José Ignacio Ñudi, Director de Trofeo Caza y Conservación

«Trofeo forma parte de mi vida»

Aterrizó en el mundo de la prensa cinegética en 1990, cuando aún cursaba sus estudios de periodismo. A pesar de haber pasado previamente por la redacción de un diario de su Huelva natal, fue en la ya extinta revista Caza Tiradores donde encontró su verdadera vocación.

Durante tres años ejerció el puesto de redactor-jefe y se curtió en un mundo, el de la caza y las letras, que desde el principio le apasionó. Allí permaneció hasta 1993, momento en el que llegó a la redacción de Trofeo, donde trabajó bajo la dirección de Juan Delibes hasta su marcha, en 1998. En ese momento tomó el testigo y, a sus 30 años, se convirtió en el director de la revista decana de la caza en España.Desde entonces, aquel apasionado cazador de provincia se entregó por completo a una publicación que hoy es reflejo de su amor por la caza y por el periodismo bien hecho.

Cualquiera que conozca a José Ignacio Ñudi sabe que hablar de Trofeo es hablar de él, de su afabilidad, de su mente incisiva, del profundo amor que siente por el campo y por todo aquello que tiene que ver con la cultura rural. Podría decirse que es un hombre profundo porque siempre da un paso más que el resto, porque se fija hasta en el detalle más nimio y porque presume como nadie de la caza y del papel que ésta representa en la conservación de la naturaleza. Ahora que la revista Trofeo ha cumplido 40 años, hemos querido acercarnos a él para que nos cuente sus impresiones a cerca de este aniversario tan especial y su trabajo al frente de la cabecera.

—Cuarenta años son muchos años para una publicación, máxime si tenemos en cuenta que trata de caza ¿Cuál ha sido su secreto?

—Sin duda varios. Trofeo nace en 1970 con la intención, creo, de satisfacer las necesidades informativas de esa emergente clase media que comenzaba a practicar diversas actividades al aire libre como la hípica, el golf, la vela, la pesca, el tiro o la caza. Los primeros números de Trofeo trataban todas estas aficiones, aunque la caza y la pesca siempre tuvieron más peso y, de hecho, en 1993 se convirtieron en dos revistas monográficas e independientes: Trofeo y Trofeo Pesca. Quiero decir con esto que esta cabecera pronto se especializó, supo buscar a magníficos colaboradores, apostó por la calidad de los contenidos, por la defensa de la caza, ética y estética, pero sin caer en el dogmatismo. Creo que Trofeo ha intentado siempre defender la caza dignificándola a través de la cultura, de la ética, de la ciencia y de su papel conservacionista.

—Resulta curioso que a lo largo de todo este tiempo Trofeo solo haya tenido tres directores. ¿Ha influido esto de alguna manera en el planteamiento de la revista?

—No lo sé, aunque sí creo que los tres directores hemos tenido, salvando las distancias, criterios parecidos. No conocí a Pepe Medina, el primer director, pero me identifico plenamente con la línea que marcó. Con Juan Delibes trabajé muchos años, comparto su filosofía cinegética, seguimos siendo muy buenos amigos y siempre le agradeceré que un día me llamara para ser redactor-jefe de Trofeo. Creo que los tres directores hemos tenido sensibilidades parecidas y eso ha permitido que su línea editorial no haya variado mucho.

—Ahora que echamos la vista atrás ¿reconoces aquellos primeros números de Trofeo?

Creo que los tres directores de Trofeo hemos tenido criterios parecidos

—Yo tenía dos años cuando Trofeo vio la luz, de modo que no pude seguirla desde su aparición. Ahora, viendo aquellos primeros ejemplares, te das cuenta de lo mucho que ha cambiado la revista, sobre todo su apariencia: ha mejorado el papel, la impresión, el color lo inunda todo… En cuanto a los contenidos, diría que son mucho más técnicos: se habla más de gestión, de legislación, de multitud de accesorios que antes no existían… El mundo de la caza se ha complicado, se ha expandido y ya no se pueden tratar los temas de oídas, porque además el cazador del siglo XXI está mejor formado. Pero dicho esto, me quedo con muchas cosas de las primeras épocas, sobre todo con las expediciones de caza, que tenían más sabor que las de ahora y con artículos literarios magistrales.

—Trofeo ha sobrevivido a otras publicaciones que décadas atrás fueron muy fuertes y sigue ocupando una posición hegemónica en el creciente mercado de las revistas de caza. ¿Cómo se ha vivido desde dentro este aumento de la competencia?

—La competencia, siempre que no sea desleal, es positiva. Los consumidores, en este caso los cazadores, amplían su oferta informativa y las revistas se ven obligadas a mejorar su oferta. Ahora la competencia es tremenda y obliga a la redacciones y a las empresas editoras a agudizar el ingenio para ser las novias más bonitas. En Trofeo hemos regalado artículos de todo tipo y desde hace mucho tiempo un DVD, que al fin y al cabo es un documental, un reportaje audiovisual, sobre la caza. Creo que ahora existe un exceso de información, a veces incluso reiterativa. Todas las revistas publicamos cosas parecidas e incluso muchos colaboradores escriben en varias, perdiéndose en parte ciertas señas de identidad que me parecen esenciales en cualquier publicación. Ahora más que nunca cada revista, sin descuidar el análisis y la información, debe buscar o mantener su propia idiosincrasia.

—¿Entre esa competencia también nos encontramos con Jara y Sedal?

