José Ramón de Camps Galobart, cazador de rebecos y escritor

¬ęUn cazador de sarrios debe ser humilde¬Ľ

Barcelon√©s de 54 a√Īos de edad, gran aficionado a la caza de alta monta√Īa y especialista en la caza del rebeco, J. R. de Camps es autor de cuatro libros espec√≠ficos sobre este animal. Entre ellos destaca un glosario de 3.000 t√©rminos sobre la caza del sarrio o isard en el Pirineo.

Rafael Vecilla

Ha publicado además un libro sobre sus vivencias en la caza del zorro en su finca de Extremadura y otro de conversaciones con los cazadores, gestores y biólogos que mejor conocen al macho montés. Experto conocedor del Pirineo, posee una de las mejores colecciones de trofeos de sarrios de nuestro país. A lo largo de la entrevista transmite su profundo conocimiento de la caza del rebeco, reconocido como una de las piezas cinegéticas más difíciles de cobrar, especialmente si se va en busca de un gran trofeo.

‚ÄĒAunque practicas la caza menor y mayor, se te vincula sobre todo con la del rebeco. ¬ŅPor qu√© te gusta tanto su caza?

‚ÄĒPor la dificultad que entra√Īa. Siempre he dicho que el rebeco, el sarrio o el isard, que es como lo llamamos en Catalu√Īa, es un animal de caza mayor con may√ļsculas, un animal muy experimentado, receloso, inteligente, que si ha sido tirado no se dejar√° acercar. Sus sentidos est√°n muy desarrollados y tanto su o√≠do, su vista como su olfato est√°n entrenados a lo largo de su vida para utilizarlos en defensa propia. Tienen estos animales adem√°s otra peculiaridad que hace que se acent√ļe nuestra pasi√≥n por su caza, y es que para conseguir un gran trofeo, necesitamos antes juzgar su cuerna, y ello representa una dificultad m√°xima. El rebeco es sin duda, el animal cineg√©tico m√°s dif√≠cil de juzgar, y se necesita mucha experiencia para tener el criterio adecuado a la hora de seleccionar el trofeo que est√°s buscando. Si a todo esto le a√Īades la naturaleza y el h√°bitat en donde se desarrolla la cacer√≠a, la dificultad que entra√Īa andar por sus prados, canales, crestas y bosques, y la obligaci√≥n de estar en una buena forma f√≠sica para adentrarse por esos parajes, entender√°s la felicidad que uno siente al conseguir abatir un buen trofeo y arrebat√°rselo
a la alta monta√Īa.

‚ÄĒ¬ŅTan dif√≠cil es cazar un rebeco?

‚ÄĒCazar un rebeco no es complicado. Si quieres, incluso un animal representativo puede ser relativamente f√°cil. Siempre digo que la ventaja de la caza es que, es el propio cazador el que se pone los l√≠mites a la dificultad de sus recechos. Hay formas de cazar un rebeco sin que uno necesite tener una gran forma f√≠sica e incluso sin que uno sea buen tirador, pero por el contrario, f√≠jate que el rebeco es el √ļnico animal cineg√©tico en Espa√Īa, en que las organizaciones de caza cuando venden sus permisos a los cazadores, no garantizan que el animal sea medalla.

Mira, la suerte siempre existe en la caza, pero mi experiencia me dice que para cazar un gran trofeo de rebeco, en primer lugar necesitas estar en muy buena forma f√≠sica. Su cacer√≠a es muy dura, y la mayor√≠a de las veces necesitar√°s muchas horas de subir y bajar monta√Īas para encontrar a un gran solitario. Es necesario prepararse para este tipo de recechos y esta ya es una diferencia sustancial con las otras modalidades de caza que practicamos en Espa√Īa. En segundo lugar, adem√°s de tener el rifle a punto, tendr√°s que acostumbrarte a disparar a largas distancias, y esto requiere tiempo y pr√°ctica. Y por √ļltimo estar√° tu propia capacidad de aguante y sacrificio.

No tengas la menor duda de que por regla general para cazar un gran trofeo tendr√°s que estar todo el d√≠a desechando animales de menor categor√≠a a la espera de encontrar al trofeo so√Īado. Y eso implica mucha fuerza de voluntad. Al final la ventaja de esta caza es que t√ļ decides d√≥nde est√° tu l√≠mite. Y todo esto no garantiza que cobres un medalla de oro, por eso los cazadores de sarrios estamos tan contentos cuando podemos abatir un animal mayor de 97 puntos en el Pirineo. Es el sue√Īo de todos los apasionados a esta caza.

‚ÄĒHas escrito cuatro libros dedicados al rebeco, h√°blanos de ellos.

