente soportamos una pérdida muy importante de cazadores en nuestras filas. Se debe poner remedio a esta sangría que impide que los jóvenes encuentren mínimas posibilidades de iniciarse en esta actividad y que los mayores puedan mantener su afición. No podemos seguir aportando más y más dinero que luego no se destina a la caza. Somos los únicos que pagamos por los aprovechamientos y la única garantía de sostenibilidad de muchas zonas rurales desfavorecidas en la región.

2º. Queremos, y así demandamos, una mayor AUTOGESTIÓN y menos tutela administrativa, una vez aprobados nuestros planes cinegéticos. Tenemos experiencia en gestión cinegética y pagamos estos planes para utilizarlos como herramienta, cumplirlos y mantener las poblaciones de fauna. Queremos que se desarrolle la figura del especialista en control de predadores (los estudios se iniciaron precisamente en esta Comunidad ), como elemento imprescindible en la gestión de los cotos .Somos, en definitiva, los más interesados en cuidar y cosechar debidamente la riqueza cinegética.

3º. Se deben recuperar las ayudas al hábitat y conservación de especies. Es necesario recuperar la dotación presupuestaria para la mejora de los hábitats de los cotos. Ahorrar unos euros puede desembocar en la pérdida de especies emblemáticas de flora y fauna que a su vez son garantía de riqueza medioambiental.

4º. Demandamos una agricultura sostenible más rentable. Nuestros agricultores tienen la obligación de mantener unas buenas prácticas agrícolas y de eliminar los métodos más agresivos con el Medio, y la sociedad actual debe primarles vía PAC para que esto conlleve además un incremento de sus producciones. Si se enfrentan producción y conservación y no se ayuda al agricultor a proteger la fauna, todos sabemos que la conservación sale perdiendo.

5º. Se debe dotar al personal de los Servicios Territoriales de Medio Ambiente de más medios y unificar criterios de actuación en toda la región. En muchos casos, cada Servicio Territorial interpreta y aplica las normas, precisamente por su falta de desarrollo y concreción, de forma dispar y en algunos casos contradictoria. La falta de criterios claros y también de personal acentúa el caos cuando se solicitan permisos como los de control de daños, que muchas veces se reciben cuando ya se han producido estos.

6º. Se debe completar el desarrollo reglamentario de la Ley de Caza de 1996, que sorprendentemente aún sigue indeterminada en muchos puntos después de 17 años de la entrada en vigor de la misma. Los grupos anticaza se están esmerando en atacar ante los tribunales nuestro ordenamiento jurídico y en consecuencia nuestra actividad por esta vía. El incumplimiento de los plazos, la negligencia y la improvisación de la Junta ha puesto ya varias veces en peligro nuestra actividad.

7º. Se debe recuperar la utilidad social de las Reservas de Caza de Castilla y León. La caza en las Reservas se ha entregado a los ayuntamientos en un nuevo sistema de adjudicación “al mejor postor” y de gestión cuanto menos plagada de interrogantes. Es necesaria una línea de financiación para mantener y desarrollar de forma adecuada estos espacios imprescindibles que fueron en su momento modelo de gestión pública. Se deben recuperar los cupos de caza que garantizaban el acceso de todos los cazadores, con mayor o menor poder adquisitivo, al disfrute de este patrimonio natural.

8º. Reivindicamos nuestro papel en la defensa del Medio Ambiente. Los intereses de la agricultura, la ganadería y la caza siempre deben ir de la mano. El acoso sistemático y chantajista de grupos beligerantes anticaza consigue presionar demasiado a muchos políticos, más preocupados en evitar confrontaciones con minorías que buscar solucionar problemas a otros colectivos más numerosos, aunque menos escandalosos.

 

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