—Bueno, hace ya 100 números que Jara y Sedal es competencia, lo que pasa es que desde hace un par de años pertenece al mismo grupo editorial, Editorial América Ibérica, y eso permite que busquemos diferenciarnos o, mejor dicho, complementarnos. Desde su aparición, o al menos esa es mi opinión, Jara y Sedal buscó el lector de Trofeo, y no digo que no nos arrebatara unos cuantos, pero Trofeo siguió manteniendo su posición avalada, y esto es muy importante, por los dos grupos editoriales a los que ha pertenecido: Prensa Española hasta 1999, y a partir de esta fecha, Editorial América Ibérica. Jara y Sedal no tuvo tanta suerte con sus patrones editoriales y eso ha sido un lastre. Ahora ambas pertenecen a América Ibérica y tienen diferencias suficientes para tener públicos distintos, pero también complementarios. ¿Y cuáles son esas diferencias? Podría poner un ejemplo: las dos podemos hablar de cómo se caza el zorzal en mano, de cómo se tira, con qué munición, pero trofeo tenderá a ir un poco más allá y, a lo mejor, analizará cómo influye esta modalidad en su dispersión. También nuestra revista puede gustar más a los que ya hemos cumplido los 40 y Jara y Sedal a los cazadores más jóvenes.

—También se puede decir que acabamos de asistir al nacimiento de un nuevo hijo, me refiero a Trofeo Caza Mayor. ¿Cómo ha sido su llegada al mercado? ¿Ha tenido buena acogida por parte del público?

—Trofeo Caza Mayor es una consecuencia lógica de la evolución de la caza en España. Nunca antes en la historia de España, al menos en los últimos siglos, hubo tanta caza mayor y tanta afición por ella. Al mismo tiempo, la revolución del transporte aéreo y el aumento de la calidad de vida ha permitido ampliar los cazaderos y las especies fuera de nuestras fronteras. Pues bien, estos cazadores demandan más información sobre lo suyo y por eso nace Trofeo Caza Mayor. Trofeo siempre ha tratado la caza mayor nacional e internacional, pero no puede destinar media revista a estos temas. La solución es hacer una revista para estos cazadores, y creo que hemos acertado. En un principio la regalábamos con Trofeo y ahora se está vendiendo muy bien en los quioscos, aunque sólo hacemos, por el momento, cuatro números al año.

—¿Qué es Trofeo para José Ignacio Ñudi?

Ahora más que nunca cada revista debe buscar su propia idiosincrasia

—Forma parte de mi vida. Llevo trabajando en la revista desde 1993. Son muchos números, muchas horas de dedicación. Gracias a ella he conocido a muchísimos cazadores, otras modalidades de caza, otros destinos y especies. Además, hacer una revista no es lo mismo, por ejemplo, que hacer o fabricar un mueble. Una revista tiene alma, requiere pasión y mucha dedicación, además de coordinar a otros muchos cazadores. Mi mujer a veces me tiene que recordar que Trofeo es mi trabajo, no mi vida. Yo creo que está un poco celosa, pero tampoco le falta razón.

—¿Y qué quiere José Ignacio Ñudi que sea Trofeo para los cazadores?

—Una revista de caza que, aparte de informar, les transmita sensaciones. Los cazadores tenemos nuestras cosas, aparte de nuestro propio lenguaje, y eso tiene que quedar reflejado en cada página, en cada reportaje. Yo quiero que el cazador encuentre en Trofeo, aparte de mucha información, un lugar en el que sentirse cómodo, como si estuviera con otros cazadores, y que se sienta comprendido, amparado y defendido.

—Finalmente, y apartándonos del tema que hoy nos trae aquí, ¿Cómo ves el futuro de la caza en España?

—La caza, de ser una actividad consustancial al mundo rural y una especie de recolección animal, ha pasado a tener graves problemas de legitimidad en nuestra mayoritaria e imparable sociedad urbana. Ante esto, y cómo esta aplastante sociedad del asfalto tiende a imponer a través de esa tiranía de la mayoría, sus criterios y gustos, la caza lo tendrá cada vez más difícil. Ante esta realidad creo que tenemos dos soluciones complementarias. La primera, explicar de verdad a la sociedad los beneficios de la caza, que los tiene y muchos. Explicarla con la información y la propaganda, como hace hoy cualquier empresa que quiere dar a conocer sus productos. Por otro lado, tenemos que reconvertir aún más la caza es una herramienta de gestión, o sea, tenemos que intentar cazar lo que un determinado coto o ecosistema necesite en cada momento, ni más ni menos, porque esto nadie lo podrá criticar desde un punto de vista técnico. Seguirá habiendo detractores, gente que nos llame asesinos o esté en contra de la muerte de cualquier animal. Pues muy bien, qué le vamos a hacer, pero la caza es necesaria para el conjunto del ecosistema. Con la caza autóctona es fácil la aplicación de este principio, pero no con la migratoria. Pero bueno, podrían encontrarse otros consensos. Pero para llevar a cabo estos objetivos los cazadores tenemos que concienciarnos de que tenemos un serio problema de imagen, unirnos de una vez por todas y e intentar solucionarlo con nuestro esfuerzo y dinero.

En el número de noviembre:

  • Miasis nasofaríngea del corzo
  • Viaje a La Alcarria
  • El verano de los zorzales
  • Hipopótamo
  • Primeras crónicas monteras de la temporada y calendario de noviembre
  • Apuntes sobre la afición en el perro de caza
  • La escopeta patera
  • Nueva carabina Blaser AR8 Professional Success
  • Probamos el rifle Browning X-Bolt SF Hunter
  • Prueba del Nuevo rifle Argo E Battue
  • Prueba de 5 modelos de Cartuchos Solognac calibre 12-70 y 20-70
  • Honda HR-V 1.6 i-DTEC Executive. El hijo pródigo