‚ÄĒSiempre me extra√Ī√≥ que con la extensa bibliograf√≠a cineg√©tica que ha habido en Espa√Īa a lo largo de los siglos, solamente existiera un libro monogr√°fico sobre el rebeco, El Pirineo y los sarrios, escrito por el entra√Īable Alfonso Urquijo hace ya m√°s de 40 a√Īos. Es un libro excepcional y que recomiendo a todos los nuevos aficionados a este tipo de caza. Decid√≠ atreverme a escribir sobre el sarrio y publiqu√© Conversaciones con cazadores de sarrios y rebecos, en donde entrevisto en profundidad a los mejores cazadores de este animal en Espa√Īa. Este libro me permiti√≥ conocer a aut√©nticos especialistas de este animal, adem√°s de entablar con alguno de los entrevistados una profunda amistad que me ayud√≥ a comprender la esencia de esta modalidad de caza.

El libro se agot√≥ r√°pidamente y me anim√© a sacar un segundo libro titulado Apuntes de la caza del sarrio, en el que intento responder a las grandes preguntas que nos hacemos los cazadores de rebecos. Ya sabes, c√≥mo juzgar a este animal, si est√°n los mejores rebecos en los bosques o en las cumbres, a qu√© distancias se dispara a un rupicaprino, etc. Paralelamente desde que empec√© a recechar isards, siempre me llamaron la atenci√≥n los t√©rminos, vocablos o palabras que emplean los guardas y la gente de la alta monta√Īa en sus recechos por el Pirineo, y a lo largo de mis subidas a la monta√Īa las fui recopilando. Me anim√© a publicarlas en mi tercer libro, Glosario sobre el sarrio, su caza y la alta monta√Īa, un conjunto de palabras que se refieren al ejercicio de la caza del sarrio en el Pirineo. Son vocablos de muchas clases, aunque todos ellos hacen referencia al sarrio, su caza y la descripci√≥n de la alta monta√Īa.

Es el libro que me siento m√°s orgulloso de haber escrito. Por √ļltimo en mi cuarto libro, Cazando sarrios en el Pirineo, he querido narrar diversas leyendas, cuentos, historias y an√©cdotas del Pirineo cineg√©tico, junto con algunas de mis diversas cacer√≠as en busca de sarrios realizadas por esta cordillera. Sin duda, escribir estos libros adem√°s de una dificultad y un reto, me ha producido horas de aut√©ntico placer y espero que sean del agrado de todos aquellos lectores aficionados a la alta monta√Īa.

‚ÄĒParece ser que tus libros est√°n agotados ¬ŅHas pensado en reeditarlos?

‚ÄĒLa verdad es que yo mismo me he sorprendido de su √©xito. En estos momentos no tengo planes de reeditarlos. Se que a veces en alguna librer√≠a cineg√©tica se encuentra alg√ļn ejemplar de mis √ļltimos libros, que es muy dif√≠cil encontrar los dem√°s, y he visto con azaro el precio que ofrec√≠an en ebay.com por mi libro Conversaciones‚Ķ Seguro que alg√ļn d√≠a tendremos que hacer algo, la editorial me ha propuesto la reimpresi√≥n de los cuatro libros en una edici√≥n de dos tomos. Veremos‚Ķ

‚ÄĒTu primer libro recoge tus conversaciones con grandes cazadores de rebecos. ¬ŅDe qui√©n aprendiste m√°s sobre su caza?

‚ÄĒTodos ellos me aportaron much√≠simo. Tuve la gran suerte de hablar horas y horas sobre el rebeco con todos ellos, me contaron sus vivencias, su pasi√≥n por la alta monta√Īa, por este animal, pero si me insistes, hay dos cazadores que me han dejado huella y que considero excepcionales cazando rebecos. Uno es √ć√Īigo Moreno, marqu√©s de Laserna, y el otro Javier Mercader, vizconde de Belloch. El marqu√©s de Laserna es un aut√©ntico conocedor de este animal, un apasionado de la caza de alta monta√Īa, ha cazado pr√°cticamente todas las subespecies de rebecos que se encuentran en el mundo, es todo un experto en la gesti√≥n de cotos de alta monta√Īa y por encima de todo es un hombre con una sensibilidad extraordinaria, y con un conocimiento sobre la historia del Pirineo que te pasar√≠as horas y horas escuch√°ndolo. Me ayud√≥ mucho en la confecci√≥n de algunos de mis libros y el pr√≥logo que me escribi√≥ para Apuntes para la caza del sarrio es todo un tratado en may√ļsculas sobre el sarrio y su pasi√≥n por la alta monta√Īa. Recomiendo leerlo. Hablar de Javier Mercader es hablar sin duda de uno de los mejores cazadores de sarrios de la historia de Espa√Īa. Su colecci√≥n de trofeos es espectacular y demuestra su pasi√≥n y afici√≥n por este animal. He tenido la suerte de poder cazar con √©l los √ļltimos 12 a√Īos en el Pirineo y puedo sentirme orgulloso y afortunado de las muchas vivencias que hemos compartido en la monta√Īa. √Čl me ense√Ī√≥ a cazar los grandes trofeos, a tener perseverancia en su b√ļsqueda, a la necesidad de aprovechar las oportunidades que la monta√Īa te brinda, a organizar los recechos hasta el √ļltimo detalle, la importancia de la preparaci√≥n f√≠sica‚Ķ Y sobre todo me inculc√≥ la capacidad de sufrimiento que se necesita para poder seguir andando por la monta√Īa, desechando buenos animales a la espera de encontrar el trofeo so√Īado. No he podido tener mejor maestro. Aun hoy, con muchos a√Īos a sus espaldas, sigue subiendo a la alta monta√Īa en busca de fotografiar a grandes trofeos.

