Pero la letalidad del gran depredador se impone al tamaño de su presa. Cuando el vídeo comienza, el oso está rematando la vida del suido y lo que hace es intentar trasladar su gran cuerpo. Para ello, atraviesan un pequeño cauce de agua para llegar a una senda por la que han circulado recientemente algunos vehículos, puesto que vemos las marcas de los neumáticos sobre la nieve.
Desde allí graban la cruda y natural escena. El autor detalla que todo sucedió en un camino en dirección a Kakanj, un municipio y localidad de Bosnia y Herzegovina.
