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Zorzal Real
Familia: Muscicápidas
Turdus pilaris
Especie Cinegética
 
 
       
Longitud: 
  25 cm.  
       
Habitat: 
  Cultivos  
       
Identificación: 
  Cabeza, nuca y obispillo gris azulado; dorso castaño rojizo, cola oscura y pecho pardo marcado; sexos iguales.  
       
Nidificación: 
  Nido de barro, raíces y hierba construido principalmente por la hembra en árbol o arbusto; puesta, de abril a julio, usualmente de 5 a 6 huevos verdosos o verde azulado con pintas castaño rojizas; incubación, alrededor de 14 días, principalmente por la hembra; los pollos, alimentados por ambos padres, vuelan tras unos 14 días.  
       
Alimentación: 
  Frutos silvestres; bayas; también insectos, lombrices y caracoles.  
       
 
 
Los bandos de Zorzales Reales, a veces bastante numerosos, volando en formación poco cerrada, se pueden identificar normalmente por la rechinante algarabía de sus gritos: «chac-chac». A veces un individuo que ha perdido el contacto con los otros y necesita alcanzarlos lanza un agudo «uic». Migra a España en otoño desde sus territorios de cría en el norte de Europa y se distribuye por terrenos abiertos, incluyendo bosques claros.

Los Zorzales Reales se han citado en algunas ocasiones como aves nidificantes en España, pero todas las citas son sin duda erróneas, seguramente por confundirlo con el Zorzal Charlo, al que se parece en tamaño y en la blancura de la parte inferior de las alas, visible sobre todo en vuelo. El Zorzal Real se identifica fácilmente por el color gris azulado de su cabeza y obispillo. Posiblemente sea cierto que, ocasionalmente, haya criado en los Pirineos.

En realidad este zorzal es sobre todo un ave de paso, aunque inverna en cantidad moderada, con mayor abundancia en el sur de España. A pesar de que su número varía de unos años a otros, debido a que sus migraciones son ’irregulares, parece más abundante en nuestro país en el paso primaveral que en el otoñal.
 
 
     
Información Adicional:
     
  El Zorzal real, Turdus pilaris es menor que el Zorzal charlo, pero mayor que los otros. La cabeza y el obispillo son grises, la espalda de vivo color castaño y la cola negruzca. En plumaje primaveral y de finales de invierno la garganta y el pecho son amarillo rojizos con listas y moteado longitudinal negro o muy oscuro. Los flancos están profusamente moteados con manchas de punta de flecha. Al volar muestra las partes inferiores de las alas y el cuerpo muy blancas y también el claro obispillo se ve mucho. Su vuelo es potente y rápido. Posado en el suelo se mantiene siempre erguido y alerta a no ser en inviernos duros en que se encoge y se detiene en el suelo agachado. Emite un tenue ¡¡tsii!! y cuando vaga en grupos por los campos un áspero y ronco ¡¡tchak-tchak-tchak...!! que también lanza al volar.

Se reproduce en el norte de Europa, principalmente en Escandinavia y Rusia, llegando por el Sur hasta Alemania y Suiza. En la Península Ibérica es exclusivamente un visitante invernal que comienza a llegar ocasionalmente en septiembre y en gran número a partir de octubre. Las mayores entradas se producen en noviembre y con intensos fríos en diciembre y enero. Muy abundante en el Norte Ibérico, disminuye conforme se avanza hacia el Sur, pero en inviernos duros algunos pueden alcanzar las costas del norte de Africa. En Baleares no es raro en invierno y en Andalucía y Extremadura los bandos están dispersos y muchos años no se ven allí.

Las fluctuaciones que se producen en su área de reproducción son grandes. Sin embargo, este pájaro ha experimentado una cierta expansión hacia el Oeste y ahora se reproduce en el norte de Escocia, en Islandia e incluso ha llegado a colonizar Groenlandia. Paralelamente la escasez de algunas de las frutas de que se alimenta en el otoño e invierno le obligan a desplazarse hacia el Sur. De este modo pueden explicarse las invasiones que algunos otoños se producen en el sudoeste de Europa. En la zona Cantábrica donde además de un notable paso costero diurno hay también una llegada en masa durante las noches invernales, permanece posado en los campos costeros del litoral y siente especial atracción por las pomaradas donde come las manzanas caídas en el suelo o que han quedado prendidas en las ramas. La mayoría nos dejan en el mes de marzo y en la primera quincena de abril son ya muy raros.
 
     
  Alfredo Noval  
     

 

 

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