‚ÄĒ¬ŅCu√°l es la esencia de la caza del rebeco? ¬ŅQu√© caracter√≠sticas debe reunir quien quiera cazarlos?

‚ÄĒAntes te he dicho que cada cazador se pone sus propios l√≠mites dependiendo de sus propias caracter√≠sticas f√≠sicas y objetivos cineg√©ticos. Algunos somos aut√©nticos apasionados a su caza, y el rececho de grandes trofeos nos tiene totalmente enganchados. La caza tiene que ser incierta, que exista dificultad y esfuerzo para ser atractiva, y ello se cumple con creces en el cobro de este animal.

Para muchos de nosotros, estos recechos son todo un desaf√≠o y puedo garantizarte que si uno la practica a√Īo tras a√Īo, si uno intenta conseguir ser un especialista en esta modalidad, este reto se convierte en un objetivo que le marcar√° para toda su vida. Dejar la gran ciudad y adentrarse en la alta monta√Īa requiere, adem√°s de una gran afici√≥n, un esfuerzo mental y f√≠sico muy serio. Si preguntas cu√°les son las caracter√≠sticas que debiera reunir un cazador de sarrios yo empezar√≠a por hablar de humildad. Uno tiene que aceptar sus limitaciones ante el poder√≠o de la alta monta√Īa. A la monta√Īa hay que respetarla, nunca desafiarla. Ya he hablado de la necesidad de estar bien preparado f√≠sicamente ya que adem√°s de ser un motivo de prudencia, estar en forma nos permitir√° disfrutar de nuestros recechos, y tener la fuerza de voluntad suficiente para caminar largas horas por parajes llenos de dificultad.

Es muy importante tener un buen rifle y sobre todo tenerlo siempre a tiro. Tendr√≠amos que intentar conocer al m√°ximo las ca√≠das de las balas que disparamos, seguro que por lo general tendremos que tirar entre 270 y 320 metros y esto implica cierta pr√°ctica. Es fundamental saber juzgar al animal y ello es realmente complicado. Solamente la experiencia y los muchos errores que se cometen, permiten juzgar si un animal es medalla de plata u oro, o si una hembra es buena o excepcional. Localizar al animal, saber acercarse sin ser visto, encontrar el lugar id√≥neo para apoyarse, elegir el momento adecuado para disparar, son momentos del rececho que dependiendo de la experiencia del cazador pueden determinar el resultado de la cacer√≠a. Es necesario el conocimiento del terreno donde cazas para saber d√≥nde encontrar buenos trofeos, y hay que saber andar por la monta√Īa, algo que solo se aprende pate√°ndola muchos a√Īos. Y por √ļltimo, sin amor por la alta monta√Īa, sin pasi√≥n por esta caza, ser√° muy dif√≠cil que quieras volver a√Īo tras a√Īo, a seguir revent√°ndote en busca de un trofeo so√Īado.

‚ÄĒDec√≠a Valent√≠n de Madariaga que quien es capaz de cazar un sarrio en los Pirineos puede cazar en cualquier monta√Īa del mundo. ¬ŅEst√°s de acuerdo? ¬ŅHay algo singular en los Pirineos?

