Legalmente, este tipo de artículos deben fundirse a mil grados en una siderúrgica. Generalmente, proceden de delitos cometidos por furtivos o fueron de policías jubilados. Tras su destrucción se convierten en vigas de metal.
Más de la mitad, armas de caza
Las armas se encontraban en los depósitos de las Intervenciones de Armas y Explosivos de ambas Comandancias isleñas, que habían sido entregadas voluntariamente por sus propietarios, por haber sido utilizadas en la comisión de hechos delictivos, infracciones administrativas, ser prohibidas o por no haber sido compradas en las subastas.
Las armas destruidas eran 6.015, un total compuesto por 3.390 armas largas (escopetas, carabinas y rifles), 775 armas cortas (revólveres y pistolas), 189 armas de aire comprimido, 152 armas detonadoras, 19 cañones, así como 1.490 armas blancas.
¿Cómo se destruyen las armas?
Las armas incautadas por la Guardia Civil terminan en una siderurgia. Se funden a mil grados, para asegurar su destrucción. Algunas provienen de furtivos que no cuentan con licencia y otras son de policía que ya se han jubilado.
Después de su destrucción, son un elemento de construcción más, puesto que se convierten en vigas de metal. En España se funden más de 50.000 armas al año.
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