Cuando el jabalí cruza el camino, ambos cazadores lo dejan cumplir para poder disparar con seguridad. Al menos uno de ellos lo alcanza. El gran macareno cae derribado al suelo. Está cerca de uno de los cazadores, que se acerca a él, cometiendo un gran error.
Otro disparo para intentar rematarlo
Esto provoca la embestida del animal que, herido, no duda en atacar a aquel que tiene más cerca. Pero el cazador logra esquivarlo saltando hacia su derecha. El compañero está cerca y corre hacia la peligrosa escena. Cuando no existe peligro para intentar rematar al cochino, lo hace con un certero disparo. Ambos celebran el final del lance. Pero lo hacen antes de tiempo, porque el jabalí aún tiene fuerzas para levantarse e intentar atacar de nuevo.
La rapidez de este cazador para terminar de rematar al gran suido concluy finalmente el peligroso lance. Es cuando llegan los perros que oíamos al principio del vídeo.
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