‚ÄĒValent√≠n caz√≥ por todo el mundo y el rebeco fue una de sus grandes pasiones. El dec√≠a que su caza en la alta monta√Īa era la m√°s divertida y adem√°s eran los animales cineg√©ticos m√°s dif√≠ciles de juzgar. Laserna o Mercader siempre han dicho lo mismo, la mejor escuela de alta monta√Īa es la caza del rebeco. Mira, el Pirineo para un profano puede parecer f√°cil, casi nunca cazas por encima de los 3.000 metros y las monta√Īas te parecen asequibles, pero mucho cuidado con ellas. Est√°n llenas de cortados, hay poqu√≠simos caminos o senderos para caminar y siempre est√°s andando por entre medio de sus laderas, por rodaderos o tarteras, y sobre todo mucho cuidado si tienes que cruzar por pasos helados, sin olvidarme de su cambiante climatolog√≠a. Al sarrio puedes cazarlo en sus cumbres o en sus bosques, teniendo que entrarlos y dispararlos de distinta manera, y ello te aporta una experiencia important√≠sima para futuros recechos en otras monta√Īas. Adem√°s, seguro que si cazas buenos trofeos en el Pirineo, habr√°s aprendido a sufrir, a controlar el cansancio, a no rendirte f√°cilmente‚Ķ y este c√ļmulo de experiencias son la base para poder cazar en cualquier otra monta√Īa del mundo.

‚ÄĒ¬ŅC√≥mo se encuentra un buen trofeo? ¬ŅLos cazadores especializados cuando vais a la monta√Īa ten√©is a los machos localizados o simplemente vais a la aventura y os los encontr√°is?

‚ÄĒLa mejor forma de encontrar a un gran trofeo es ir muchas veces en su busca. Cuantas m√°s horas pases en la monta√Īa, seguro que tienes m√°s probabilidades de encontrarlo. Mira, animales realmente muy buenos hay pocos y los que los buscamos sabemos de su existencia o porque han sido avistados por nosotros mismos en a√Īos anteriores, o porque han sido fallados por otros cazadores o porque a veces recibes alguna informaci√≥n por parte de la gente local o de monta√Īa de un trofeo que vieron en tal o cual zona. En la medida de lo posible, es important√≠simo patearse la zona que vas a cazar antes de tus permisos.

Los sarrios son animales muy territoriales y suelen moverse por los mismos collados en donde los avistaste, y solamente durante la √©poca de celo pueden llegar a moverse y desplazarse a grandes distancias. Durante el celo puedes llevarte gratas sorpresas ya que machos viejos que nadie ha visto, salen de lo m√°s frondoso del bosque en busca de alguna hembra. Nosotros a estos los llamamos "no fichados" y te aseguro que cada a√Īo alguno nos sorprende. Tambi√©n te digo que animales que ten√≠a localizados antes de mis permisos, cuando me ha tocado ir a rececharlos no he podido encontrarlos, y me he preguntado muchas veces d√≥nde se han metido. El sarrio es un animal muy imprevisible. Recuerdo que estuvimos cuatro a√Īos detr√°s de una machorra que solamente sal√≠a del bosque al final del invierno. Era una hembra magn√≠fica.

Hace tres a√Īos la pude tirar por fin, despu√©s de darme siempre calabazas, y me equivoqu√© matando a otra que apareci√≥ en el mismo lugar que ella frecuentaba. Hace dos a√Īos volv√≠ a estar detr√°s de ella y, aunque la vi, no puede tirarla, y este a√Īo fui dos veces en su busca sin resultado, y justo el √ļltimo d√≠a de caza, el guarda se la top√≥ de frente con otro cazador y la abatieron. Fue un trofeo oro extraordinario. Yo estuve cuatro a√Īos detr√°s de ella sin resultado, y en cambio un cazador que era primerizo, se la llev√≥ sin ser consciente de los quebraderos de cabeza y tiempo que empleamos tras ella. As√≠ es la caza del sarrio.

‚ÄĒ¬ŅSe puede medir el nivel de un cazador de sarrios por el nivel de medallas que tiene? H√°blame de tu colecci√≥n de sarrios.

‚ÄĒMadariaga siempre dec√≠a que la valoraci√≥n de un cazador de trofeos pasa por la calidad de los trofeos que ha cazado. Antiguamente se valoraba mucho m√°s la cantidad de animales cobrados, y por eso era tan com√ļn decir que uno ha cazado 100, 200 o como el Dr. Couturier, con su cifra m√≠tica de 500 rebecos. Reconozco que me gusta m√°s la propuesta de Valent√≠n. √Čl siempre dec√≠a que el r√©cord de Espa√Īa de sarrio en el Pirineo durante muchos a√Īos, lo mat√≥ un se√Īor cuando estaba comiendo un bocadillo sentado en un rececho. Un gran macho lo puede matar cualquiera. Por eso el siempre hablaba de colecciones, reconociendo a todos aquellos cazadores que ten√≠an entre sus piezas cobradas gran n√ļmero de medallas. Estoy de acuerdo con √©l, aunque esto no significa que seas mejor o peor que otro caza dor. Tener una buena colecci√≥n de trofeos de sarrios implica sencillamente que eres un gran conocedor de este animal, que eres un gran apasionado a andar por la alta monta√Īa, pero decir que eres mejor o peor que otro cazador no lleva a ning√ļn lado. No me interesan este tipo de comparaciones. Mi colecci√≥n espero que siga aumentando con los a√Īos, me apasiona cazar grandes trofeos de sarrio, tengo ya 18 machos medallas de oro, cinco de plata y muchos bronces, aunque solo tengo una hembra plata y tres bronce. Como ves me falta una hembra medalla de oro, llevo a√Īos en su busca y parece que se me resiste. De estos 18 medallas de oro, he tenido la suerte que seis de ellos sean mayores de 100 puntos. Madariaga a estos trofeos capitales los llamaba medalla de brillantes. Son realmente los m√°s dif√≠ciles de conseguir y su cobro es la m√°xima satisfacci√≥n para un cazador de sarrios. Tambi√©n me apasiona cazar animales muy viejos, al ser estos muy resabiados y vivir pr√°cticamente todo el a√Īo dentro del bosque o en zonas inaccesibles.

Dentro de mis sarrios medalla tengo siete machos mayores de 15 a√Īos, tres con 17 a√Īos y una hembra con 20 y otra con 22 a√Īos. Son todas edades muy avanzadas para un rebeco. Me impresiona mucho pensar que han podido pasar tantos inviernos en esas monta√Īas. Le doy adem√°s mucho valor a la caza selectiva. En muchas ocasiones es m√°s complicado cobrar un animal selectivo conocido y determinado, que has ido en su b√ļsqueda, que un macho homologable, y por tanto dentro de mi colecci√≥n tengo algunos animales selectivos que por su singularidad o por su dificultad los tengo colocados en lugares preferentes.

‚ÄĒ¬ŅA qu√© distancias tir√°is a un sarrio los especialistas? ¬ŅQu√© protocolo sigues a la hora de tirar a larga distancia?

‚ÄĒTodo siempre es relativo, pero mi experiencia me dice que, por lo general, a los machos viejos vas a tener que tirarlos a distancias largas. Siempre puedes asomarte en una olla y encontrarte a un sarrio bueno a 100 metros, o incluso alguna vez tendr√°s que tirar como si fuera un conejo si lo estas recechando dentro del bosque, pero lo normal es que sean animales muy recelosos, precavidos, y mantengan una distancia de seguridad que les de cierta tranquilidad. Puede ser que en el celo, locos de pasi√≥n, est√©n m√°s despistados y puedas acercarte a 200 metros o menos, pero cuando analizo mi colecci√≥n y veo los machos importantes, compruebo que a todos los he tirado entre 250 y 325 metros. M√°s largo no tiro nunca, intento ponerme como m√≠nimo a estas distancias, pero tengo claro que tengo que estar preparado para poder disparar a 300 metros si quiero tener oportunidades.

En relaci√≥n al protocolo, es de libro. En primer lugar llevo el rifle bien centrado, conozco muy bien la ca√≠da de mi bala e intento haber disparado algunos tiros antes de la cacer√≠a. Si no practicas, es f√°cil fallar, y muchas veces todo el rececho depende de una sola bala. Es b√°sico tirar siempre a estas distancias con el animal parado, siempre atravesado, y muy bien apoyado. Bien apoyado significa sentirte c√≥modo con la posici√≥n que has elegido y sobre todo tener siempre los dos codos muy firmes en el suelo o una roca. Si solo tengo un codo bien fijado por el mismo desnivel del terreno, prefiero no tirar y todos mis sentidos est√°n centrados en encontrar otra posici√≥n. Cuido mucho no tener gatillazos, el rifle est√° firmemente apoyado y no me gusta que me sorprenda la bala, me gustar sentir como el dedo √≠ndice ‚Äďbrazo y hombro est√°n quietos‚Äď lentamente va presionando el gatillo hasta su disparo. Por √ļltimo, es una chorrada, pero para disparar y tocar, hay que apuntar, el punto de mira tiene que estar exactamente donde quieres poner la bala. Tengo tambi√©n muy presente donde est√° el animal, porque puede ser que se despe√Īe y me cueste mucho cobrarlo o que lo deje herido, y no tenga capacidad de volverle a disparar. En un principio hay que asegurar el disparo todo lo posible, pero tambi√©n en alg√ļn momento puede que tengas que tomar riesgos con disparos complicados .Y si se falla, que se falla, es b√°sico analizar el porqu√© de ese error para que en el futuro no vuelva a producirse.

‚ÄĒ¬ŅQu√© rifle utilizas? Y el visor ¬Ņde cu√°ntos aumentos?

‚ÄĒEn la alta monta√Īa est√°n de moda los rifles sint√©ticos. Reconozco la supremac√≠a t√©cnica de estos rifles actuales, m√°s preparados para los golpes y las condiciones meteorol√≥gicas actuales. Como soy un rom√°ntico, sigo utilizando un rifle de madera aunque relativamente de √ļltima generaci√≥n, es un Blaser con un calibre extraordinario, el 6x62 Freres, con muy buena rasante y con punta de 95 grains, suficiente para el rebeco. Piensa que tiro con esos mismos grains al macho montes. El visor es Nikon Monarch Titanio 5,5-16,5x44 que pesa muy poco, no se empa√Īa y es muy resistente a prueba de golpes.

‚ÄĒDicen los cazadores de trofeos que es mucho m√°s dif√≠cil cazar una machorra medalla que un buen trofeo macho de rebeco. ¬ŅEst√°s de acuerdo?

‚ÄĒRotundamente s√≠, por varias razones. La primera es porque hay muchas menos y esto hace que sea m√°s dif√≠cil encontrarlas. En segundo lugar porque si es machorra, una de dos, o se pasar√° casi todo el a√Īo sola dentro del bosque y ser√° muy dif√≠cil verla, o por el contrario se mover√° con el reba√Īo pudiendo desplazarse constantemente, lo que te obliga casi a encontr√°rtela por casualidad, ya que es dif√≠cil saber por d√≥nde se mueve. Si est√° con m√°s hembras, tendr√°s que saber elegirla y no te olvides que ser√°n muchas otras las que pueden descubrirte, y avisar a todo el reba√Īo de tu presencia. En tercer lugar, y para m√≠ el m√°s importante, es que puedes llevarte muchos disgustos a la hora de juzgar las cuernas de una machorra y disparar a un trofeo que despu√©s no cumpla tus expectativas. Las cuernas de una hembra son mucho m√°s delgadas que las de un macho, y en principio pueden parecerte mucho m√°s largas, y por tanto un gran trofeo. Para tirar a una machorra hay que juzgar y rejuzgar muy bien el grosor de sus cuernas. Ya sabes que el per√≠metro de su cuerna se multiplica por cuatro, y esa puntuaci√≥n es la que te ayudar√° a sumar los 93 puntos de una hembra medalla de oro. Y mi experiencia me dice que hay que ir con much√≠simo cuidado, que por lo general sus cuernas son mucho m√°s delgadas de lo que pensabas, y es una pena, a los precios que est√°n los permisos, perder un precinto de trofeo tirando a una hembra machorra para que al final te d√© un bronce justo, cuando pod√≠as haber intentado recechar a un macho medalla.

Por √ļltimo en la caza no vale todo, siempre digo que los mejores trofeos son las hembras adultas, y por tanto hay que mirar siempre si van o no con cr√≠a. No me parece justo que algunos cazadores en busca de r√©cords intenten tirarlas dejando a sus cr√≠as a merced del invierno. Yo he cobrado una machorra de 20 y otra de 22 a√Īos, eran por tanto aut√©nticas viejecitas. ¬ŅC√≥mo te imaginas que eran sus cuernas?, pues todas despuntadas, rotas, desgastadas por los a√Īos. Una vez medidas no pasaron de bronce, mientras que una hembra adulta de 12 o 13 a√Īos est√° en su mejor momento y es cuando pueden ser aut√©nticos r√©cords. Piensa adem√°s que estas hembras son las que conducen a todo el reba√Īo, sus gu√≠as , y las √ļnicas que en inviernos muy duros conocen por su experiencia pasos que permitir√°n a todo el grupo llegar a la primavera. Si ya de por s√≠ es dif√≠cil cazarlas, te estoy a√Īadiendo una nueva dificultad. Mira, para cazar un r√©cord de sarrio hembra, tendr√°s que encontrar a una hembra adulta pero sin cabrito, o sea, encontrar a una machorra primeriza, ¬Ņves lo dif√≠cil que es cazar medallas de oro de hembra de rebeco? Y pensar que alg√ļn cazador afortunado se las encuentra por la monta√Īa, y decide no tirarlas porque va en busca de un macho homologable‚Ķ

‚ÄĒHas hablado de que no todo vale en la caza de alta monta√Īa. ¬ŅQu√© piensas de la trofeitis por el rebeco?

‚ÄĒGracias a la homologaci√≥n de trofeos, el cazador ha conseguido seleccionar la pieza que est√° recechando, y por tanto no disparar rebecos a discreci√≥n, independientemente que sean adultos, j√≥venes, peque√Īos, hembras o machos. Y esto es muy bueno para el correcto equilibrio de una poblaci√≥n de animales. Gracias tambi√©n a la trofeitis, las reservas de caza o los cotos privados tienen estad√≠sticas anuales de sus animales cobrados con sus puntuaciones, pudiendo as√≠ medir objetivamente la propia gesti√≥n de sus territorios y te√≥ricamente tambi√©n de sus gestores. Como dec√≠a el marqu√©s de Laserna, el objetivo de la homologaci√≥n de un trofeo no es decir si el animal es el primero o el tercero de Espa√Īa , sino clasificarlo dentro una determinada categor√≠a y poder as√≠ conocer si el animal es excelente, bueno o no homologable. Adem√°s gracias a la trofeitis, ha nacido tambi√©n la figura del cazador selectivo, important√≠sima para el control de una poblaci√≥n de rebecos determinada, permitiendo adem√°s a muchos cazadores con menores recursos poder cazar tambi√©n animales de esta especie. El problema de la trofeitis en este animal nace de la propia vanidad de ciertos cazadores de rebecos, que compran colecciones especializadas para homologarlas a su nombre, o se apropian como suyos r√©cords cazados por cazadores locales, o incluso intentan para conseguir buenos trofeos de hembras, presentar para su homologaci√≥n machos que por sus aberturas, grosor o puntas podr√≠an pasar por hembras de rebeco. Su objetivo es aparecer los primeros de las listas de r√©cords para recibir premios y reconocimientos a costa sencillamente de hacer trampas. Pero bueno, en cualquier colectivo siempre hay excepciones a la regla. Mi experiencia me dice que los cazadores de rebecos son gente muy respetuosa con la √©tica de la caza, enamorados de la alta monta√Īa, buen√≠simos compa√Īeros y experimentados cazadores. Te lo puedo garantizar porque conozco a muchos de ellos. La trofeitis pienso que ha aportado muchas m√°s ventajas que desventajas, y el balance es altamente positivo. Por suerte ya no existen resaques, y todos los animales tienen que ser cazados a rececho, obligando a los cazadores a trav√©s de la caza de aproximaci√≥n y acompa√Īados de un guarda, a la elecci√≥n de un animal determinado.

‚ÄĒH√°blanos de los guardas de caza que os acompa√Īan, ¬Ņqu√© diferencias has notado con los guardas de anta√Īo? Y H√°blanos tambi√©n de algunos de los guardas con los que cazas asiduamente.

‚ÄĒTodos los cazadores que subimos a cazar al Pirineo nos descubrimos la cabeza ante estos hombres de las monta√Īas que nos ayudan a cumplir nuestros sue√Īos cineg√©ticos. El conde de Yebes los llam√≥ en su d√≠a hombres de acero, quiz√°s los m√°s duros que conoci√≥ de nuestras altas monta√Īas ib√©ricas. Los ingleses que llegaron a Espa√Īa a cazar tambi√©n en el Pirineo, les llamaban los hombres gato espa√Īoles, por su facilidad de saltar de piedra en piedra o subir y bajar por precipicios y cortados. Me tranquiliza mucho lo bien que conocen la monta√Īa. Si el cazador sufre alg√ļn accidente, ten por seguro que tendr√°s a tu lado al mejor compa√Īero y que, adem√°s de no dejarte solo, encontrar√° la manera de sacarte sin riesgo para tu persona. Los guardas de anta√Īo sent√≠an la monta√Īa como suya, y pon√≠an todo su empe√Īo en contentar al cazador, encontrando al animal que uno quer√≠a y caz√°ndolo adecuadamente. Pienso que tendr√≠amos que hacerles un gran homenaje, pues gracias a ellos existe un nivel de trofeos considerable en los pabellones de caza de much√≠simos cazadores espa√Īoles.

Los guardas actuales son tambi√©n magn√≠ficos profesionales, j√≥venes, en perfecta forma f√≠sica, y conocedores de los riesgos de la alta monta√Īa. Est√°n muy bien preparados, conocen las nuevas tecnolog√≠as, respetan y conocen muy bien la flora y fauna de la monta√Īa y son dignos sucesores de sus padres, t√≠os o familiares, porque una de las grandes ventajas es que, en muchos casos, son generaciones de familias que se han dedicado a este trabajo. He tenido la suerte de cazar con muchos guardas, pero siempre hay algunos con los cuales tienes una relaci√≥n muy especial, como por ejemplo Jordi Cru√Įlles en el Cadi, que acaba de retirarse, y con el cual empec√© a cazar sarrios, y con la familia Marsal en Setcases, que son los guardas con los que mayoritariamente cazo mis permisos en los √ļltimos 12 a√Īos. Tanto Josep Marsal como su hijo Jordi y su sobrino Eduard, son magn√≠ficos guardas de alta monta√Īa, y con ellos he pasado algunos de los momentos m√°s felices de mi vida. Josep, ya retirado, fue un experto y todo un pionero en la gesti√≥n y control de las poblaciones de isards a trav√©s de una caza selectiva muy rigurosa, que tan sabiamente siguen hoy todos los guardas de la reserva de Set Cases. Jordi, actual guarda mayor, es la persona que m√°s me ha impresionado a la hora de juzgar r√°pidamente el trofeo de un sarrio, es toda una garant√≠a cazar con √©l, y Eduard, que se incorporo m√°s tarde, es un gran conocedor del territorio y lleva en sus genes toda la sabidur√≠a de una familia que siempre ha estado vinculada la caza de alta monta√Īa.

‚ÄĒPara finalizar, ¬Ņpuedes contarnos alguna an√©cdota reciente de tus recechos?

‚ÄĒEl Pirineo es m√°gico y est√° lleno de sorpresas. Tengo much√≠simas an√©cdotas y recuerdos entra√Īables, pero este a√Īo en un rececho me llev√© una de las sorpresas m√°s incre√≠bles de mi vida cineg√©tica. El verano pasado me enviaron por e-mail una foto de una hembra con unas cuernas impresionantes que hab√≠an divisado en un vallejo que linda con Francia. Este amigo m√≠o, juez de paz, vecino de Camprod√≥n, es muy buen fot√≥grafo y un d√≠a andando por la monta√Īa se encontr√≥ a esta machorra y pudo hacerle unas fotograf√≠as que despu√©s me envi√≥. Parece ser que la hembra pasaba todo el d√≠a en nuestro territorio para, llegada la noche, volverse a su querida Francia al ser esta una zona determinada dentro de la reserva francesa en donde estaba prohibida su caza. Habl√© con los guardas y quedamos en que si segu√≠a por esos mundos en la temporada de caza, la intentar√≠amos cazar. Mi hembra pas√≥ en Coma Armada todo el verano, sus costumbres eran las mismas, cada atardecer volv√≠a a territorio franc√©s para iniciar con la salida del sol el retorno a Espa√Īa, en busca de sol y abundantes pastos. Por fin, a principios de noviembre, pude conseguir el permiso para cazarla.

El d√≠a anterior, en un rececho de selectiva mi guarda volvi√≥ a verla en la misma zona. La hembra siempre se mov√≠a por los mismos sitios, era una vieja solitaria y hab√≠a encontrado su tranquilidad en esos bosques, aunque por motivos de precauci√≥n cada atardecer volv√≠a, d√≠a si, d√≠a tambi√©n, a recogerse en territorio franc√©s. La noche anterior a mi permiso est√°bamos muy animados. Quedamos en subir de noche cerrada para as√≠, con los primeros claros, localizarla antes de que se nos encamara dentro del bosque, en donde pasaba casi todo el d√≠a. Subimos durante dos horas por un peque√Īo sendero a ciegas, yo llevaba una peque√Īa linterna que me ayudaba a pisar correctamente. Por fin llegamos y totalmente a oscuras nos situamos en la misma cresta esperando el crep√ļsculo de la ma√Īana. Al rayar el alba, empiezo a registrar toda la pala de la monta√Īa y descubro con asombro, ¬°no me lo puedo creer!, unas ochenta tiendas de campa√Īa montadas en donde tendr√≠a que estar mi rebeca. El guarda y yo nos miramos extra√Īados, cuando vemos a unos cuantos soldados moverse por el campamento. ¬°Nos hemos topado con el Ej√©rcito espa√Īol! ¬°Qu√© mala suerte! Nos levantamos incr√©dulos, empezamos a andar desilusionados y encima recibimos un "¬°Alto! ¬°Santo y se√Īa!". Lo que faltaba, a ver si ahora vestidos con pasamonta√Īas por el fr√≠o y armados, esta gente se l√≠a a tiros con nosotros. Nos acercamos cautelosamente y explicamos qu√© hacemos aqu√≠, ellos nos cuentan que estar√°n tres d√≠as de maniobras, que subieron ayer tarde a √ļltima hora, y yo me quedo embobado, sin capacidad de decir nada: dos meses siguiendo cada semana a mi hembra, y ahora, el d√≠a que subo, el ej√©rcito me la espanta. ¬°Qu√© cosas tiene la caza! Por supuesto, la hembra desapareci√≥ y no hemos vuelto a saber nada m√°s de ella.

 

En el número de enero:

  • Leones de Melopo
  • Entrevista Antonio Reguera
  • ¿Qué pasa en Irán?
  • Ummimmak en el Círculo Ártico